Comprender la relación entre el peso y la presión arterial es fundamental para mantener la salud cardiovascular. Cuando tenemos sobrepeso, nuestro cuerpo requiere más oxígeno y nutrientes para funcionar correctamente. Como consecuencia, el corazón tiene que esforzarse más para bombear sangre por todo el cuerpo, lo que provoca un aumento de la presión arterial, según el sitio web de información sobre salud Everyday Health (EE. UU.).
El aumento de peso provoca una mayor acumulación de placa de colesterol en los vasos sanguíneos, lo que incrementa la presión arterial en las paredes de las arterias.
Además, el sobrepeso o la obesidad facilitan la formación de placas ateroscleróticas en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que provoca el estrechamiento de estos y la acumulación de grasa, aumentando así la presión arterial.
Además, el exceso de grasa corporal suele conllevar otros factores de riesgo para la hipertensión, como la resistencia a la insulina, la inflamación y los desequilibrios hormonales. Estos factores no solo contribuyen a la hipertensión y la diabetes, sino también a muchos otros problemas de salud.
En ese caso, la pérdida de peso es absolutamente esencial. Los estudios han demostrado que incluso una pérdida de peso moderada puede tener un impacto positivo en la presión arterial, además de mejorar la movilidad y la salud en general.
Además, los pacientes deben tener en cuenta que el impacto de la pérdida de peso en la presión arterial puede variar de una persona a otra. Esto depende de factores como la genética, el estado de salud general y las afecciones médicas preexistentes.
Para perder peso de forma efectiva, es necesario combinar hábitos alimenticios saludables con actividad física regular. En cuanto a la dieta, las personas con hipertensión deben limitar el consumo de sal y grasas poco saludables. Asimismo, deben aumentar la ingesta de frutas, verduras, cereales integrales y carnes magras ricas en proteínas.
Según Everyday Health , al seguir una dieta equilibrada y rica en nutrientes, combinada con ejercicio regular, las personas con presión arterial alta pueden controlar eficazmente su afección, reduciendo el riesgo de complicaciones y de desarrollar otras enfermedades crónicas como la diabetes, las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares.
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