El equipo de investigación sugiere que se trata de un reflejo innato que provoca que los humanos extiendan la mano y saliven cuando tienen comida chatarra cerca. Cabe destacar que se dice que los niños norteamericanos pueden distinguir hasta 15 sabores diferentes de papas fritas antes de cumplir un año, lo que demuestra una vez más que los gustos industriales se arraigan muy pronto.
Esta información tranquilizará sin duda a muchos padres: resulta que introducir a los niños a sabores salados, grasos y crujientes desde temprana edad no necesariamente va en contra de la ciencia . Desde la perspectiva del mercado, probablemente no tardarán en darse cuenta de que existe un grupo potencial de clientes ya presente en su infancia.
En cuanto a las recomendaciones sobre alimentación saludable, probablemente se reiterarán más adelante, una vez que el segmento de refrigerios para niños que aún no han desarrollado todos sus dientes... esté completamente desarrollado.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/tu-mot-nghien-cuu-post845206.html






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