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Siguiendo los pasos de Messi, De Paul continúa demostrando por qué es una pieza insustituible en el equipo de Lionel Scaloni. |
Las estadísticas tras la victoria de Argentina por 3-0 sobre Argelia en el Mundial de 2026 giraron casi por completo en torno a Lionel Messi. Tres goles, un hito de 16 goles en Mundiales y una actuación que dejó al mundo entero asombrado.
Eso fue totalmente merecido. Pero, como en muchos de los grandes partidos de Argentina en los últimos años, la atención centrada en Messi eclipsó inadvertidamente a otra figura importante: Rodrigo De Paul.
El centrocampista del Inter Miami no marcó ningún gol. Solo dio una asistencia. Esas cifras no fueron suficientes para competir con la brillantez de Messi, que apareció en los periódicos al día siguiente.
Pero para Lionel Scaloni, sus compañeros y cualquiera que haya seguido a Argentina durante el tiempo suficiente, De Paul siempre ha sido uno de los jugadores más importantes del equipo.
No es solo "el guardaespaldas de Messi".
Existe una paradoja en la percepción que el mundo tiene de Rodrigo De Paul. Tiene una presencia llamativa, disfruta apareciendo en los medios y es frecuentemente tema de conversación en las redes sociales. Esto a veces lleva a que la gente le preste más atención por aspectos ajenos al terreno de juego que por sus habilidades profesionales.
La historia del fútbol ya ha visto algo similar con David Beckham. Su imagen se hizo tan famosa que muchos olvidaron lo brillante que era en realidad. De Paul se encuentra en una situación parecida.
Porque si solo analizamos el partido contra Argelia, veremos a un centrocampista que estuvo prácticamente en todas partes. Jugó los 90 minutos completos, completando 43 de 46 pases con una precisión superior al 93%. Tuvo 60 toques, recuperó cinco balones y ganó dos de tres entradas.
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De Paul combina la creatividad de un número 10 con la entrega de un mediocampista defensivo, lo que lo convierte en un tipo de jugador poco común para Argentina. También te puede interesar |
Más importante aún, De Paul dio el pase que propició el primer gol de Messi. Fue una jugada que reflejó a la perfección las cualidades del centrocampista nacido en 1994. Posee la visión de un clásico número 10, capaz de encontrar espacios entre densas líneas defensivas y siempre sabe cómo colocar el balón en el lugar preciso.
Pero De Paul es más que un artista. También es el tipo de jugador que se entrega por completo en las entradas, presiona y cubre incansablemente. En ocasiones, el mediocampista actúa como un salvavidas para Messi, liberando al capitán argentino de la ardua tarea de defender.
Por eso muchos llaman a De Paul "el guardaespaldas de Messi". En realidad, su papel es mucho más importante.
El eslabón que mantiene a Argentina en marcha.
Tras su fracaso en el Mundial de 2018, Argentina inició una fase de reconstrucción con una generación completamente nueva. En ese momento, Messi ya no era el ídolo intocable del vestuario. Necesitaba compañeros dispuestos a compartir responsabilidades y construir un equipo en torno a un objetivo común.
De Paul fue uno de los primeros en lograrlo. El mediocampista se convirtió en un puente entre Messi y la nueva generación de jugadores argentinos. Contribuyó a crear un ambiente donde el capitán argentino ya no tenía que cargar con toda la presión solo.
La victoria en el Mundial de 2022 fue el resultado de un esfuerzo colectivo, pero es difícil negar el papel excepcional de De Paul en ese camino.
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Aunque no marcó tantos goles como Messi, De Paul fue uno de los factores más importantes para que Argentina mantuviera su dominio sobre Argelia. |
Cuatro años después, la situación sigue igual. Argentina cuenta ahora con numerosas estrellas ofensivas de gran calidad, como Lautaro Martínez, Julián Álvarez y Thiago Almada. Sin embargo, para que estos jugadores alcancen su máximo potencial, el equipo necesita a alguien que realice el trabajo menos visible.
De Paul es precisamente ese tipo de jugador. No es el máximo goleador. Rara vez acapara titulares por sus jugadas explosivas. Pero cada vez que Argentina juega, De Paul siempre está presente en las posiciones más cruciales del partido.
El Mundial es donde las estrellas hacen historia. Messi lo demostró con un triplete contra Argelia. Pero detrás de esos goles hay un centrocampista que, discretamente, ayuda a Argentina a mantener la identidad de campeona del mundo.
Puede que Rodrigo De Paul no sea la figura más destacada de Argentina. Pero si le preguntaras a Lionel Scaloni a quién menos quiere perder después de Messi, lo más probable es que respondiera que al centrocampista que lleva la camiseta número 7.
Fuente: https://znews.vn/nguoi-hung-tham-lang-sau-cu-hat-trick-cua-messi-post1660518.html



























































