Tras el ajetreo de la vida, la gente anhela regresar a las amistades inocentes de sus días escolares, encontrar refugio en los días despreocupados del patio de la escuela, resplandeciente de flores rojas y con el alegre canto de las cigarras llenando las tardes de verano.
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| Foto ilustrativa: baobinhphuoc.com.vn |
En aquel día de despedida, intercambiamos pétalos de flor de fénix y de mirto crespón, prensados a toda prisa, de nuestros cuadernos, como una forma de recordar para siempre aquellos años vibrantes y juveniles, tan brillantes como el rojo de la flor de fénix y tan oníricos como el púrpura del mirto crespón.
Hay recuerdos que parecen haberse desvanecido silenciosamente con el paso del tiempo, pero con solo evocar un momento del pasado, innumerables recuerdos entrañables regresan como si hubiera sido ayer.
Las flores rojas del flamboyán nos transportan a los aromas del pasado, a épocas pasadas, donde revivimos días despreocupados de estudio mientras nuestras almas vagaban fuera de la ventana. Allí, encontrábamos sueños y aspiraciones de la época escolar, anhelando un futuro brillante. Allí, jugábamos y retozábamos en el patio, nuestras risas resonando entre los árboles mecidos por el viento.
El rojo vibrante del flamboyán evoca en nuestras almas las emociones inocentes de aquellos días, cuando las miradas furtivas podían acelerar nuestros corazones y las páginas de los anuarios escolares servían como prueba de los afectos tímidos, vacilantes y tácitos de nuestros días de escuela.
Llega el verano, y con él, el regreso de muchos estudiantes a su infancia inocente, llena de la emoción del reencuentro. Aunque el paso del tiempo haya dejado arrugas alrededor de sus ojos y canas en su cabello, nada puede detener la ilusión de volver a vivir esos recuerdos, donde los pétalos caídos de la flor del fénix evocan la nostalgia de una vida escolar despreocupada.
Tras tantos años separados, los amigos se reencontraron y todos se emocionaron hasta las lágrimas. Volvimos a ver a nuestros profesores, aquellos que dedicaron sus vidas a guiarnos en nuestra trayectoria educativa; volvimos a encontrarnos con nuestros amigos; regresamos a nuestra antigua escuela para revivir nuestra inocente juventud junto a la ventana; vimos reflejados en nosotros mismos a nuestra ingenua imagen de aquellos años pasados; y la alegría radiante regresó, llenando los ojos y las sonrisas de quienes una vez compartieron un cielo repleto de recuerdos juveniles y soñadores.
Fuente: https://www.qdnd.vn/van-hoa/van-hoc-nghe-thuat/mua-phuong-do-nam-ay-1046395









