Se han implementado ampliamente movimientos de emulación, que abarcan desde la construcción de nuevas zonas rurales, la reducción de la pobreza y la eliminación de viviendas temporales hasta el desarrollo de infraestructuras, la innovación y la transformación digital. Cabe destacar que la reforma administrativa ha mostrado un progreso significativo. Se han reducido cientos de trámites, se han simplificado los procesos y muchos modelos de atención ciudadana han demostrado su eficacia. El cambio de la preinspección a la postinspección, la expansión de los servicios públicos en línea y el aumento de la descentralización y la delegación de autoridad han contribuido a crear condiciones más favorables para los ciudadanos y las empresas. Los enfoques cercanos a la ciudadanía y que atienden a sus necesidades ya no son ejemplos aislados de éxito, sino que se están consolidando como prácticas habituales.
En general, las campañas de emulación se han centrado en acciones concretas con un amplio impacto. Sin embargo, de cara a 2026, las exigencias son mucho mayores. Alcanzar un crecimiento de dos dígitos, acelerar la inversión pública, eliminar los obstáculos institucionales e incrementar la proporción de la economía digital son tareas complejas en el contexto de una economía global y regional volátil. Esto exige que las campañas de emulación sigan innovando, eviten dispersar sus esfuerzos y se concentren en áreas clave.
Desde una perspectiva operativa, es necesario establecer altos estándares para el nuevo equipo directivo. Las expectativas en cuanto a competencia, valentía y disposición para asumir responsabilidades deben medirse mediante resultados concretos, el progreso del trabajo y el nivel de satisfacción de los ciudadanos y las empresas.
Pero centrarse únicamente en los requisitos del aparato administrativo es insuficiente. Un área urbana especial, un importante centro económico del país, no puede funcionar solo con los esfuerzos del gobierno. Cada empresa y cada ciudadano también deben ser sujetos de desarrollo. En el nuevo contexto, la adaptación es un requisito indispensable. Las empresas deben mejorar sus capacidades de gestión, innovar tecnológicamente y cumplir con la ley. Los ciudadanos deben cambiar sus hábitos de producción, consumo y comportamiento urbano; acceder de forma proactiva a los servicios públicos, participar en el monitoreo y colaborar con el gobierno. Cuando cada individuo da un paso adelante, el dinamismo de la ciudad será diferente.
Desde la perspectiva de Ciudad Ho Chi Minh, este requisito también se aplica a todo el país. En un mundo volátil y altamente competitivo, ninguna localidad puede permanecer al margen. La responsabilidad del desarrollo no recae únicamente en el gobierno, sino que es una responsabilidad compartida en la que participa cada ciudadano. Cada acción lícita, cada decisión de consumo responsable, cada esfuerzo por mejorar las capacidades personales… todo ello contribuye a sentar las bases del desarrollo sostenible.
Por lo tanto, la emulación no debe limitarse a ser un movimiento dentro del sistema de administración pública, sino que debe convertirse en un motor común para toda la sociedad. Cuando los ciudadanos participan más activamente, las empresas son más dinámicas y el gobierno ofrece mejores servicios, la eficacia de la emulación será sostenible.
Un requisito fundamental es vincular la emulación con la disciplina, el orden y la responsabilidad. Los premios deben otorgarse a las personas adecuadas por el trabajo adecuado; al mismo tiempo, deben superarse los problemas del formalismo y la concesión indiscriminada de premios. Los grupos e individuos que generan valor concreto deben ser reconocidos debidamente; aquellos que se mantienen estancados o evaden el reconocimiento deben ser claramente identificados.
Ciudad Ho Chi Minh está entrando en una nueva fase de desarrollo con numerosas oportunidades y desafíos. La competencia solo tiene sentido cuando se vincula al resultado final: crecimiento acompañado de una mejor calidad de vida, reformas que beneficien a la ciudadanía y un desarrollo que genere confianza. Y cuando la responsabilidad se comparte, cuando todos se esfuerzan por cumplir mejor con su parte, se sientan las bases para que Ciudad Ho Chi Minh, junto con el resto del país, se mantenga firme ante el cambio y logre un desarrollo sostenible.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/thi-dua-thuc-day-phat-trien-post847008.html








