Estas cifras no solo demuestran la rápida expansión del mercado, sino que también reflejan un nuevo componente económico que se ha consolidado en el panorama del crecimiento. Al representar el 10 % de las ventas minoristas totales, el comercio electrónico ya no es simplemente un canal de compra conveniente, sino que está empezando a impactar directamente la estructura del mercado, la calidad del crecimiento y las exigencias sobre las capacidades de gestión económica.
Una tasa de crecimiento superior al 25 % resulta muy impresionante dada la incertidumbre económica mundial, el debilitamiento de la demanda externa y la lenta recuperación del consumo global . Esto demuestra que el consumo interno a través de canales digitales se ha consolidado, sin depender ya en gran medida de los paquetes de estímulo a corto plazo. Al mismo tiempo, el comercio electrónico ha trascendido su papel secundario, convirtiéndose en una parte sustancial del mercado minorista moderno, con repercusiones en la producción, la logística, las finanzas y el empleo.
Otro aspecto destacable es que el comercio electrónico comienza a considerarse un canal que impulsa las exportaciones, contribuyendo, aunque modestamente, al superávit comercial de la economía. Los modelos de comercio electrónico transfronterizo, que permiten la venta directa de fabricantes a consumidores internacionales, están abriendo nuevas oportunidades para las pequeñas y medianas empresas (pymes), un sector que ha enfrentado numerosas barreras en las exportaciones tradicionales. A largo plazo, esto podría convertirse en un importante canal complementario para diversificar los mercados y aumentar el valor de los productos vietnamitas en el ámbito digital.
Con un mercado de 31.000 millones de dólares, el comercio electrónico ha superado su fase experimental. Este mercado exige un marco institucional, una infraestructura y una disciplina de mercado acordes. En la práctica, muchas pequeñas empresas y hogares se enfrentan a una presión creciente debido a los costes de los descuentos, la publicidad y la logística en las plataformas de comercio electrónico. Los pequeños vendedores tienen escaso poder de negociación, mientras que su dependencia de unas pocas grandes plataformas va en aumento. Sin mecanismos regulatorios adecuados, el comercio electrónico corre el riesgo de centralizarse, debilitando así el ecosistema empresarial nacional.
A nivel macro, las deficiencias en la administración tributaria, la competencia leal entre las empresas online y tradicionales, la protección de datos personales y los derechos del consumidor no se han abordado de forma consistente. Cuando la escala es pequeña, estas deficiencias pueden pasar desapercibidas. Pero a medida que el comercio electrónico represente el 10 % de las ventas minoristas totales, los riesgos de pérdida de ingresos, competencia distorsionada y erosión de la confianza del mercado se harán cada vez más evidentes.
En este contexto, la reciente aprobación de la Ley de Comercio Electrónico por la Asamblea Nacional en su Décima Sesión reviste una importancia crucial. La ley no solo actualiza el marco jurídico de un sector en rápido crecimiento, sino que también busca proteger mejor los derechos de los consumidores, reforzar la responsabilidad de los participantes del mercado y alinearse con las mejores prácticas en la gestión de plataformas digitales.
Más importante aún, se espera que la Ley de Comercio Electrónico transforme el orden del mercado, creando un entorno más transparente y equitativo entre plataformas, vendedores y consumidores. Al clarificar las responsabilidades de las plataformas de comercio electrónico y mejorar los estándares de transparencia informativa, protección de datos y resolución de disputas, se fortalecerá la confianza en el mercado, requisito indispensable para el desarrollo sostenible del comercio electrónico.
Con un mercado de 31.000 millones de dólares, el comercio electrónico se enfrenta a la necesidad de pasar de un crecimiento acelerado a un desarrollo más profundo. La aplicación rigurosa y constante de la Ley de Comercio Electrónico determinará si este sector solo crecerá rápidamente en escala o si, por el contrario, se convertirá en un pilar fundamental a largo plazo para el crecimiento, la productividad y la competitividad de la economía.
Fuente: https://daibieunhandan.vn/dau-moc-moi-cua-thuong-mai-dien-tu-10401690.html






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