Durante muchos años, uno de los principales obstáculos del sistema de formación profesional ha sido la rigidez de su mecanismo de gestión, mientras que la demanda de mano de obra y las necesidades de cualificación del mercado laboral cambian rápidamente. Esto ha provocado que muchas instituciones de formación tengan dificultades para actualizar sus programas, organizar la capacitación y adaptarse a las prácticas productivas y empresariales.
Además, los mecanismos de articulación entre los distintos niveles de formación aún presentan ciertas barreras que afectan a las oportunidades de aprendizaje permanente y al desarrollo de competencias profesionales de los trabajadores. En particular, las dificultades con el equipamiento práctico, la infraestructura tecnológica inconsistente y la limitada capacidad de gobernanza digital impiden que muchas instituciones de formación profesional se adapten a las exigencias cada vez más rápidas de la transformación digital.
Este contexto exige cambios en la gobernanza para garantizar que la formación profesional funcione con mayor flexibilidad y amplíe las posibilidades de articulación entre los distintos niveles. El borrador de la normativa para las instituciones de educación secundaria y superior, publicado recientemente por el Ministerio de Educación y Formación para consulta pública, cumple fundamentalmente con este requisito.
El borrador de la normativa refleja claramente un cambio en la gestión, aumentando la autonomía y otorgando mayor poder a las instituciones de formación profesional, junto con una mayor rendición de cuentas. Los centros educativos serán más proactivos en la organización de la formación, la captación de estudiantes, la vinculación con empresas y la cooperación internacional. Esto resulta necesario y apropiado, dado que cada institución formativa posee características específicas en cuanto a profesiones, tamaño y necesidades de captación de estudiantes; además, es coherente con la necesidad de vincular la formación con el mercado laboral.
Otro aspecto destacado del borrador es el mecanismo de interoperabilidad sin fisuras, que requiere una transformación digital integral para eliminar barreras, crear condiciones para un aprendizaje flexible para los estudiantes y mejorar la eficiencia operativa de las instituciones de formación profesional.
Por supuesto, una mayor autonomía también conlleva mayores exigencias en cuanto a la capacidad de gestión, la calidad del personal y la infraestructura física de cada centro educativo. En un contexto de recursos limitados, la capacidad de respuesta y la creatividad de las instituciones de formación profesional son de vital importancia.
Por ejemplo, aprovechar los recursos de la empresa, compartir equipos de capacitación o coordinar la formación presencial podrían ser enfoques adecuados. Al mismo tiempo, promover la aplicación de la tecnología en la gestión y la organización de la capacitación no solo ayuda a estandarizar y optimizar los procesos operativos, sino que también reduce la presión sobre el sistema y mejora la eficiencia de la gestión.
Esto permite a las instituciones de formación profesional centrar más recursos en las actividades profesionales, la calidad de la formación y el desarrollo del personal.
Es evidente que el borrador de la normativa para las escuelas secundarias y centros de formación profesional contribuirá a resolver muchos obstáculos. Sin embargo, para que estas directrices sean realmente efectivas, se requiere la colaboración de múltiples actores, desde el perfeccionamiento de los mecanismos y el aumento de la inversión en recursos hasta la mejora de la capacidad de gestión de las instituciones de formación profesional, generando así una verdadera transformación en la calidad de la formación y el cumplimiento de las nuevas exigencias.
Fuente: https://giaoducthoidai.vn/mo-rong-khong-gian-tu-chu-post778448.html






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