Los virus se propagan rápidamente a través de gotitas expulsadas cuando una persona infectada tose, estornuda o habla directamente con una persona sana. Además, el contacto indirecto, como estrechar la mano, tocar botones de ascensores o pomos de puertas, etc., también supone un riesgo de infección si nos tocamos la nariz o la boca habitualmente.
- 1. ¿Cuáles son los síntomas de la neumonía viral?
- 2. Atención a pacientes con neumonía viral
- - Respecto a la dieta
- - Controle su temperatura y beba abundante agua.
- - Prestar atención a la higiene
- 3. Prevención de la neumonía viral
Muchos tipos de virus causan enfermedades en humanos, con distintos grados de gravedad. Sin embargo, los virus que causan neumonía con mayor frecuencia incluyen los siguientes tipos principales:
- VRS (virus respiratorio sincitial): comúnmente causa neumonía en niños pequeños.
- Virus de la influenza tipo A y B: Son las principales causas de neumonía en adultos.
- Otros virus incluyen: Virus parainfluenza, Coronavirus, Adenovirus… Algunos virus rara vez causan neumonía, como: Virus del herpes simple, virus de la varicela, virus del sarampión…
1. ¿Cuáles son los síntomas de la neumonía viral?
Los virus que causan neumonía se propagan fácilmente de persona a persona a través de las gotitas que expulsa una persona infectada al toser o estornudar. Estas gotitas, portadoras del virus, pueden entrar al cuerpo de una persona sana por la nariz o la boca. Además, el virus también se transmite fácilmente a través de las manos al tocar objetos que pueden contener el virus, como pomos de puertas y botones de ascensores. Posteriormente, el virus entra al cuerpo a través de las manos al tocarse la boca o la nariz.
Por ello, al padecer neumonía viral, los pacientes suelen experimentar síntomas como: fiebre, tos; escalofríos; dolor de cabeza; dificultad para respirar; dolor en el pecho; fatiga, pérdida de apetito; vómitos o náuseas…
Los puntos clave a tener en cuenta son que los pacientes suelen presentar tos seca o tos con moco claro, fiebre baja, acompañada de dolor de cabeza y fatiga. Las radiografías de tórax pueden revelar engrosamiento de los bronquios, opacidades alrededor de los bronquios, líneas opacas alrededor del hilio pulmonar y nódulos opacos difusos.

Los virus que causan neumonía se transmiten de persona a persona a través de gotitas expulsadas cuando una persona infectada tose o estornuda.
En realidad, cualquier persona puede contraer neumonía viral, pero los grupos más comunes incluyen: ancianos, niños, personas con sistemas inmunitarios debilitados y personas con enfermedades crónicas como enfermedades hepáticas, pulmonares o renales, cáncer, diabetes y enfermedades hematológicas malignas. Además, los pacientes que toman inmunosupresores a largo plazo tienen un mayor riesgo de desarrollar neumonía viral.
Los pacientes deben buscar atención médica inmediata en centros de salud de buena reputación si experimentan los siguientes síntomas:
Dificultad para respirar, respiración rápida, falta de aire, sensación de ahogo. Tos con flema o sangre. Dolor en el pecho, sensación de opresión o constricción. Fiebre alta con escalofríos.
2. Atención a pacientes con neumonía viral
La neumonía viral a veces no presenta síntomas evidentes y puede resolverse por sí sola tras unos días de exposición al patógeno. Sin embargo, si el paciente presenta signos clínicos como fiebre, tos y dificultad para respirar, el médico realizará una exploración torácica para detectar ruidos anormales y medir la frecuencia respiratoria. Según los resultados de la exploración clínica, se le prescribirán al paciente las pruebas paraclínicas necesarias para determinar el plan de tratamiento adecuado.
Además, a los pacientes se les puede indicar el uso de medicamentos como: suplementos de electrolitos, broncodilatadores, analgésicos, antipiréticos, etc.
Para garantizar una recuperación rápida y prevenir complicaciones, es esencial una atención cuidadosa e integral, que incluya:
- Respecto a la dieta
Las personas con neumonía deben consumir alimentos ricos en proteínas, ya que estas ayudan a reparar el daño pulmonar y a fortalecer el sistema inmunitario. Se recomienda elegir fuentes de proteínas de fácil digestión, como carnes magras, pescado, huevos, tofu, leche y yogur.
Además, las verduras y frutas verdes aportan vitaminas C, A y E, que ayudan a reforzar la inmunidad y reducir la inflamación, entre ellas: naranjas, pomelos, kiwis, guayabas, papayas, zanahorias, calabazas, col rizada, brócoli, espinacas, etc.
Los alimentos deben prepararse de forma que sean suaves y fáciles de tragar, ya que las personas con neumonía suelen estar cansadas y toser mucho. Entre los platos adecuados se incluyen: gachas, sopas, caldos, fideos blandos, batidos y leche nutritiva.
Alimentos que se deben limitar: Si padece neumonía, los pacientes deben evitar el alcohol, el café, las comidas grasosas, las frituras y los alimentos picantes, y las bebidas heladas. Estos alimentos pueden aumentar la tos, irritar los pulmones y causar deshidratación.
- Controle su temperatura y beba abundante agua.
Los pacientes necesitan beber abundante agua para diluir la flema y facilitar la expectoración. Se debe controlar la temperatura corporal regularmente y, si se presenta fiebre alta, se deben usar medicamentos antipiréticos según lo prescrito por un médico.
Para reducir el riesgo de deshidratación, los pacientes deben beber entre 2 y 2,5 litros de líquidos al día (a menos que padezcan una enfermedad cardíaca o renal). Los líquidos adecuados incluyen: agua simple, agua tibia, jugo de naranja o limón diluido y una solución de rehidratación oral (SRO) bien preparada.
Una vez que la fiebre remita, los pacientes deben aumentar gradualmente la actividad física. Practicar la respiración profunda y toser eficazmente ayuda a despejar las vías respiratorias y a mejorar la expansión pulmonar.
Los pacientes deben acudir a una cita de seguimiento y realizarse una radiografía de tórax aproximadamente cuatro semanas después del alta. Está estrictamente prohibido fumar, ya que el tabaco daña la función de los cilios de las vías respiratorias, un elemento crucial para la limpieza del aire que respiramos. Fumar también estimula la secreción de moco bronquial e inhibe la función de los macrófagos alveolares.
- Prestar atención a la higiene
Lávese bien la nariz y la boca con pañuelos suaves, eliminando la mucosidad nasal y la saliva, y deséchelos inmediatamente después de usarlos. Si usa toallas de tela, lávelas y séquelas bien después de cada uso, evitando reutilizar toallas contaminadas, ya que esto puede propiciar el regreso de bacterias y virus al cuerpo.
Limpie regularmente la casa, los juguetes y las pertenencias del paciente. Los cuidadores deben lavarse bien las manos antes y después de atender al paciente y preparar alimentos, y usar mascarillas para prevenir infecciones.
Si un paciente presenta síntomas de empeoramiento de la enfermedad, como confusión, respiración rápida, hipotensión, dificultad para respirar, dolor torácico o fiebre persistente de 39 °C o superior, debe ser hospitalizado de inmediato para ser examinado y recibir tratamiento oportuno. El diagnóstico y el tratamiento tempranos ayudan a limitar las complicaciones, reducir el riesgo de progresión grave de la enfermedad y acortar el tiempo de recuperación.
3. Prevención de la neumonía viral
La neumonía viral se propaga por el aire y el contacto, lo que dificulta su prevención completa. Sin embargo, se pueden tomar algunas medidas para reducir el riesgo de contraer la enfermedad:
- Mantenga el hábito de lavarse las manos con jabón antes de las comidas y después de ir al baño. No comparta objetos personales con otras personas.
- Vacúnese contra la gripe periódicamente.
- Use mascarilla cuando vaya a lugares concurridos u hospitales; evite el contacto cercano con personas que tosan o estornuden.
- Deje de fumar, el alcohol, los estimulantes y las bebidas alcohólicas.
- Complementar con micronutrientes esenciales ayuda a reforzar el sistema inmunológico y la resistencia.
- Adoptar una dieta sana y nutritiva y descansar adecuadamente son esenciales para mejorar la condición física y prevenir eficazmente las enfermedades.
En resumen: La neumonía viral no se limita al tratamiento farmacológico, sino que implica un proceso de atención integral. Desde el soporte respiratorio y la nutrición hasta el control de las complicaciones y el apoyo psicológico, cada paso influye directamente en la supervivencia y la recuperación del paciente.
Con la atención adecuada, la mayoría de los pacientes pueden recuperarse por completo. Por el contrario, si se descuida o se atiende de forma inadecuada, la enfermedad puede progresar rápidamente y dejar secuelas graves.
Fuente: https://suckhoedoisong.vn/cham-care-benh-nhan-viem-phoi-do-virus-169260114152930243.htm






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