
El 3 de julio, el gobierno ugandés anunció la exitosa repatriación del primer grupo de 273 ciudadanos. El vuelo chárter, que partió del Aeropuerto Internacional OR Tambo de Johannesburgo, aterrizó esa misma mañana en el Aeropuerto Internacional de Entebbe. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Uganda declaró que la operación se llevó a cabo bajo una directiva urgente del presidente Yoweri Museveni para garantizar la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. Según el embajador de Uganda en Sudáfrica, Paul Amoru, el país está organizando con urgencia más vuelos para repatriar a los casi 150 ciudadanos restantes ese mismo día.
Kenia también ha iniciado su propia campaña de evacuación. El vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores, Musalia Mudavadi, informó que en la primera fase se logró evacuar con éxito a 151 personas de Sudáfrica, mientras que otras 240 se han registrado para recibir asistencia de emergencia. A la espera de la repatriación, las misiones diplomáticas de Kenia en Sudáfrica les proporcionan alojamiento temporal, alimentos y artículos de primera necesidad. El vicepresidente Mudavadi instó a Sudáfrica a cooperar estrechamente con otros países en el proceso de evacuación y a garantizar la seguridad de los aproximadamente 27 000 ciudadanos kenianos que viven y trabajan en Sudáfrica.
Paralelamente a las campañas de protección ciudadana, surgieron tensiones diplomáticas en relación con los informes de víctimas. Tras un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ghana en el que afirmaba que dos de sus ciudadanos habían fallecido en la ola de violencia antiinmigrante del 30 de junio en Sudáfrica, el Servicio de Policía de Sudáfrica (SAPS) en la provincia del Cabo Occidental emitió un comunicado desmintiendo dicha afirmación.
Según Sudáfrica, una de las dos víctimas identificadas por Ghana fue Kwabena Boagen (35 años), quien fue asesinado a tiros en la estación de autobuses de Nyanga, en Ciudad del Cabo. Sin embargo, las investigaciones iniciales sugieren que se trató de un asesinato relacionado con la extorsión por parte de bandas locales, ocurrido antes del estallido de las protestas y sin relación con la violencia xenófoba. La policía sudafricana (SAPS) también declaró que no ha encontrado ningún registro que confirme el asesinato de un segundo ciudadano ghanés, Bashiru Isak, en la zona de Khayelitsha, como informó Ghana, y solicitó a las autoridades ghanesas que proporcionen más pruebas para ayudar en la investigación.
Una ola de xenofobia ha estallado en Sudáfrica después de que varias organizaciones de la sociedad civil emitieran un ultimátum exigiendo que todos los extranjeros indocumentados abandonen el país antes del 30 de junio. Si bien el presidente Cyril Ramaphosa ha criticado públicamente la xenofobia y se ha opuesto a las acciones arbitrarias de las fuerzas del orden, la situación en muchas zonas no muestra signos de mejorar. Los últimos acontecimientos indican que las comunidades inmigrantes en Sudáfrica se enfrentan a crecientes riesgos de seguridad, lo que obliga a muchos gobiernos africanos a tomar medidas urgentes para proteger a sus ciudadanos.
Fuente: https://baohatinh.vn/nhieu-nuoc-khan-cap-so-tan-cong-dan-khoi-nam-phi-post313342.html







