Desde esta perspectiva, la educación física y el deporte ya no son un ámbito marginal, sino que se han convertido en una parte práctica de la estrategia para construir una nación próspera, una sociedad feliz y un pueblo fuerte y en constante progreso.
Restablecer la posición de la educación física y el deporte dentro de la estrategia nacional de desarrollo general.
El discurso fue profundamente impactante, no solo por su reconocimiento a los 80 años de trayectoria del sector deportivo, sino también por su reposicionamiento del deporte dentro de la mentalidad general de desarrollo nacional. Desde recordar la visión del presidente Ho Chi Minh con la simple pero profunda verdad de que "un pueblo fuerte hace una nación próspera", hasta la necesidad actual de considerar el deporte en relación con la calidad de los recursos humanos, la competitividad nacional y la calidad de vida de la población, el discurso trascendió los límites de una ocasión conmemorativa para convertirse en un mensaje de desarrollo muy claro: si el país quiere progresar, primero debe cuidar del pueblo vietnamita para que sea más sano, más resiliente, más disciplinado y más capaz de esforzarse por el progreso.

Cabe destacar que este mensaje no es un caso aislado. Tan solo unos días antes, en su discurso de clausura del II Pleno del XIV Comité Central, el Secretario General To Lam hizo hincapié en la necesidad de comprender a fondo los principios del desarrollo, mantener la estabilidad, hacer un buen uso de los recursos, promover la implementación y orientar todos los logros del desarrollo hacia la mejora de la vida material y espiritual de la población. Al comparar ambos discursos, se hace evidente una lógica común: desde la economía, la política y la estructura organizativa hasta la cultura y el deporte, todo converge en un mismo objetivo: el desarrollo humano en beneficio del pueblo. Por lo tanto, hablar de deporte en este momento es, en esencia, hablar de la visión de desarrollo nacional en la nueva era.
El primer y más profundo mensaje del discurso sobre el deporte es que la educación física y el deporte deben recuperar el lugar que les corresponde en la estrategia nacional de desarrollo. Durante muchos años, hemos considerado el deporte como un ámbito de movimiento, actividades extracurriculares, logros competitivos o, a lo sumo, una parte de la vida cultural. Sin embargo, la forma en que el Secretario General planteó el tema demuestra que la educación física y el deporte deben considerarse desde una perspectiva mucho más amplia: son la base para mejorar la salud pública, una condición para elevar el prestigio de la nación, un factor que contribuye a mejorar la calidad de los recursos humanos y un entorno para la formación del carácter, la fuerza de voluntad, la resiliencia, la disciplina, la honestidad y la aspiración al progreso. Un país que desea desarrollarse de forma rápida y sostenible no puede limitarse a hablar de crecimiento, inversión o tecnología, olvidando el bienestar físico y mental de su población. Una nación no puede ser fuerte si cada individuo que la conforma no goza de buena salud, resiliencia, no cultiva el hábito de la superación personal ni posee el espíritu de superación. Esta idea resuena con fuerza con el espíritu de la Segunda Conferencia del Comité Central, donde la cuestión del desarrollo sustantivo está estrechamente vinculada a la calidad de vida de las personas, en lugar de centrarse únicamente en indicadores superficiales.

El segundo mensaje es que, para que el deporte prospere, no puede depender únicamente del entusiasmo ni de movimientos a corto plazo, sino que debe comenzar con las instituciones, la gobernanza y la capacidad organizativa. En su discurso, el Secretario General enfatizó claramente que las instituciones deben liderar el camino, allanando el terreno para la innovación, la inversión, la socialización, la gestión moderna, la transparencia operativa y el pleno aprovechamiento de los recursos del Estado, la sociedad y la ciudadanía. Aquí, el espíritu de "hablar menos, hacer más y llevarlo a cabo" se concreta claramente a través del pensamiento institucional. El Secretario General profundizó en detalles muy específicos: los roles del Estado y la sociedad, dónde debe dirigirse la inversión pública, el alcance de la socialización, los estándares para la infraestructura, los mecanismos para la formación de entrenadores y atletas, el sistema de remuneración, los seguros, la medicina deportiva y la transición profesional tras la competición, y cómo se debe fomentar la tecnología digital y la economía del deporte. Ese es el lenguaje de la gestión del desarrollo moderno.
El deporte debe convertirse realmente en un derecho, una oportunidad y una forma de vida para todos los ciudadanos.
El tercer mensaje es que el deporte debe convertirse en un derecho, una oportunidad y una forma de vida para todos los ciudadanos. Esta es quizás la parte más humana del discurso. El Secretario General no solo habló de aumentar la participación deportiva, sino también de construir una «sociedad activa», una «cultura del entrenamiento físico diario». En otras palabras, el objetivo no es simplemente tener más instalaciones deportivas o actividades, sino generar una transformación sostenible en los estilos de vida. Resulta muy significativo que el Secretario General no limitara a los beneficiarios a quienes tienen recursos, sino que extendiera el alcance a todas las familias, todos los barrios, todas las escuelas, todas las agencias, todas las fábricas, todas las empresas, todas las unidades de las fuerzas armadas; desde las llanuras hasta las zonas remotas, las regiones fronterizas y las islas; desde la gente común hasta los ancianos, las personas con discapacidad, las mujeres, los niños, los jóvenes trabajadores y los trabajadores migrantes. Esto no es solo un llamado al ejercicio. Es un concepto de equidad en el desarrollo. Cuando todos los ciudadanos tienen derecho a hacer ejercicio, a entrenar y a acceder a espacios deportivos adecuados, entonces el deporte se convierte verdaderamente en parte del bienestar social, la calidad de vida y la felicidad humana.

Desde aquí, el discurso comienza con una petición muy específica para todos los niveles de gobierno y la sociedad en su conjunto: para que el movimiento deportivo tenga profundidad, debe comenzar con aspectos aparentemente pequeños que determinan su sostenibilidad, tales como: planificar terrenos para deportes comunitarios, garantizar que cada zona residencial cuente con espacio para hacer ejercicio, construir parques infantiles, campos de entrenamiento, senderos para caminar, parques deportivos, apoyar las instalaciones deportivas de base, y utilizar escuelas, centros culturales, parques, plazas y cuerpos de agua públicos para actividades físicas y deportivas apropiadas. En otras palabras, es imposible esperar que las personas lleven una vida sana si el diseño urbano, la planificación de las zonas residenciales y la organización de la vida comunitaria no destinan espacio para el ejercicio. Esta es una sugerencia muy importante, porque demuestra que el deporte no es solo un asunto de la industria deportiva, sino que también está directamente relacionado con la planificación urbana, la gobernanza, el bienestar social y el desarrollo comunitario.
El cuarto mensaje es que las raíces de un sistema deportivo sólido se encuentran en las escuelas y en la profunda cultura nacional. Cuando el Secretario General enfatizó: "Una nación que quiere ser saludable debe empezar por sus niños. Un sistema deportivo sólido debe empezar en las escuelas", se trata de un posicionamiento estratégico. Las escuelas no son solo lugares para impartir conocimientos, sino también para fomentar la aptitud física, los hábitos de ejercicio, el trabajo en equipo, la perseverancia, la honestidad y la autoconfianza en las nuevas generaciones. Si la educación física sigue descuidándose, si los estudiantes aún la consideran una asignatura secundaria, si las escuelas carecen de patios de recreo, profesores, mecanismos para descubrir talentos y un entorno propicio para la actividad física, entonces es difícil hablar de construir una generación de ciudadanos sanos y dinámicos, con la resiliencia necesaria para afrontar los nuevos retos de la época. Por lo tanto, considerar la mejora de la educación física y el deporte escolar como la base de la estrategia para el desarrollo del pueblo vietnamita es un mensaje acertado, relevante y con gran trascendencia a largo plazo.
Pero lo más destacable del discurso fue que esta mentalidad de desarrollo era inseparable de la identidad nacional. Además de los deportes escolares, el Secretario General también hizo hincapié en la preservación y el desarrollo de los deportes nacionales tradicionales y las formas de actividad física asociadas a la cultura comunitaria. El tira y afloja, el empuje de palos, el tiro con ballesta, la lucha tradicional, las carreras de botes, el ajedrez humano, las artes marciales tradicionales, los juegos populares en las fiestas... desde esta perspectiva, no se trata solo de juegos o competiciones, sino también de recuerdos culturales, un vínculo entre generaciones, un espacio para cultivar el espíritu de caballerosidad, el amor a la patria y el orgullo nacional. Esta es una sugerencia muy profunda: construir un vietnamita moderno no significa romper con la tradición, sino más bien revitalizarla en la modernidad, haciendo de la identidad un recurso en lugar de una mera exhibición. Desde esta perspectiva, el deporte no solo contribuye a mejorar la salud, sino también a proteger el alma de la cultura nacional.
El deporte vietnamita debe progresar a través de un camino profesional, científico, honesto, sostenible e integrado.
El quinto mensaje es que el deporte vietnamita debe progresar a través de un camino profesional, científico, honesto, sostenible e integrado. El discurso no eludió la aspiración a grandes logros. Por el contrario, el Secretario General expuso claramente los requisitos para construir una hoja de ruta para la inversión dirigida en deportes de alta competición, estandarizar el sistema de detección de talentos, reformar el mecanismo de gestión de las selecciones nacionales, fortalecer los vínculos entre el deporte escolar, el deporte base y el deporte de élite, al tiempo que se garantiza el sustento, la educación, la formación profesional, la seguridad social y la transición tras la jubilación de los atletas. Pero, aún más importante, el Secretario General enfatizó que el deporte de alto rendimiento debe construirse sobre una base de honestidad, nobleza y respeto al estado de derecho. Solo cuando el deporte se construya sobre una base de honestidad, estándares y dignidad, cada victoria se convertirá verdaderamente en una fuente de orgullo nacional.

Siguiendo esta misma línea de pensamiento, ampliar el concepto de deporte hacia una perspectiva más integral, que abarque tanto la actividad física como la mental, demuestra una visión muy moderna. A medida que la sociedad cambia y el nuevo ritmo de vida exige concentración, reflejos, control emocional, pensamiento lógico y resistencia mental, el concepto de persona sana también debe entenderse de forma más holística. Esto conlleva la necesidad de promover la socialización con una dirección clara y estándares responsables; ampliando la cooperación internacional no solo para la competición, sino también para la gestión del aprendizaje, la ciencia del entrenamiento, la medicina deportiva, la organización de eventos, la economía del deporte y cómo construir una marca nacional a través del deporte. Todo esto demuestra que el deporte ya no es un campo cerrado, sino un espacio abierto para la creatividad, la gestión moderna, la tecnología, la economía y la diplomacia entre personas. Esta es también una clara manifestación del espíritu del II Pleno del XIV Comité Central: hacer buen uso de los recursos, ampliar la cooperación, mejorar la competitividad, pero manteniendo una orientación hacia el desarrollo sostenible y priorizando a las personas.
Se puede afirmar que, en su discurso durante el 80.º aniversario del Día Tradicional del Deporte y la Educación Física de Vietnam, el Secretario General To Lam transmitió un poderoso mensaje: un país que aspira a prosperar debe comenzar por cuidar de su pueblo; una nación que busca la fortaleza debe contar con ciudadanos sanos, con voluntad, disciplina y espíritu de superación; un sistema socioeconómico que aspira al desarrollo sostenible no puede ignorar la salud pública, la educación física, la cultura deportiva y la calidad de vida cotidiana de la población. Y al relacionarlo con el discurso de clausura del Secretario General en la II Conferencia del Comité Central, este mensaje se vuelve aún más claro: todas las reformas institucionales, todas las decisiones de crecimiento, todos los requisitos para su implementación, en última instancia, deben orientarse hacia una vida más próspera y feliz para el pueblo. Por lo tanto, el deporte no se sitúa al margen de la estrategia nacional de desarrollo, sino que ocupa un lugar central en ella. Porque construir un Vietnam próspero, civilizado y con un desarrollo sostenible significa, ante todo, construir una nación sana en cuerpo, mente e intelecto, y con aspiraciones de progreso.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/the-thao-manh-de-dan-toc-manh-10411589.html






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