(HNMO) - Las afueras de Hanói están entrando en la temporada de cosecha de arroz. Aunque apenas ha comenzado, ya se han manifestado muchas de las peculiaridades de la temporada. Estas incluyen la ocupación de carreteras como zonas de secado de arroz, ya sean carreteras nacionales, provinciales o intermunicipales. En particular, la quema de paja después de la cosecha sigue siendo muy común, lo que deja grandes áreas envueltas en una densa humareda, generando importantes inconvenientes para los usuarios de las carreteras y afectando gravemente la seguridad vial y el entorno vital.
Son raras hoy las imágenes de patios cooperativos y salones comunales de aldeas perfumados con el olor de la paja fresca y dorados por el arroz maduro.
En cambio, durante la temporada de cosecha aparecen "plataformas de secado" móviles en muchos caminos rurales.
No sólo las carreteras principales, sino también las calles estrechas y pequeñas se han convertido en zonas de secado.
Incluso en las curvas cerradas, la carretera sigue siendo invadida.
En particular, una "especialidad" propia de la temporada de cosecha intensifica aún más la atmósfera sofocante del campo: el humo. El humo aparece desde la mañana hasta bien entrada la noche...
El secado del arroz en las carreteras crea "trampas" que suponen un riesgo constante para la seguridad de los usuarios de la vía.
Estas "especialidades" mencionadas se repiten y parecen imposibles de superar. El programa de Nuevo Desarrollo Rural ha ayudado a mejorar la vida de las personas en zonas suburbanas. ¿Deberíamos simplemente aceptar "vivir con" ellas para siempre?
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