Ese es el momento de despertar por la mañana, abrir la ventana y dejar que la brisa fresca entre en la habitación. Parece que el otoño ha llegado desde anoche, esperando en la puerta para saludarse al despertar. Te gusta esa idea. La brisa fresca reemplaza el calor del verano, tranquilizando la mente. Dejando a un lado temporalmente las preocupaciones diarias que arrastran a la gente a un torbellino de actividad, el otoño insufla un poco de romance en el viento, recordándonos a todos que debemos relajarnos... Conecta con el presente bajando el ritmo, "leyendo" cada paso, cada mirada para no pasar de largo.
El ritmo de vida en la ciudad hace que la gente no se detenga, que no se atreva a detenerse. Hasta que un día, a medio camino entre las ganancias y las pérdidas, se dan cuenta de repente de que su alma se ha vuelto vieja y estéril. En el pasado, con solo ver una película conmovedora, contemplar una hermosa foto, escuchar "Calling the Sun" (del músico Trinh Cong Son), el corazón les latía con fuerza. ¿Han oído a alguien decir: "Perder emociones significa perder mucho"? Es entonces cuando hemos recorrido un camino lleno de amor; es entonces cuando los caprichos insensatos se llenan de comparaciones y cálculos; es entonces cuando la mente ya no puede recordar aquellos dulces días de principios de otoño del pasado, cuando nos sentábamos junto a la ventana escuchando cantar a Ngoc Lan, tocándonos las manos...
Recuerdas las fotos de otoño que te envió, de una tierra lejana. Eran tan hermosas como la famosa pintura de otoño dorado de Levitan, que derritió a tantos románticos. Pensabas que solo existía el otoño. Cada vez que mirabas las fotos, tu mente se perdía en un futuro lejano, deseando que algún día pudieras unirte al ritmo de la vida en ese camino otoñal lleno de hojas doradas.
Pero el tiempo pasa, todo cambia. Un día, devuelves toda tu añoranza al cielo de verano y aprendes a olvidar. Es entonces cuando, tras superar los días tormentosos, tu corazón recupera la paz. De repente, te das cuenta de que no necesitas soñar con Europa; aún puedes disfrutar de un otoño pleno y desgarrador en el camino que recorres a casa cada día, o en un pequeño rincón de tu tranquilo jardín. Es entonces cuando te calmas para observar, sentir y amar más lo que existe y te rodea. No hace falta ir lejos, el otoño te acompaña bajo la tenue luz del sol, con el viento que te alborota el pelo.
Hoy decides sentarte afuera, bajo el viejo tamarindo, a observar cómo las hojas se mecen en el aire. Curiosamente, hasta el final de sus vidas, las hojas siguen dedicándose a una maravillosa danza en el aire, antes de disolverse en la madre tierra para transformarse en nutrientes que nutren nuevos brotes verdes. Nada es inútil en esta vida. La caída de las hojas también transmite un mensaje de impermanencia. Todo cambiará. Así que simplemente vivimos en paz, apreciando cada momento mientras las estaciones van y vienen.
¡Esta mañana oí que llegaba el otoño a la calle!
Fuente: https://thanhnien.vn/nhan-dam-mua-thu-ve-tren-pho-185250823191417665.htm
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