En medio de innumerables conexiones, ¿por qué la gente sigue sintiéndose sola?
David Brooks es uno de los autores y comentaristas más destacados de Estados Unidos. Es columnista de la sección "Perspectivas" del New York Times y participa frecuentemente en programas de noticias y entrevistas como "NewsHour" de PBS, "Meet the Press" de NBC y "All Things Considered" de NPR. También es profesor en la Universidad de Yale y miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias .
David Brooks creció en una familia reservada, donde rara vez expresaba sus emociones. Estaba acostumbrado a observar, analizar y mantener la distancia, en lugar de participar en conversaciones cargadas de emoción. A pesar de una exitosa carrera en el periodismo y el análisis social, a menudo se sentía incómodo cuando otros le confiaban sus problemas. Podía analizar política , economía y cultura, pero no sabía cómo consolar a alguien que estaba de duelo.
Años después, Brooks se dio cuenta de que comprender el mundo no significaba comprender a las personas. A partir de entonces, comenzó a indagar en una pregunta: ¿qué hace que una persona se sienta comprendida?
En los últimos años, numerosos estudios y artículos han abordado la creciente prevalencia de la soledad en la sociedad moderna. Esta soledad se manifiesta incluso en lugares con altos niveles de vida y tecnología avanzada. Según Brooks, la sensación de ser ignorado, incomprendido o invisible para los demás es una razón importante por la que muchas personas se sienten solas.
Una persona puede vivir rodeada de familiares, compañeros y amigos, pero aun así sentirse perdida porque no se siente comprendida. Por el contrario, hay momentos que brindan una sensación de paz simplemente porque alguien escucha con atención, sin sacar conclusiones precipitadas, y le permite ser ella misma en la conversación.
El problema es que nuestra sociedad rara vez enseña esto. Aprendemos matemáticas, idiomas extranjeros, habilidades vocacionales, cómo usar nuevas herramientas, pero muy rara vez aprendemos a escuchar atentamente a los demás.

Sé menos crítico para comprender a la otra persona.
Según David Brooks, comprender a los demás no es algo innato. Es una habilidad que debe aprenderse y practicarse.
Lo primero es dejar de juzgar con demasiada rapidez. En muchos casos, solo vemos a los demás a través de unas pocas etiquetas conocidas: profesión, edad, personalidad, rol en la familia, opiniones políticas o algún error del pasado. Estas etiquetas nos ayudan a categorizar a las personas muy rápidamente, pero también hacen que sea fácil pasar por alto sus aspectos más valiosos.
Incluso en el seno de la familia, podemos caer en estos hábitos. Hay parejas que llevan décadas viviendo juntas pero aún desconocen lo que el otro piensa, teme o necesita realmente. Hay padres que siguen viendo a sus hijos a través del prisma de su propia infancia, aunque estos se hayan convertido en personas completamente diferentes. Incluso los amigos íntimos pueden albergar prejuicios entre sí sin darse cuenta.
Solemos pensar que la cercanía conduce a la comprensión. Pero a veces, la familiaridad puede llevarnos a creer que entendemos a la otra persona por completo. En ese momento, dejamos de hacer preguntas, de ser curiosos y de prestar atención a los cambios que ocurren en su vida. Sin embargo, las personas cambian a diario. Detrás de la profesión, el rol o la personalidad que les atribuimos, cada persona tiene una vida propia mucho más compleja. En otras palabras, una persona siempre es más grande que la historia que contamos sobre ella.
Además de ser menos prejuiciosos, Brooks sostiene que la comprensión a menudo comienza con conversaciones muy cotidianas. En lugar de simplemente recopilar información o esperar nuestro turno para hablar, necesitamos aprender a escuchar de verdad: escuchar sin interrumpir, sin corregir errores y sin intentar apropiarnos de la historia de otra persona.
También fomentó las preguntas abiertas, dando a la otra persona la oportunidad de compartir más sobre sus experiencias, en lugar de simplemente responder sí o no. Es a través de estas historias que poco a poco comprendemos qué ha moldeado su forma de pensar, sus miedos y sus esperanzas.
Para comprender a alguien, a veces no necesitamos decir nada profundo. Solo necesitamos la paciencia suficiente para verlo como una persona en constante cambio, con historias aún por contar y cosas que nunca ha tenido la oportunidad de expresar.
Fuente: https://baophapluat.vn/co-don-giua-thoi-dai-ket-noi.html








