Este no era un Brasil que arrollara a sus rivales con deslumbrantes combinaciones de pases. Este era un Brasil muy al estilo Ancelotti: aún conservaba la chispa de la improvisación en el juego de pies, pero la Seleção estaba aprendiendo a ganar con una mentalidad pragmática.
Espera pacientemente la oportunidad.
Durante los primeros 20 minutos, Haití jugó a la defensiva, intentando cerrar los espacios frente al área y dificultando que Brasil creara ocasiones claras de gol. Un equipo grande en esa situación puede impacientarse fácilmente, sobre todo después del decepcionante empate 1-1 contra Marruecos en su primer partido.
Pero Brasil no tenía prisa y no jugaba como si tuviera que demostrar que era brasileño. Poco a poco fueron aumentando la presión, atrayendo a Haití hacia atrás, obligando a sus rivales a defender más y esperando el momento en que esa defensa cometiera un error.

Cunha (centro) tuvo una buena actuación como delantero contra Haití, pero el desafío para él y el ataque brasileño aún está por venir. Foto: AP
El gol inicial de Matheus Cunha fue algo afortunado, ya que el balón rebotó en él tras un error de la defensa haitiana. Pero esa suerte no surgió por casualidad. Fue fruto de la presión constante de Brasil. Cuando un equipo grande tiene la paciencia suficiente para presionar a su rival durante un periodo prolongado, es frecuente que el oponente cometa errores.
Tras ese gol, el partido dio un giro radical. Haití ya no podía limitarse a defender. Empezaron a abrirse espacios. Y Brasil, con su superior calidad individual, supo rematar la faena rápidamente, en plena primera parte.
El mensaje de Cunha y el entrenador Ancelotti
La decisión del entrenador Ancelotti de alinear a Matheus Cunha en lugar de Igor Thiago fue crucial. Brasil no carece de estrellas, pero necesita jugadores que puedan decidir partidos en momentos decisivos. Cunha lo hizo a la perfección con su doblete.
En un equipo con Vinicius Jr., Raphinha, Paquetá y muchos otros jugadores de ataque técnicamente dotados, Cunha aporta un valor diferente: un juego de ataque directo.
Eso es precisamente lo que necesita el entrenador Ancelotti. Su selección brasileña no necesita necesariamente jugar de forma brillante en cada jugada de ataque. Lo importante es que el equipo tenga múltiples maneras de marcar, múltiples opciones para desequilibrar el partido y varios jugadores que puedan dar un paso al frente cuando sea necesario.
Vinicius siguió siendo el jugador más destacado. Dio una asistencia y luego anotó tras una breve explosión de velocidad que probablemente nadie podría haber ejecutado más rápido. Pero este partido no se trató solo de Vinicius. Demostró el intento de Brasil por liberarse de su costumbre de depender de la inspiración de unas pocas estrellas.
Cuando la belleza da paso a la victoria
Los detalles de la lesión de Raphinha añaden otro punto de interés a esta victoria. La sustitución en el minuto 40 demuestra que el entrenador Ancelotti quería gestionar de forma proactiva el estado físico de sus jugadores y prepararlos para el partido contra Escocia, un rival que actualmente suma 3 puntos tras dos jornadas.
El Mundial no es un evento donde los equipos fuertes solo necesitan ganar brillantemente en un partido. Lo más importante es saber cómo ganar, conservar energía, evitar riesgos y avanzar en la fase de grupos con el menor número de derrotas posible.
Por lo tanto, puede que la segunda parte de Brasil no haya complacido a los espectadores, pero desde la perspectiva del entrenador Ancelotti, eso no es un gran problema. Una vez que el partido esté decidido, Brasil no necesita convertir su victoria por 3-0 en un espectáculo interminable.
Este es el nuevo Brasil: más realista y despiadado. Por supuesto, Haití es débil. Por lo tanto, una victoria por 3-0 contra Haití es imprescindible.
Brasil aún tuvo sus momentos de calma. No fueron muy creativos en los primeros compases del partido. Los jugadores del entrenador Ancelotti solo realizaron 5 tiros a puerta en todo el encuentro. Sin embargo, quizás eso sea lo más destacable. Brasil, bajo la dirección del técnico italiano, no intentó jugar de una manera que deslumbrara a todos.
Los aficionados brasileños quizás aún recuerden a una selección brasileña que practicaba el fútbol con maestría. Pero el Mundial de hoy ya no tiene cabida para el mero baile de samba.
Para ganar el campeonato, Brasil a veces necesita ganar con una mentalidad pragmática antes que con un juego de pies espontáneo.

Fuente: https://nld.com.vn/mot-selecao-khac-duoi-tay-ancelotti-196260620215405992.htm








