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Tailandia Sub-17 eliminada a pesar de presentar un equipo fuerte - Foto: AFC . |
Desde la categoría sub-17 hasta la sub-23, las selecciones juveniles tailandesas han decepcionado sistemáticamente en los principales torneos. Estos fracasos ya no son fenómenos puntuales, sino que reflejan una crisis sistémica en el fútbol juvenil tailandés.
La selección sub-17 de Tailandia y el sueño truncado de la Copa del Mundo.
A pesar del decepcionante desempeño de la selección sub-17 de Tailandia en el Campeonato del Sudeste Asiático el mes pasado, con increíbles derrotas ante Myanmar y Laos, muchos aficionados tailandeses al fútbol se mantuvieron optimistas. En foros regionales, muchas opiniones sugerían que el equipo que participó en el torneo era simplemente un "equipo B", mientras que el equipo principal se preparaba discretamente para la final del Campeonato Asiático Sub-17, cuyo objetivo final es clasificarse para la Copa del Mundo.
Pero la realidad en el ámbito continental fue aún más dura. El "mejor equipo" de Tailandia no solo fracasó, sino que además ofreció un rendimiento decepcionante. Comenzaron con una derrota por 0-2 ante Tayikistán, seguida de una derrota similar contra Australia. En su último partido contra Myanmar, un rival supuestamente más débil, Tailandia continuó defraudando al quedar en desventaja por dos goles.
Solo gracias a un esfuerzo en la segunda mitad, la selección sub-17 de Tailandia logró empatar 2-2 con un gol en el minuto 75. Sin embargo, ese único punto solo les sirvió para evitar el último puesto de la tabla, no para impedir su eliminación temprana.
El sueño de participar por primera vez en la Copa Mundial Sub-17 del siglo XXI sigue sin cumplirse. La última vez que el fútbol tailandés participó en la Copa Mundial Sub-17 fue en 1999, un recuerdo lejano para una nación que alguna vez se consideró la mejor del sudeste asiático.
En perspectiva, la participación de la selección sub-17 de Tailandia en la fase final del Campeonato Asiático de este año se debió en parte a la suerte. En las rondas clasificatorias, a pesar de jugar en casa, solo lograron superar a Turkmenistán y Kuwait gracias a su historial de enfrentamientos directos. Ya se habían manifestado indicios de inestabilidad, pero muchos se mostraron reacios a afrontarlos directamente.
Se puede afirmar con seguridad que las derrotas de la selección tailandesa sub-17 ya no son casualidad. Un equipo que perdió contra Tayikistán, no logró vencer a Myanmar e incluso perdió contra Laos difícilmente puede considerarse un aspirante al título continental.
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Tailandia empató con Myanmar. Foto: AFC |
De la categoría sub-20 a la sub-23: Los continuos fracasos del fútbol tailandés.
La crisis del fútbol juvenil tailandés no se limita a la categoría sub-17. Hace un año, la selección tailandesa sub-20 también llegó al torneo asiático con grandes expectativas, pero se marchó decepcionada. Sufrieron una dura derrota por 0-3 ante Japón, seguida de una derrota por 1-4 ante Corea del Sur, y estuvieron a punto de no poder competir en su grupo.
En su último partido contra Siria, la selección sub-20 de Tailandia repitió la misma historia: se vio abajo en el marcador por dos goles antes de tener dificultades para empatar 2-2. Pero, al igual que la actual selección sub-17, ese punto no les sirvió para salir del último lugar del grupo. Cabe destacar que, hasta la fecha, la selección sub-20 de Tailandia nunca ha participado en una Copa Mundial Juvenil, algo que la selección sub-20 de Vietnam logró en 2017 bajo la dirección del entrenador Hoang Anh Tuan.
En la categoría sub-23, considerada una transición directa a la selección nacional, la situación no es más alentadora. A finales del año pasado, la selección tailandesa sub-23 perdió contra la selección vietnamita sub-23 en el partido por la medalla de oro de los Juegos del Sudeste Asiático, a pesar de ir ganando por dos goles en casa.
Además, en la final del Campeonato Asiático Sub-23, el equipo tailandés siguió decepcionando, sin conseguir ganar ni un solo partido en la fase de grupos y terminando último en el Grupo D. Mientras tanto, el equipo vietnamita Sub-23 ganó los tres partidos de la fase de grupos y finalizó el torneo con una merecida medalla de bronce.
Cuando el fracaso se produce en un nivel, puede tratarse simplemente de un bache temporal. Pero cuando equipos desde la categoría sub-17 hasta la sub-23 se enfrentan a los mismos problemas —mentalidad débil, ser superados por rivales más fuertes y falta de competitividad— es señal de una crisis sistémica.
Lo más preocupante es que las consecuencias ya empiezan a afectar a la selección tailandesa. Un sistema futbolístico sin una nueva generación de jugadores lo suficientemente fuertes tendrá muchas dificultades para mantener el éxito al más alto nivel. El fracaso en la Copa ASEAN a principios de 2025, o el hecho de no haber logrado clasificarse para la Copa Asiática de 2027 ante un rival supuestamente más débil como Turkmenistán, refleja en parte este problema.
Durante muchos años, los aficionados tailandeses creyeron que su fútbol era superior al del resto del sudeste asiático. Pero la realidad actual demuestra que esa diferencia ya no existe, e incluso existe el riesgo de que Vietnam o Indonesia los superen en la clasificación de la FIFA.
Si no se aborda el problema correctamente en lugar de buscar excusas, el fútbol juvenil tailandés podría seguir hundiéndose en una espiral de decepción. Y la Copa Asiática de 2027 podría ser otro obstáculo difícil para la selección nacional tailandesa.
Fuente: https://znews.vn/bong-da-tre-thai-lan-khung-hoang-toan-dien-cac-cap-do-post1651071.html













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