Según los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, el pescado es una buena fuente de ácidos grasos omega-3, en particular EPA (ácido eicosapentaenoico) y DHA (ácido docosahexaenoico). Estos son nutrientes importantes que favorecen la salud cardiovascular, cerebral y del sistema nervioso.
¿Cuál es el mejor momento para comer pescado?
Los expertos afirman que no existe un momento perfecto para comer pescado. Cada época del año ofrece diferentes beneficios.
Consumir pescado en el desayuno o el almuerzo proporciona una fuente de proteínas de alta calidad y un aporte constante de energía, lo que genera una mayor sensación de saciedad. Combinado con cereales integrales y verduras de hoja verde, el pescado también ayuda a controlar el azúcar en sangre y a mantener la concentración durante la jornada laboral.
Por otro lado, cenar pescado puede favorecer la recuperación cerebral y el sueño. El DHA interviene en la regulación de la melatonina, una hormona crucial para el ciclo sueño-vigilia. Además, muchas personas encuentran que el pescado es más fácil de digerir que la carne roja cuando se consume por la noche.

El mejor momento para la salud cardiovascular
Para la salud cardiovascular, lo más importante no es cuándo se come pescado, sino mantener una alimentación regular.
Según la Asociación Americana del Corazón, numerosos estudios demuestran que consumir al menos dos porciones de pescado azul a la semana puede reducir los triglicéridos y ayudar a controlar la presión arterial. Por lo tanto, tanto si consumes salmón en el almuerzo como en la cena, los beneficios cardiovasculares provienen de la constancia en tu dieta.
Para potenciar los beneficios cardiovasculares del pescado, conviene combinarlo con alimentos saludables como verduras de hoja verde, frutos secos, aceite de oliva o cereales ricos en fibra. Por el contrario, freírlo puede reducir los beneficios de los omega-3.
El mejor momento para el funcionamiento cerebral.
Los ácidos grasos omega-3 presentes en el pescado desempeñan un papel fundamental en la memoria, la concentración y la salud cerebral a largo plazo. Algunos estudios sugieren que el DHA favorece el aprendizaje y puede reducir el riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
Dado que los ácidos grasos omega-3 participan en la regulación de los neurotransmisores y el ciclo del sueño, consumir pescado en la cena puede favorecer la recuperación cognitiva y mejorar la calidad del sueño. Sin embargo, comer pescado en el almuerzo también puede ayudar a mantener la concentración y el estado de alerta durante todo el día. Por lo tanto, el horario de las comidas puede ser flexible según las necesidades individuales.
Formas de absorber omega-3
Los ácidos grasos omega-3 desempeñan un papel fundamental en la salud, pero el cuerpo no puede producirlos en cantidad suficiente por sí mismo, por lo que es necesario obtenerlos a través de la alimentación. Los pescados grasos como el salmón, la caballa, el arenque y las sardinas son las fuentes más ricas en omega-3.
Algunos estudios sugieren que los ácidos grasos omega-3 ayudan a reducir la inflamación, mejoran la función cerebral y del sistema nervioso, y pueden contribuir a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Para obtener una ingesta óptima de omega-3, los expertos recomiendan consumir pescado graso unas dos veces por semana, en porciones de aproximadamente 113 g. Los métodos de cocción como el vapor, la parrilla o la sartén ayudan a conservar mejor los nutrientes.
Fuente: https://vietnamnet.vn/nen-an-ca-vao-thoi-diem-nao-2528767.html






