
Clase de física para estudiantes de 12º grado de la escuela secundaria Vo Van Kiet (Ciudad Ho Chi Minh) durante el curso escolar 2024-2025 - Foto: NHU HUNG
El 16 de junio de 2025, la Asamblea Nacional aprobó la Ley Nº 73/2025 sobre docentes, la primera ley especializada específicamente para docentes en Vietnam, vigente a partir del 1 de enero de 2026.
En el contexto del creciente número de incidentes de profesores que son atacados en las redes sociales, la legalización de normas que protegen el honor y la dignidad de los docentes no sólo es un paso jurídico importante, sino que también sienta las bases para una transformación de la cultura del comportamiento en toda la sociedad.
La Ley del Profesorado de 2025 contiene disposiciones claras que protegen los derechos legítimos del profesorado. Según el punto c, cláusula 2, artículo 8, el profesorado tiene derecho a ser respetado, a que se proteja su reputación, honor y dignidad, y a ser tratado con igualdad en sus actividades y desarrollo profesional. Esto no es solo una declaración, sino que también se concreta en la normativa sobre el tratamiento de las infracciones.
El artículo 37 de la Ley estipula claramente el tratamiento de las infracciones que atenten contra la reputación, el honor y la dignidad del profesorado. Las organizaciones e individuos que insulten al profesorado estarán sujetos a medidas disciplinarias, sanciones administrativas o acciones penales, según la naturaleza y la gravedad de la infracción.
Esto crea un marco jurídico completo, garantizando que los derechos de los docentes estén protegidos integralmente.
Más importante aún, el artículo 36 sobre la suspensión temporal de la docencia es particularmente significativo para proteger a los docentes de juicios apresurados.
Según este reglamento, durante el período de revisión y tramitación disciplinaria, el director de la institución educativa solo podrá suspender temporalmente a un docente si su permanencia en la docencia pudiera obstaculizar la revisión y tramitación disciplinaria o afectar su reputación y la moral del alumnado. Esto evita que los docentes sean sancionados rápidamente por la presión pública antes de que se aclare el asunto.
Surge la pregunta de si estas regulaciones crean un "escudo" que disuade a padres y estudiantes de denunciar faltas reales. La respuesta reside en el espíritu y el contenido de la propia Ley.
La Ley del Profesorado no pretende silenciar las opiniones legítimas. El punto b, cláusula 3, artículo 11 estipula lo que las organizaciones e individuos tienen prohibido hacer al profesorado, incluyendo publicar o difundir información que acuse a los docentes sobre sus responsabilidades en sus actividades profesionales antes de que una autoridad competente haya llegado a una conclusión. Esta normativa se aplica a todas las partes, no solo a los padres o estudiantes.
De hecho, cuando surgen problemas, el Artículo 39 estipula claramente el contenido de la gestión docente en las instituciones educativas, incluyendo la inspección interna y la tramitación de quejas y denuncias contra el profesorado. Esto significa que padres y alumnos tienen el derecho y se les anima a denunciar los problemas a través de los procedimientos y canales oficiales adecuados de la escuela y los organismos de gestión educativa.
La principal diferencia radica en que este enfoque implica reflexionar sobre los hechos a través de canales oficiales, en lugar de difundir información no verificada en redes sociales con el pretexto de buscar justicia. Este enfoque no solo protege los derechos de los estudiantes, sino que también garantiza el derecho a la protección de la reputación del profesorado antes de que se esclarezcan los hechos.
La Ley del Profesorado establece expectativas para un cambio integral en la cultura de comportamiento. El Artículo 6 describe claramente la política estatal para la formación y el desarrollo del profesorado, haciendo hincapié en la protección de la reputación, el honor y la dignidad del profesorado en su actividad profesional y priorizando los salarios y las prestaciones sociales.
Desde la perspectiva de la escuela, el artículo 39 exige a las instituciones educativas desarrollar un plan de desarrollo docente y crear un entorno favorable y seguro para las actividades profesionales de los docentes.
Esto incluye establecer mecanismos para recibir y procesar la retroalimentación de forma transparente y justa. Los padres también deben cambiar su percepción. En lugar de ver a los docentes como adversarios, deberían verlos como compañeros en el camino de sus hijos.
Según el Artículo 34, la concesión de reconocimientos a docentes y personas que han contribuido significativamente al desarrollo del profesorado se realiza de conformidad con el reglamento. Esto fomenta una cultura de reconocimiento de logros, en lugar de centrarse únicamente en la crítica.
El Artículo 37 establece una barrera legal contra los insultos injustificados contra el profesorado, especialmente en línea. Sin embargo, esto no exime de responsabilidad al profesorado.
El Artículo 11 enumera claramente las acciones que los docentes tienen prohibidas, desde la discriminación hasta el abuso de su posición docente y de sus actividades profesionales para cometer actos ilegales. Los docentes que cometan faltas seguirán sujetos a estrictas medidas disciplinarias en virtud del Artículo 35 sobre medidas disciplinarias contra los docentes y el Artículo 37 sobre el manejo de las infracciones.
Pero lo más importante es que el proceso debe pasar por procedimientos formales y transparentes, que garanticen el derecho a la defensa, y no por tribunales con fallos subjetivos basados en información inexacta.
La Ley del Profesorado de 2025 es un primer paso importante. Para cambiar verdaderamente la cultura de comportamiento, se requieren esfuerzos coordinados.
Según el Artículo 38, el Gobierno gestiona de forma uniforme los asuntos estatales relacionados con el profesorado, mientras que el Ministerio de Educación y Formación es el organismo coordinador responsable ante el Gobierno. Esta coordinación debe concretarse mediante documentos rectores y una clara difusión de información sobre los derechos y obligaciones de todas las partes.
Cuando se legaliza el honor de los docentes, se señala la madurez de la sociedad, demostrando un equilibrio entre el derecho a la retroalimentación y la responsabilidad de respetar, entre la supervisión y la confianza.
La cultura escolar cambiará para mejor, donde todos trabajarán juntos para construir un ambiente educativo saludable en lugar de desperdiciar energía en discusiones sin sentido.
Proteger el honor de los docentes es proteger la educación. Cuando los docentes son respetados, se sienten seguros al dedicarse a su trabajo. Y eso es lo que todos deseamos para las generaciones futuras.
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HOANG CHA
Fuente: https://tuoitre.vn/luat-hoa-danh-du-cho-nha-giao-20251120111420716.htm






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