Croacia afrontó el partido contra Panamá con una mentalidad completamente diferente a la que tenían prevista para el Mundial de 2026 .

La derrota por 2-4 ante Inglaterra relegó al equipo de camisetas a cuadros al último puesto del Grupo L, colocándolos en una posición en la que no podían permitirse más errores.

Pero también fue en ese momento cuando los croatas tuvieron motivos para creer, ya que todavía contaban con su líder, Luka Modric.