En los últimos tiempos, la puesta en marcha de numerosos proyectos energéticos se ha enfrentado a constantes obstáculos, a pesar del rápido aumento de la demanda de electricidad en la economía . El sector energético requiere grandes inversiones de capital, conlleva altos riesgos y tiene un ciclo de vida de proyecto prolongado, pero actualmente carece de mecanismos específicos para atraer y garantizar la ejecución de proyectos estratégicos de gran envergadura.
Otro desafío importante es la lentitud en la adaptación de la planificación local. A pesar de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo Energético, muchas provincias y ciudades aún no han incorporado con prontitud los proyectos energéticos a sus planes de construcción, planificación urbana y rural, ni a sus planes de ordenación del territorio. Esta falta de sincronización genera retrasos en la aprobación de terrenos, la concesión de licencias de inversión y la ejecución de proyectos. La actual Ley de Planificación también carece de mecanismos de ajuste flexibles, lo que impide la resolución de muchas propuestas locales, como la construcción de subestaciones, líneas eléctricas o la conexión de fuentes de energía.
Además, el proceso de aprobación de inversiones y selección de inversores sigue siendo complejo y prolongado. La normativa legal no define claramente el organismo responsable de elaborar los expedientes para los proyectos de redes eléctricas, lo que genera fragmentación, falta de iniciativa y falta de uniformidad. Actualmente, tampoco existe un mecanismo para designar a empresas estatales como inversoras en proyectos de transmisión, lo que provoca retrasos en la inversión en redes eléctricas y en la liberación de capacidad de infraestructuras clave con respecto al cronograma previsto.
Si bien los proyectos de energía BOT enfrentan dificultades debido a la falta de regulaciones sobre las obligaciones de garantía de las autoridades competentes o las empresas estatales que participan en los proyectos, el grupo de proyectos de energía térmica de GNL importado, identificado como una importante fuente de energía base en el Plan Energético VIII revisado, se ve obstaculizado por los mecanismos de fijación de precios de la electricidad y la producción contractual. La energía eólica marina, a pesar de su gran potencial, aún espera un mecanismo decisivo para acelerar el proceso de preparación e implementación de la inversión.
La situación descrita anteriormente pone de manifiesto la creciente presión sobre el sistema eléctrico nacional. Ante la previsión de un aumento drástico de la demanda de electricidad para respaldar los objetivos de crecimiento de dos dígitos, existe el riesgo de escasez de suministro si se siguen retrasando proyectos clave. Por otro lado, la Resolución n.º 70-NQ/TW exige que, para 2030, se garantice firmemente la seguridad energética nacional, proporcionando electricidad suficiente, estable y de alta calidad, a la vez que se reducen las emisiones. Por consiguiente, la presentación urgente por parte del Gobierno a la Asamblea Nacional del proyecto de resolución sobre mecanismos y políticas para el desarrollo energético en el periodo 2026-2030 no solo es necesaria, sino también obligatoria.
Según el borrador inicial de la resolución, el Gobierno propone varios mecanismos clave para abordar los principales obstáculos que dificultan el progreso de los proyectos, entre ellos la reforma de los procedimientos de inversión; un mecanismo de ajuste de la planificación más flexible; una clara descentralización y delegación de autoridad; y el perfeccionamiento del marco jurídico sobre licitaciones y precios de la electricidad. Si se diseña adecuadamente, esto constituirá una base importante que allanará el camino para los proyectos energéticos, desde la fuente hasta la red, desde la energía tradicional hasta la renovable.
Sin embargo, los mecanismos específicos también conllevan riesgos si no se someten a una evaluación exhaustiva. La formulación de políticas debe evitar legitimar deficiencias pasadas y, al mismo tiempo, prevenir lagunas legales que puedan facilitar el fraude y la corrupción. Esto requiere un proceso de elaboración de resoluciones riguroso, abierto y transparente, junto con un mecanismo de supervisión suficientemente sólido para garantizar una implementación efectiva.
En el contexto de las presiones sin precedentes que enfrenta el sector energético en cuanto a progreso, suministro y requisitos de transición, reviste especial importancia el análisis minucioso por parte de la Asamblea Nacional de cada disposición del proyecto de Resolución sobre mecanismos y políticas para el desarrollo energético en el período 2026-2030. Las decisiones apropiadas y oportunas eliminarán los obstáculos, acelerarán el progreso de los proyectos energéticos y, por ende, contribuirán a consolidar la seguridad energética nacional y a satisfacer la creciente demanda de electricidad del país en la nueva fase de desarrollo.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/tao-dot-pha-cho-cac-du-an-dien-10397273.html






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