![]() |
La Copa Mundial de 2026 marca un hito histórico, ya que el número de equipos participantes aumenta de 32 a 48. Para Asia, esta es una oportunidad sin precedentes para que muchas naciones futbolísticas participen en el mayor escenario mundial . Antes del inicio del torneo, muchos creen que esta expansión podría crear un nuevo orden, donde la brecha entre los equipos de la región se reduzca significativamente.
Pero tras los primeros partidos, la realidad demostró lo contrario.
Japón empató 2-2 con los Países Bajos. Corea del Sur venció a la República Checa 2-1. Arabia Saudita empató 1-1 con Uruguay. Australia ganó 2-0 a Turquía. Irán empató 2-2 con Nueva Zelanda y Catar empató con Suiza. Por su parte, Irak sufrió una dura derrota 1-4 ante Noruega, y Jordania perdió 1-3 contra Austria.
En general, los equipos considerados las "potencias tradicionales" del fútbol asiático siguen siendo los que han tenido mayor impacto.
El Mundial de 2026 no ha alterado el orden regional. Al contrario, el torneo sigue reafirmando la posición de equipos que llevan muchos años presentes en la élite.
La europeización de las fuerzas armadas es la clave del éxito.
La característica más notable que comparten Japón, Corea del Sur y Australia es que todos cuentan con plantillas altamente integradas en el fútbol europeo. Ya no son equipos que dependan únicamente del espíritu de lucha o del éxito en sus ligas nacionales.
En los últimos 10 años, Japón ha desarrollado con éxito un modelo para enviar jugadores al extranjero desde muy jóvenes. La mayoría de sus jugadores clave militan actualmente en la Bundesliga, la Premier League, La Liga, la Ligue 1 o la Eredivisie. Muchos jugadores japoneses ya no son meros fichajes comerciales, sino que se han convertido en piezas importantes en las plantillas de clubes europeos.
Eso marcó una gran diferencia de cara al Mundial. Contra los Países Bajos, Japón estuvo dos veces por debajo en el marcador. Sin embargo, el equipo del entrenador Hajime Moriyasu no perdió el control. Mantuvieron su estructura táctica, siguieron presionando y consiguieron dos goles que les dieron el empate.
Lo más destacable no es el empate 2-2, sino cómo reaccionó Japón ante la adversidad. Demostró la resiliencia de un equipo acostumbrado al más alto nivel del fútbol.
![]() |
La victoria contra la República Checa ayudó a Corea del Sur a consolidar su posición como una de las principales potencias del fútbol asiático. También te puede interesar |
Corea del Sur también presenta una situación similar. Durante muchos años, su selección nacional ha contado con uno de los porcentajes más altos de jugadores que militan en Europa dentro de Asia. Desde la generación de Son Heung-min hasta la actual, Corea del Sur ya no se siente inferior al enfrentarse a equipos europeos. La victoria contra la República Checa lo demuestra claramente.
Si bien una victoria contra un equipo europeo podría haber sido considerada una sorpresa hace 15 o 20 años, un resultado así ahora está completamente al alcance de Corea del Sur.
La diferencia radica en la experiencia de juego. Los jugadores que se enfrentan habitualmente a rivales de primer nivel en la Bundesliga o la Premier League ya no se ven abrumados por la intensidad del Mundial. Entienden el ritmo del juego, saben cómo manejar la presión y qué hacer en los momentos cruciales.
Australia es otro claro ejemplo. A pesar de no contar con muchas estrellas de renombre, la selección australiana mantiene su competitividad gracias a su organización y fortaleza física. Su victoria por 2-0 contra Turquía demuestra que Australia sigue siendo uno de los representantes más consistentes del fútbol asiático en la Copa del Mundo.
Todavía les falta mucha experiencia en la Copa del Mundo.
La ampliación del Mundial a 48 equipos ha brindado a muchas naciones futbolísticas la oportunidad de participar en el escenario más importante del fútbol mundial. Sin embargo, la brecha entre clasificarse para el Mundial y tener un buen desempeño en él sigue siendo muy grande.
Irak es el ejemplo más claro. El equipo de Asia Occidental generó grandes expectativas tras una impresionante campaña de clasificación. Sin embargo, al enfrentarse a Noruega, Irak demostró rápidamente sus limitaciones en cuanto a experiencia y capacidad para controlar el partido contra un rival de mayor nivel.
La derrota por 1-4 no solo refleja la diferencia de nivel técnico, sino que también demuestra que la Copa del Mundo es un entorno completamente distinto al de las eliminatorias regionales. Jordania se enfrentó a una situación similar contra Austria.
![]() |
Equipos experimentados como Japón, Corea del Sur, Australia y Arabia Saudita han tenido un comienzo positivo en la Copa Mundial de 2026. |
Por el contrario, los equipos con múltiples participaciones en la Copa del Mundo demostraron una madurez considerable. Arabia Saudita siguió demostrando que ya no es un equipo centrado únicamente en la defensa para minimizar los goles encajados. El empate 1-1 contra Uruguay fue un resultado merecido para un equipo que ha acumulado una considerable experiencia en las últimas Copas del Mundo.
Qatar e Irán también consiguieron puntos importantes contra Suiza y Nueva Zelanda. Si bien no lograron la victoria, demostraron su capacidad para competir contra rivales de nivel similar o superior.
Cabe destacar que los equipos experimentados rara vez dejan que los partidos se les escapen de las manos. Pueden enfrentarse a dificultades, pero siempre saben cómo mantener el control y buscar resultados positivos. Esa es la mayor diferencia entre los equipos de élite y el resto del fútbol asiático.
De cara al Mundial de 2026, es evidente que el fútbol asiático se está expandiendo, con más países participando en el mayor evento futbolístico del planeta. Sin embargo, en cuanto a la cantidad de equipos, el equilibrio de poder se mantiene inalterado.
Japón, Corea del Sur, Australia y Arabia Saudita siguen siendo las potencias dominantes en la región. Cuentan con una sólida plantilla europeizada, muchos jugadores que militan en ligas de primer nivel y, lo que es más importante, han acumulado experiencia en la Copa del Mundo a lo largo de generaciones.
La expansión de la Copa Mundial ha brindado más oportunidades a Asia. Pero para lograr un verdadero cambio, los equipos emergentes necesitan más que solo plazas de clasificación. Necesitan un sistema de entrenamiento sólido, una estrategia eficaz para la exportación de jugadores y tiempo para adquirir experiencia al más alto nivel.
Tras los primeros partidos del Mundial de 2026, el mensaje es claro: el fútbol asiático está progresando, pero el poder sigue perteneciendo a los equipos acostumbrados a los escenarios más importantes del mundo.
Fuente: https://znews.vn/world-cup-2026-chua-lam-thay-doi-trat-tu-chau-a-post1660846.html






























































