Cualquiera que haya visitado Da Lat quedará cautivado por su paisaje onírico, casi surrealista. Una tierra envuelta en niebla, con nubes que se arremolinan alrededor de las cordilleras y pinos en las colinas, y que se complementa con los rayos del sol matutino para crear un paisaje pintoresco y lleno de emoción.
Revista Heritage






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