El aire estos días está teñido de un frescor dulce y puro. La gente se abriga con bufandas y se sube el cuello a toda prisa, pero sus corazones rebosan de emociones indescriptibles. Sus pies quieren apresurarse para llegar a tiempo, pero sus mentes se demoran, deseando sentir con más profundidad el delicado y "romántico" frío del último mes del año. Quizás así sea diciembre para ti, siempre ablandando hasta los corazones más duros, pensativos y extrañamente proclives a la emoción. El sol parece extender una brillante capa dorada de miel sobre los viejos tejados, los árboles y los lugares familiares que solemos frecuentar. Es en este espacio tranquilo donde la gente encuentra de repente una excusa para dialogar consigo misma: sobre éxitos y fracasos pasados, planes inconclusos y arrepentimientos tardíos.
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| El ambiente en el último día del año - Foto: HH |
Diciembre también es la excusa perfecta para reencuentros, aunque sea con retraso. Los amigos se llaman, sentados frente a una taza de café humeante, rememorando viejos tiempos, nombres olvidados y riendo juntos de la ingenua torpeza del pasado. En medio del frío cortante del viento invernal, la fina voluta de humo de la taza de café es un suave recordatorio: resulta que una sonrisa, un apretón de manos o un fuerte abrazo bastan para reconfortar y disipar toda la inquietud del corazón. A menudo me pregunto por qué diciembre pone a la gente tan melancólica. ¿Será porque el calendario de la pared está casi en su última página o por el característico aire seco y fresco de los últimos días de invierno? De vez en cuando, encuentro a alguien sentado tranquilamente en un balcón, dejando que una vieja melodía guíe sus pensamientos errantes. Diciembre despierta sentimientos de nostalgia por los que ya no están, por las palabras de amor no dichas y por los afectos genuinos que se perdieron.
De niño, la alegría consistía simplemente en que mi madre me permitiera elegir un conjunto nuevo, el aroma de pasteles recién horneados que inundaba el barrio y la emocionante sensación de hojear las últimas páginas del calendario del año. El frío penetrante no nos hacía tiritar; al contrario, se convertía en un catalizador para que todos nos uniéramos, nos acurrucáramos bajo una manta calentita y escucháramos a la abuela contar cuentos de hadas. Todavía recuerdo vívidamente a mi hermano pequeño. Cada vez que veía las luces decorativas al final de la calle, corría hacia mí con los ojos llenos de esperanza: "Hermana, ¿ya viene el Tet (Año Nuevo Lunar)? Vamos a tener otra vez dinero de la suerte, ¿verdad?". Esa inocente emoción me hacía reír. En aquel entonces, parecía que el mundo entero se encogía al tamaño de un televisor en blanco y negro con programas musicales especiales. Toda la anticipación era tan pura y dulce.
En el último mes del año, cuando ya no es una frenética carrera contra el tiempo, nos permitimos relajarnos tras un largo viaje, perdonándonos fácilmente por las metas y planes incumplidos, y volviéndonos más tolerantes con los demás, pasando por alto con delicadeza los errores involuntarios. Porque, al reflexionar sobre el tormentoso camino recorrido, de repente nos damos cuenta de lo corta que es la vida y de las pocas oportunidades que hay para dar amor.
En medio del ajetreo de fin de año, diciembre nos ofrece generosos momentos de tranquila reflexión. Momentos para admirar las calles relucientes, escuchar el lento ritmo del tráfico como si estuviéramos cansados y sentir el frío rozar la piel... Y entonces nos damos cuenta de lo resilientes que hemos sido al navegar un año lleno de turbulencias. Diciembre es como un viejo amigo que nos recuerda que debemos cerrar páginas desgastadas y abrir una nueva. Once largos meses llenos de sonrisas y lágrimas, y promesas eternamente latentes en el pasado. Ahora es el momento de guardar todos los asuntos pendientes y los arrepentimientos, guardarlos en un rincón de nuestro corazón y sonreírnos: "¡No pasa nada, el año viejo casi termina!".
¡Hola diciembre, hola temporada de nostalgia y añoranza!
Linh Chau
Fuente: https://baoquangtri.vn/van-hoa/202601/mua-cham-vao-noi-nho-dc60a70/







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