Esta simulación plantea la hipótesis de que un planeta llamado Theia colisionó con la Tierra primitiva hace 4.500 millones de años.
El primer misterio que siempre ha intrigado a todos los habitantes de la Tierra, desde científicos hasta niños pequeños, es: ¿de dónde vino la luna?
La teoría que actualmente está ganando adeptos es que la Luna se creó hace aproximadamente 4.500 millones de años, cuando un embrión planetario del tamaño de Marte colisionó con la Tierra, que entonces estaba en proceso de formación.
El resultado de una colisión ardiente entre la joven Tierra y el planeta embrionario Theia expulsó una enorme cantidad de escombros al espacio, lo que dio lugar a la formación de la Luna.
Sin embargo, tras décadas de esfuerzo, los científicos aún no han podido encontrar pruebas de la existencia de Theia en el espacio que orbita la Tierra.
Un nuevo informe, liderado por Estados Unidos y publicado en la revista Nature, sugiere que podrían haber estado yendo en la dirección equivocada.
Dos misteriosas masas de material adheridas al interior de la Tierra.
Situadas a casi 2.900 kilómetros bajo tierra, dos gigantescas masas de material con formas extrañas han desconcertado a los geólogos desde que se descubrió su existencia tras la actividad sísmica de la década de 1980.
Bloques de material del tamaño de continentes yacen cerca de la base del manto, con un bloque debajo de África y otro debajo del Océano Pacífico .
Ahora, según una nueva hipótesis, podrían ser los "restos enterrados" del planeta embrionario Theia, que se cree que se fusionó con la Tierra tras una colisión hace miles de millones de años.
Si esta hipótesis se demuestra en estudios futuros, los geocientíficos habrán resuelto finalmente dos misterios a la vez.
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