
Factores que determinan la eficacia del sistema.
A medida que se expande el área administrativa, aumenta la carga de trabajo y las exigencias de una gestión moderna se vuelven más estrictas, la capacidad de los funcionarios de base se está convirtiendo en un factor decisivo en la eficacia del funcionamiento del sistema.
En la práctica, la simplificación de la estructura organizativa y la reducción de los niveles intermedios han generado cambios positivos en la gestión y la administración a nivel local. Se han acortado los procesos de trabajo, se ha reforzado el papel proactivo de las comunas y los distritos, y muchos trámites administrativos se realizan de forma más rápida y cómoda para ciudadanos y empresas.
Uno de los mayores cambios tras la reorganización administrativa es el considerable aumento de la escala administrativa de muchas comunas y distritos. Numerosas localidades se formaron mediante la fusión de dos o tres antiguas unidades administrativas, lo que provocó un incremento de la población, la superficie natural, las empresas y los problemas socioeconómicos que deben abordarse. Esto implica que los funcionarios locales deben gestionar una mayor carga de trabajo, un ámbito de actuación más amplio y una coordinación más compleja. Sin embargo, el número de funcionarios no ha aumentado proporcionalmente. Además, para lograr el objetivo de racionalizar la estructura administrativa, muchos puestos se asignan a personas con múltiples responsabilidades. Si bien esto contribuye a mejorar la eficiencia de los recursos humanos, también genera una presión considerable sobre los funcionarios locales.
Cabe destacar que las capacidades del personal actual son desiguales. Tras la reestructuración, empleados de distintas ubicaciones trabajan juntos en una nueva estructura organizativa. Las diferencias en cualificaciones profesionales, experiencia práctica, habilidades de gestión y métodos de trabajo afectan en cierta medida la eficacia de la coordinación en la ejecución de las tareas. Algunos empleados se adaptan rápidamente al nuevo entorno, pero también hay casos en los que aún se muestran reticentes ante las exigencias del cambio.
En particular, la transformación digital se está convirtiendo en un gran desafío para un sector de funcionarios locales. En el contexto de la construcción de un gobierno, una economía y una sociedad digitales, muchas tareas que antes se realizaban de forma tradicional ahora se están trasladando al entorno electrónico. El procesamiento de documentos, la gestión de datos, la realización de tareas y la interacción con los ciudadanos dependen cada vez más de las plataformas digitales. Sin embargo, la capacidad de algunos funcionarios para aplicar la tecnología sigue siendo limitada. Muchos son competentes en sus habilidades profesionales, pero tienen dificultades para usar software de gestión, analizar datos o manejar nuevas plataformas digitales.
El problema no radica únicamente en la falta de habilidades tecnológicas, sino, fundamentalmente, en un cambio en la concepción de la gobernanza. Durante muchos años, el funcionamiento de los gobiernos locales se ha basado principalmente en la experiencia práctica y los métodos administrativos tradicionales. Sin embargo, los modelos de gobernanza modernos exigen la toma de decisiones basada en datos, la previsión de tendencias de desarrollo y la resolución proactiva de problemas desde una etapa temprana y a distancia. Esta brecha no se superará fácilmente a corto plazo.
Además, algunos funcionarios aún mantienen una mentalidad cautelosa, reacios a adoptar la innovación y poco dispuestos a proponer nuevos enfoques. En un contexto donde los mecanismos y las políticas se perfeccionan constantemente, la falta de iniciativa y adaptabilidad dificulta satisfacer las demandas de desarrollo de la localidad en la nueva era. Por lo tanto, el problema de la fuerza laboral actual no se limita a la cantidad o las cualificaciones profesionales, sino que radica en conformar un equipo con pensamiento innovador, capacidad para generar desarrollo y habilidad para adaptarse al entorno de gobernanza moderno.
Pioneros en desarrollo e innovación.
Tras casi un año de funcionamiento del modelo de gobierno local de dos niveles, resulta evidente que la creación de un equipo sólido de funcionarios debe considerarse una tarea fundamental y decisiva para la eficacia del sistema político a nivel local en los próximos años.
Ante todo, es necesario innovar en la concepción de una fuerza laboral que responda a las exigencias de un modelo de gobernanza moderno. Si bien anteriormente los funcionarios locales desempeñaban principalmente funciones administrativas, ahora deben transitar gradualmente hacia un rol orientado al desarrollo. Esto implica que no solo deben implementar las regulaciones vigentes, sino también identificar proactivamente los problemas, proponer soluciones, movilizar recursos y organizar la ejecución de las tareas de desarrollo local. La capacidad de asesoramiento, coordinación y organización de la implementación debe considerarse un criterio fundamental en la evaluación de los funcionarios.
En segundo lugar, necesitamos desarrollar estándares de competencia adecuados a las exigencias de la nueva fase. Además de las cualificaciones profesionales, los funcionarios de base deben contar con conocimientos de administración pública, habilidades de liderazgo, competencias digitales, capacidad de análisis de datos y la habilidad para interactuar con la ciudadanía en el entorno digital. En el contexto de la rápida transformación digital, las competencias tecnológicas ya no son un requisito adicional, sino una competencia fundamental para todo funcionario.
En tercer lugar, la formación y el desarrollo profesional deben reformarse para que sean más prácticos. En lugar de centrarse principalmente en la teoría, los programas de formación deben reforzarse para abordar situaciones y problemas reales con los que los funcionarios locales se enfrentan directamente. El contenido de la formación debe hacer hincapié en las habilidades de gobernanza local, las habilidades digitales, las habilidades de comunicación política, las habilidades de resolución de conflictos y la capacidad de gestionar los problemas que surgen a nivel comunitario. El objetivo final es ayudar a los funcionarios a mejorar su capacidad para desempeñar sus funciones, no solo para cumplir con los requisitos de titulación o certificación.
En cuarto lugar, es fundamental crear un entorno laboral que fomente la innovación y la creatividad. Ante los constantes desafíos que surgen, es necesario brindar a los funcionarios la oportunidad de experimentar con métodos adaptados a las realidades locales. Esto debe complementarse con mecanismos que protejan a quienes se atreven a pensar, actuar y asumir la responsabilidad por el bien común. Cuando los funcionarios están motivados para innovar y cuentan con el apoyo institucional garantizado, la eficiencia del sistema mejora significativamente.
En quinto lugar, considere la transformación digital como una tarea fundamental en la formación de la fuerza laboral actual. Además de invertir en infraestructura técnica, es aún más importante potenciar las capacidades digitales de los empleados que la implementan. Cada funcionario debe dominar el uso de plataformas digitales para su trabajo diario y ser capaz de aprovechar los datos para la toma de decisiones. La transformación digital solo tendrá éxito cuando los empleados participen activamente en el proceso, y no se limiten a ser usuarios de la tecnología.
En sexto lugar, es fundamental seguir mejorando los mecanismos de reclutamiento, contratación y evaluación del personal, priorizando los resultados laborales. La eficacia en la atención a la ciudadanía, la calidad en la resolución de problemas, el nivel de cumplimiento de las tareas y la capacidad de innovación deben ser criterios clave en la gestión del personal. Esto también sirve de base para seleccionar y asignar a personas competentes a los puestos adecuados, a la vez que se motiva al personal de base a buscar la excelencia.
El modelo de gobierno local de dos niveles ofrece oportunidades para construir una administración más moderna, ágil y eficiente. Sin embargo, por muy bien diseñado que esté el sistema, el factor decisivo sigue siendo la ciudadanía. En el contexto de un desarrollo nacional cada vez más exigente, los funcionarios locales deben convertirse en la fuerza impulsora del desarrollo, la promoción de la innovación y el liderazgo de la transformación digital. Esto no solo es un requisito inmediato para el funcionamiento del modelo de gobierno local de dos niveles, sino también una condición fundamental para construir un sistema de gobernanza moderno que sirva mejor a los ciudadanos y las empresas en esta nueva fase de desarrollo.
Fuente: https://hanoimoi.vn/nang-cao-chat-luong-doi-ngu-can-bo-co-so-1160303.html









