Situado a unos 90 km de Zagreb, la capital croata, el pueblo de Cigoc es famoso desde hace mucho tiempo como un «reino de cigüeñas». Cada año, cientos de cigüeñas blancas vuelan hasta aquí para anidar, reproducirse y crear un espectáculo natural único e irrepetible. El vínculo ancestral entre los humanos y estas aves migratorias ha convertido a Cigoc en un destino europeo singular.
El pueblo se encuentra dentro del Parque Natural de Lonjsko Polje, un extenso humedal protegido por el gobierno croata. Gracias a su rico ecosistema, hogar de aproximadamente 250 especies de aves, ofrece un entorno ideal para las cigüeñas. La abundancia de alimento, como peces, ranas, serpientes y diversos insectos, garantiza condiciones favorables para su crecimiento y potencia su capacidad reproductiva a lo largo de las generaciones.


El pueblo está situado dentro del Parque Natural de Lonjsko Polje, una vasta zona húmeda protegida por el gobierno croata.
Según Davor Anzil, empleado del Centro de Información de Cigoc, la riqueza del ecosistema ha contribuido a la alta tasa de reproducción de las cigüeñas en la zona. En promedio, cada nido puede criar con éxito entre tres y cuatro polluelos, una cifra mucho mayor que en muchas otras zonas de Europa. Esto demuestra que el entorno natural de Cigoc se mantiene relativamente intacto y satisface adecuadamente las necesidades de supervivencia de esta especie.
Gracias a estas características únicas, en 1994, Cigoc fue reconocido oficialmente como el "primer pueblo de cigüeñas de Europa". En aquel entonces, la población del pueblo rondaba las 300 cigüeñas, mientras que la población local era inferior a 150 personas. La imagen de nidos de cigüeñas en tejados, farolas y otros edificios del pueblo se ha convertido en un símbolo característico que atrae a numerosos turistas y amantes de la naturaleza cada año.


En 1994, Cigoc fue reconocido oficialmente como "el primer pueblo de cigüeñas de Europa".
Sin embargo, convivir con cientos de cigüeñas también supone un considerable inconveniente para los residentes. Tras cada temporada de cría, cuando las bandadas migran, la gente tiene que invertir tiempo y dinero en limpiar los excrementos y los restos de los nidos. A pesar de ello, la mayoría de los residentes siguen considerando la presencia de las cigüeñas un motivo de orgullo y una parte indispensable del pueblo.

Cigoc no es solo un hábitat para bandadas de cigüeñas blancas, sino también un testimonio vivo de la armonía entre los seres humanos y la naturaleza.
Hoy en día, Cigoc no solo alberga bandadas de cigüeñas blancas, sino que también es un testimonio vivo de la armonía entre el ser humano y la naturaleza. La conservación del hábitat ha ayudado al pueblo a mantener su valioso ecosistema y a dejar una huella única en el mapa del ecoturismo croata.
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Fuente: https://htv.vn/ngoi-lang-co-trong-long-croatia-222260626110955069.htm







