Se ha demostrado en ensayos controlados aleatorios que el consumo de alimentos integrales en lugar de cereales refinados mejora los factores de riesgo cardiovascular. Esta es una estrategia importante para mejorar la salud cardiovascular en general.
Entre las fuentes saludables de proteína vegetal se incluyen la soja (como el edamame y el tofu) y otras legumbres como las lentejas, los garbanzos y los guisantes. Un mayor consumo de legumbres reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y, además, son una buena fuente de fibra. Las fuentes saludables de proteína animal son principalmente el pescado y el marisco, recomendándose al menos dos raciones de pescado a la semana por su riqueza en ácidos grasos omega-3; los productos lácteos y la carne; y los productos lácteos bajos en grasa.
El consumo de frutos secos también reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cardiopatía coronaria y accidentes cerebrovasculares. Los expertos advierten además sobre la rápida y diversa aparición de productos vegetales comercializados como sustitutos de la carne, ya que muchos están excesivamente procesados y contienen azúcar, grasas saturadas, sal, estabilizantes y conservantes.
Concéntrese en los métodos de procesamiento.
La declaración científica indica que preparar comidas en casa permite un mayor control sobre los ingredientes y los métodos de cocción. Enfatiza el uso de ingredientes frescos e integrales y prioriza la cocción al vapor, al horno o el salteado rápido sobre la fritura profunda.
En concreto, evite los alimentos fritos y opte por alimentos sin procesar o mínimamente procesados. En el caso de los alimentos envasados, lea las etiquetas nutricionales para elegir productos bajos en sodio, azúcares añadidos y grasas saturadas. Utilice aceites vegetales líquidos (oliva, girasol, colza, maíz). Al condimentar, utilice poca o ninguna sal, ya que estudios aleatorios han demostrado que la reducción del consumo de sal (cloruro de sodio) ayuda a disminuir la presión arterial en personas tratadas con medicamentos antihipertensivos, mejorando así la prevención y el control de la hipertensión.
Minimiza el consumo de bebidas y alimentos azucarados, así como el alcohol. Cuando comas fuera de casa, elige platos ricos en verduras, proteínas magras y cereales integrales.
Este modelo dietético mejora la salud cardiovascular, reduce el riesgo de diabetes tipo 2 y ofrece numerosos beneficios para otras enfermedades crónicas, incluyendo la mejora de la salud renal. La AHA informa que estudios realizados con tres grandes grupos de adultos que siguieron este modelo dietético mostraron que la tasa de mortalidad por enfermedad cardiovascular fue entre un 14 % y un 28 % menor en quienes siguieron las recomendaciones en comparación con grupos que siguieron dietas diferentes.
Texto y fotos: H.HOA
Fuente: https://baocantho.com.vn/che-do-an-cai-thien-suc-khoe-tim-mach-a204101.html








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