Tras el crecimiento explosivo de los teléfonos inteligentes , la industria tecnológica está cambiando gradualmente su enfoque hacia la búsqueda de la próxima generación de dispositivos electrónicos.
Ahora, la respuesta parece unánime: gafas inteligentes. Según la veterana periodista tecnológica Joanna Stern, este producto es el objetivo de Silicon Valley, lo que ha atraído a grandes nombres como Meta, Apple , Google y Snap a una feroz competencia.
Esta carrera se intensifica más que nunca a medida que los prototipos de laboratorio comienzan a llegar al mercado comercial. Sin embargo, crear un nuevo dispositivo tecnológico es una cosa; convencer a los usuarios de que lleven un "ordenador" en la cara todos los días es un reto completamente distinto.
Esta ambición está obligando a las empresas tecnológicas a encontrar soluciones a los problemas de precio, diseño estético y hábitos básicos de los usuarios.
Redefiniendo el concepto de gafas inteligentes.
Para comprender hasta qué punto ha avanzado la última generación de gafas inteligentes, basta con considerar el evento Augmented World Expo (AWE) 2026, celebrado a mediados de junio, donde Snap (la empresa matriz de la aplicación de mensajería Snapchat) lanzó la versión comercial de sus gafas Specs a un precio de hasta 2195 dólares (57,8 millones de VND).
A diferencia de las sencillas gafas con cámara o las que tenían pantallas dependientes de los teléfonos inteligentes del pasado, la generación actual de gafas inteligentes se posiciona como "ordenadores" independientes.
Tecnológicamente, estos dispositivos están acortando la brecha entre unas gafas de sol normales y un dispositivo voluminoso como las Apple Vision Pro.
Por ejemplo, la nueva generación de gafas de Snap pesa tan solo unos 132 gramos y utiliza lentes que cambian de color automáticamente con la luz del sol durante 10 segundos.
En lugar de tener que usar un dispositivo portátil para el control, la tecnología de reconocimiento de gestos con las manos ahora es increíblemente sensible, con una latencia de tan solo 7 milisegundos, más rápida incluso que los 12 milisegundos del costoso Apple Vision Pro.
Sin embargo, persiste una limitación física: la duración de la batería está actualmente limitada a 4 horas y depende del estuche de carga incluido.
En lugar de centrarse en el entretenimiento, las empresas tecnológicas están haciendo hincapié en la utilidad práctica. La inteligencia artificial se está integrando profundamente para "ver" lo que ven los usuarios.
Desde la medición espacial en 3D y la traducción en tiempo real hasta la visualización de flechas direccionales directamente en el suelo y las llamadas con manos libres, todas estas funciones tienen como objetivo crear hábitos completamente nuevos para los usuarios.
Dos encrucijadas en el mercado
El mercado de gafas de realidad aumentada está desarrollando distintos segmentos y estrategias entre los principales actores. La primera estrategia consiste en elevar drásticamente los precios para incorporar la tecnología más avanzada.
Un ejemplo claro es el Apple Vision Pro, con un precio de casi 3500 dólares. A pesar de sus numerosas funciones avanzadas, su diseño voluminoso, que recuerda a una máscara de buceo y pesa 650 gramos, oculta inadvertidamente el rostro del usuario.
De manera similar, las gafas de Snap, que cuestan más de 2000 dólares, aunque tienen un aspecto similar al de unas gafas de sol, son tan caras que su precio actualmente las hace accesibles solo a los entusiastas de la tecnología y no al público en general.
Por el contrario, el segundo enfoque de Meta y Google parece más práctico: priorizar la moda y la asequibilidad. En lugar de integrar tecnología compleja en sus productos, se asocian con marcas populares de gafas de moda como Ray-Ban y Warby Parker para crear gafas inteligentes con un aspecto lo más "normal" posible.
A pesar de sus características más modestas, la línea de gafas de Meta (a partir de 299 dólares) ayuda a los usuarios a evitar la sensación de estar usando un extraño "ordenador" en público.
Esta estrategia de "fashionización" surgió para superar una enorme barrera: la aprensión del usuario. Actualmente, el uso de gafas inteligentes solo alcanza el 0,1% de la población mundial.
Cuando incluso los dispositivos tecnológicos más caros y esenciales, como los teléfonos inteligentes o las computadoras portátiles, cuestan solo entre 1000 y 2000 dólares, convencer a los consumidores de gastar una cantidad similar en unas gafas no es tarea fácil. Además del diseño y el precio, la privacidad también es un factor importante.
Aunque los fabricantes equipan sus gafas con luces indicadoras LED para señalar cuándo están grabando o tomando fotos, esta función puede ser desactivada fácilmente por los usuarios mediante trucos para ocultarla, lo que causa preocupación y crea una impresión negativa en quienes les rodean.
En general, los expertos creen que el problema de las gafas inteligentes no reside únicamente en la tecnología. Charles DuManoir, fundador del fondo de inversión Desygn Capital, analiza que las gafas son una señal visual de cómo una persona se presenta ante quienes la rodean.
Para que las gafas inteligentes se popularicen, es necesario un punto de inflexión que permita que quienes las usan no sean etiquetados como "adictos a la tecnología", sino simplemente como personas modernas. Hizo hincapié en que se trata más de un reto de diseño y marca que de uno técnico.
Una nueva era para nuevos dispositivos.
A pesar de los obstáculos, el mercado muestra signos de recuperación. El gigante de las gafas EssilorLuxottica informa que habrá vendido más de 7 millones de gafas inteligentes para 2025, superando su segmento de gafas convencionales y convirtiéndose en el principal motor de crecimiento.
S&P Global también prevé que los envíos mundiales de gafas inteligentes alcanzarán los 4,2 millones de unidades en 2029.
Los expertos creen que, para tener verdadero éxito, las gafas inteligentes deben ser capaces de reemplazar las tareas cotidianas del teléfono o funcionar en paralelo de forma tan fluida que "sacar el teléfono del bolsillo se convierta en un inconveniente".
Los ecosistemas ya existentes, como Google y Apple, gozan de una ventaja real gracias a sus tiendas de aplicaciones, sus relaciones con los desarrolladores y sus sólidas redes de distribución.
Ha comenzado la carrera por dar forma a la electrónica de la próxima década. En esta batalla, la victoria no será automática para quien posea la tecnología central o el sistema operativo más potente.
La distinción recaerá en la marca que sepa ocultar la complejidad de los ordenadores, integrarlos en un diseño elegante y lograr que los usuarios se sientan seguros al utilizarlos a diario.
Fuente: https://www.vietnamplus.vn/cuoc-dua-thiet-bi-hau-dien-thoai-thong-minh-post1121752.vnp








