Los componentes principales del aceite medicinal son los aceites esenciales (menta, eucalipto, albahaca, canela, árbol del té, etc.) y los extractos de aceites esenciales (mentol, salicilato de metilo, alcanfor, etc.).

Según la medicina tradicional, el aceite medicinal ayuda a inducir la sudoración, aliviar el dolor, reducir la tos y desinfectar; es muy eficaz para tratar dolencias comunes como resfriados, gripe, dolores de cabeza, secreción nasal, dolor articular, dolor muscular, hinchazón, indigestión, dolor nervioso, picaduras de insectos, etc.

Los médicos del Hospital Uong Bi Vietnam-Suecia ( provincia de Quang Ninh ) indicaron que, si bien se trata de un producto de venta libre, el aceite medicinal está regulado como cualquier otro medicamento. Su uso inadecuado o en dosis excesivas puede provocar efectos adversos graves.

- Irritación cutánea: principalmente debido al salicilato de metilo presente en los aceites medicinales. Este ingrediente activo pertenece al grupo de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y suele combinarse con otros aceites esenciales en aceites medicinales para calentar rápidamente la zona de aplicación, aliviando así el dolor, el entumecimiento y las molestias musculares. Sin embargo, en grandes cantidades, el salicilato de metilo puede provocar ampollas y dañar las mucosas del sistema respiratorio.

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Cuando se utiliza de forma incorrecta o en dosis excesivas, el aceite medicinal puede causar efectos adversos.