Estoy pensativo y mi pluma también.
Toda la habitación quedó envuelta en silencio.
Una hoja de papel en blanco se convierte en un campo de ejecución blanco.
Miles de armas invisibles me apuntan.
Imagen ilustrativa. |
Página de periódico, poema, el corazón mismo de mi vida.
Cada carta: un reflejo de una profunda preocupación.
Cada pulsación de tecla un estallido de dolor.
El dolor personal está profundamente entrelazado con el dolor de la vida.
Al convertirse en un ser humano, uno comprende la difícil situación de los demás.
Las páginas de los periódicos y los poemas no dicen palabras insensibles.
Cada página del libro es un campo de ejecución blanco.
Miles de armas sin piedad me apuntaban.
COMENTARIO:
Hoang Binh Trong es un reconocido poeta que ha cosechado éxitos en diversos campos: novela, poesía, ensayo, cuento… En cada género, ha dejado una huella imborrable en los lectores. Su poema "Ante la página escrita" es un conmovedor monólogo interior, en el que el escritor se enfrenta a una página en blanco como si se enfrentara a un veredicto de conciencia. No hay escenas cotidianas, ni imágenes de reporteros deambulando, grabando o fotografiando… solo una habitación tranquila, una pluma pensativa, una hoja de papel en blanco; pero en ese espacio silencioso, se desarrolla una feroz lucha interna, un diálogo con la verdad y la personalidad del escritor.
El poema comienza con una imagen verdaderamente evocadora: «Estoy pensativo, la pluma también está pensativa / Toda la habitación está sumida en el silencio / El papel blanco se convierte en un blanco campo de ejecución / Apuntándome con mil armas invisibles». El autor no introduce ni prologa el poema, sino que conduce abruptamente al lector a un espacio denso y sofocante. Allí, no se oye ninguna voz, salvo los pensamientos del escritor. La pluma —símbolo de la escritura— no es solo una herramienta, sino un ser vivo, empático y «pensativo» como el propio autor. Esto sugiere una profunda conexión entre el hombre y la pluma: comparten la responsabilidad, la angustia y el peso de la conciencia. De hecho, «el papel blanco se convierte en un blanco campo de ejecución» es una poderosa metáfora. El papel, originalmente inanimado, se convierte ahora en el lugar de la ejecución, las «armas invisibles»: el juicio del pueblo, de la justicia, de la historia. En la era actual, los escritores no solo escriben para sí mismos, sino también para innumerables personas que esperan verdad, justicia y humanidad.
Si la primera estrofa sitúa al escritor ante un "campo de ejecución blanco", la segunda estrofa continúa llevándonos a las profundidades de una persona cargada de responsabilidad. Las palabras se convierten en depositarias de las ansiedades y el dolor de la vida: "La página del periódico, el poema, el corazón y el alma de mi vida / Cada palabra, una fuente de ansiedades / Cada pulsación, un estallido de dolor / El dolor personal impregna el dolor de la vida". Aquí, el significado poético pasa de la imaginería visual a la imaginería psicológica. La página de escritura ya no es simplemente un lugar para "ejercer la profesión", sino un lugar para revelar el corazón, el alma y el carácter. El escritor, ya sea escribiendo para periódicos o poesía, dedica cada gota de su sangre a la verdad. El verso "cada pulsación, un estallido de dolor" resuena como un sollozo, sugiriendo que el autor escribe entre lágrimas, escribiendo con un dolor personal mezclado con el dolor compartido del pueblo. No se trata solo de "escribir para vivir", sino de "vivir para escribir". El escritor ha elegido un camino precario: usar las palabras como espada, el lenguaje como arma. Esta crudeza no proviene de extraños, sino de las exigencias de la conciencia. No hay lugar para la mentira, el engaño ni la exageración. Solo queda la verdad, aunque sea dolorosa, aunque pueda herirse a uno mismo.
De hecho, ser humano es difícil, y ser escritor es aún más difícil, porque uno no puede escapar de las realidades de la vida que lo envuelven.
La tercera estrofa eleva aún más el pensamiento del poema al expandir el yo individual hacia un yo colectivo: «Habiendo nacido humano, uno debe saber empatizar con la difícil situación de los demás». Una afirmación simple pero poderosa. Ser humano significa saber empatizar con la difícil situación de los demás, ponerse en el lugar del otro, empatizar con su dolor, injusticia y adversidad. Por lo tanto, para un escritor, esa carga es aún mayor. Una página de periódico, un poema —cosas que parecen «distantes», «artísticas»— si carecen de compasión, si carecen de emoción, son simplemente productos fríos.
El poema no es largo, ni elaborado, ni rima, ni está lleno de retórica florida, pero captura la naturaleza dura y sagrada de la profesión de escritor. Escribir, especialmente en periodismo y literatura, exige no solo conocimiento y habilidad, sino también valentía, honestidad y un corazón firme. En una era de información comercializada, donde una sola "vista" o "clic" puede dictar los estándares de contenido, este poema sirve como un poderoso recordatorio: Nunca dejes que tu pluma se convierta en una herramienta para la maldad, la falsedad o la injusticia. Los escritores necesitan despertar a diario, no por la presión externa, sino mediante el diálogo consigo mismos, con las "mil armas invisibles" apuntando a su conciencia.
"Antes de la Página de Escritura" no es un poema para quienes consideran la escritura una profesión fácil o puramente idealista. Es un poema para quienes se atreven a afrontar retos, a asumir responsabilidades, a sufrir y a amar. Escribir ya no es un acto profesional, sino un acto moral.
Fuente: https://baobacgiang.vn/truoc-trang-viet-postid420384.bbg






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