Cabe destacar que, además de la determinación de implementar el plan, la ciudad también está preparando gradualmente la infraestructura, los mecanismos de apoyo para los residentes y una hoja de ruta adecuada para que la ZEE se integre progresivamente en la vida cotidiana.

Un paso inevitable
Durante muchos años, la contaminación atmosférica ha sido uno de los principales desafíos que enfrenta Hanói. Los periodos con niveles de calidad del aire deficientes, incluso muy deficientes, ya no son incidentes aislados, sino que ocurren con creciente frecuencia, especialmente durante las estaciones de transición. Esto impacta directamente la salud pública, la calidad de vida de los residentes y afecta tanto al turismo como a la imagen de una ciudad que aspira a un desarrollo sostenible.
Numerosos estudios indican que el tráfico es una de las principales fuentes de emisiones en las zonas urbanas. Según datos del Comité Popular de Hanói, durante el periodo 2023-2025, la actividad vehicular representó aproximadamente el 25 % del total de las emisiones de partículas finas PM2.5 en toda la ciudad. Estas cifras demuestran que, sin controlar las emisiones de los vehículos, será muy difícil lograr el objetivo de mejorar la calidad del aire. Por lo tanto, la implementación de Zonas de Uso Limitado del Suelo (ZEL) es un paso esencial. Este modelo también ha sido adoptado por muchas ciudades alrededor del mundo para limitar los vehículos de altas emisiones, fomentar el uso de vehículos limpios y construir gradualmente un sistema de transporte sostenible.
Para lograrlo, Hanói ha optado por un enfoque prudente. La ciudad no pretende prohibir de inmediato los vehículos de combustibles fósiles, sino que elabora una hoja de ruta por etapas, comenzando por la zona central, implementando y evaluando el plan según sea necesario para realizar ajustes. Esto demuestra que la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) es un proceso de transformación de los métodos de gestión del tráfico y los hábitos de viaje hacia una dirección más respetuosa con el medio ambiente.
Implementación por fases
Si nos fijamos únicamente en la fecha del 1 de julio, muchos podrían pensar que la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) es una política nueva. Sin embargo, en realidad, es el resultado de años de preparación, desde la finalización del marco legal hasta la inversión en infraestructura y el desarrollo de soluciones complementarias.
La Ley de la Capital de 2026 ha creado un marco legal para la implementación de zonas de bajas emisiones. Por lo tanto, el 15 de junio, en su cuarta sesión (sesión extraordinaria), el Consejo Popular de la Ciudad de Hanói aprobó el Proyecto de Zona de Bajas Emisiones dentro de la Circunvalación 1, definiendo claramente el alcance, la hoja de ruta y las responsabilidades para su implementación. Con base en esto, el Comité Popular de la Ciudad ha desarrollado un plan de implementación por fases, asegurando que se ajuste a las condiciones reales de la capital. Simultáneamente, la ciudad está preparando las condiciones para brindar a los residentes más opciones al cambiar su modo de transporte.
Dentro del área de la Circunvalación 1, actualmente operan 45 rutas de autobús; del 1 de julio de 2026 al 30 de junio de 2027, los pasajeros que utilicen las rutas de autobús subvencionadas dentro de esta área estarán exentos del pago de tarifas. Además, Hanói ha habilitado 220 zonas de aparcamiento, ha desarrollado 44 estaciones públicas de bicicletas con cientos de bicicletas y está estudiando la construcción de aparcamientos de transbordo (Park and Ride) para conectar con autobuses y trenes urbanos. La ciudad también está mejorando gradualmente su sistema de cámaras de vigilancia, identificación de vehículos y ampliando la red de estaciones de carga y puntos de intercambio de baterías para dar servicio a vehículos de energía limpia.
En términos más generales, la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) no es una política aislada. Es un eslabón en una cadena de soluciones que Hanói está implementando para construir un sistema de transporte sostenible, desde la conversión de autobuses de combustible fósil a eléctricos, la aceleración de las líneas de tren urbano y el desarrollo del modelo de Desarrollo Orientado al Transporte (DOT), hasta la inversión en estacionamientos subterráneos, aparcamientos de transferencia e infraestructura para vehículos ecológicos. Cuando estos eslabones se conecten de forma sincronizada, la ZBE tendrá una base sólida para ser efectiva, en lugar de ser simplemente una medida administrativa.
Hacia una ciudad habitable.
La implementación de la nueva ZEE es solo el comienzo. El éxito de este modelo dependerá de si la ciudad logra crear las condiciones necesarias para incentivar el cambio. La primera condición es que el transporte público se convierta en una opción realmente atractiva. La gente solo reducirá el uso de vehículos privados cuando los autobuses sean más convenientes, la red de metro se desarrolle gradualmente y sea más fácil alternar entre los diferentes medios de transporte.
A continuación, se abordará la infraestructura para vehículos ecológicos. Es necesario invertir de forma integral en estaciones de carga, puntos de intercambio de baterías, aparcamientos de transferencia, aparcamientos subterráneos y conexiones con el transporte público. Esto no solo es un requisito de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), sino también la base para la transición hacia un transporte más sostenible en los próximos años. Otro factor importante son los mecanismos de apoyo. La ciudad está estudiando diversas políticas, como condiciones de préstamo preferenciales, apoyo para la conversión de vehículos, exenciones y reducciones de tasas, y el desarrollo de infraestructura de energía limpia. Estas soluciones contribuirán a reducir la carga económica para los ciudadanos y las empresas durante la transición.
Lo más importante es que el consenso social es crucial. Será difícil lograr las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) si la gente las percibe simplemente como una regulación que restringe los vehículos. Por el contrario, cuando todos comprendan que el objetivo final es un aire más limpio, una mejor protección de la salud y una ciudad más habitable, la transición se desarrollará con mucha más fluidez. Por lo tanto, junto con la inversión en infraestructura y el perfeccionamiento de las políticas, las campañas de sensibilización pública, el diálogo y la escucha de las opiniones de la ciudadanía deben seguir siendo prioritarios durante todo el proceso de implementación. Así pues, las ZBE no son el destino, sino el punto de partida de una transformación a largo plazo. Tras la fase piloto, Hanói contará con una base más sólida para evaluar la eficacia, perfeccionar el mecanismo y ampliar gradualmente su alcance para adaptarlo a sus condiciones reales.
Si se implementan de forma simultánea, con una hoja de ruta adecuada y con el apoyo de la ciudadanía, las zonas de bajas emisiones no solo serán una política medioambiental, sino que también se convertirán en la base para el objetivo de transformar la capital en una ciudad verde, inteligente y moderna para 2035.
Fuente: https://hanoimoi.vn/trien-khai-lez-de-phat-trien-ben-vung-1210238.html







