Ese sabor, ese encanto primaveral, no tiene por qué ser sofisticado ni caro, pero siempre está lleno de alegría.
El Tet Nguyen Dan (Año Nuevo Lunar) es una de las tradiciones culturales más bellas y esperadas por el pueblo vietnamita.
Supera tus miedos.
Recuerdo que hace décadas, cuando la economía aún pasaba por dificultades, el Tet no se trataba de regalos extravagantes ni banquetes ostentosos. Los niños solo recibían ropa nueva, y en la mesa había un par de banh tet (pasteles de arroz glutinoso), un banh chung (pastel cuadrado de arroz glutinoso), un plato de frutas confitadas y pasteles caseros... En la última noche del año, alrededor del altar ancestral o junto a la olla humeante de banh tet y banh chung en la estufa, la familia se reunía para compartir historias de las alegrías y las tristezas del año. El sonido de las risas y el aroma del incienso llenaban el aire: esa era la esencia del Tet. Ese sabor, esa atmósfera primaveral, no necesitaba ser elaborada ni costosa, pero siempre estaba llena de alegría. Esos momentos permanecen como los recuerdos más hermosos que cada persona lleva consigo a lo largo de su vida.
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Hoy en día, el ritmo frenético de la vida moderna ejerce mucha presión sobre muchas personas durante el Tet (Año Nuevo Lunar), provocando ansiedad por las compras, la decoración del hogar y la organización de fiestas. El Tet se convierte de repente en una fuente de... temor. Sin mencionar la limpieza y decoración de la casa para el Tet, la preparación de las ofrendas para las ceremonias de fin de año y Nochevieja, tan solo hacer una lista de las cosas que comprar —desde comida y regalos para el Tet hasta billetes para volver a casa— es suficiente para generar presión financiera y mental, impidiendo que disfruten del ambiente festivo. Aún más preocupante es que muchas personas tienden a convertir el Tet en una carrera frenética llena de preocupaciones materiales.
Parece que le damos demasiada importancia a lo material y olvidamos el verdadero significado del Tet: la reunión familiar y los momentos de convivencia. En medio del ajetreo diario, el Tet ofrece la oportunidad de dejar de lado las preocupaciones y dedicar tiempo a compartir momentos preciosos en familia.
Parece que, a medida que la vida se vuelve más desarrollada, la economía más próspera y el trabajo más intenso, olvidamos que el Tet (Año Nuevo Lunar) no tiene por qué ser extravagante ni perfecto, sino que reside en las cosas más sencillas. Es la imagen de las vibrantes flores amarillas de albaricoque en el patio, o los bánh chung y bánh tet (pasteles de arroz tradicionales) envueltos con esmero pero preparados con cariño. El espíritu de la primavera impregna los ojos de los niños que reciben con ilusión dinero de la suerte, y las risas alegres de toda la familia reunida para ver el programa de Nochevieja…
Valores fundamentales
Durante el Tet (Año Nuevo vietnamita), más allá de rituales elaborados, banquetes suntuosos o regalos extravagantes, es un momento para compartir tiempo de calidad con los seres queridos, disfrutar del presente y recargar energías para el nuevo año. En lugar de preparar banquetes extravagantes o buscar regalos costosos, elegir artículos apropiados y suficientes no solo reduce la carga financiera, sino que también permite a las familias centrarse en el verdadero significado del Tet.
¡No te preocupes, ahorrar dinero no significa escasez ni menos alegría! De hecho, una celebración frugal del Tet no implica renunciar a la diversión ni a las tradiciones; se trata de saber usar los recursos con prudencia, evitar el despilfarro y centrarse en lo verdaderamente importante.
En lugar de comprar muchos adornos nuevos, reutiliza y dales un nuevo uso a objetos antiguos para renovar tu hogar. No compres comida en exceso para luego tirarla por sobras o porciones no consumidas; en su lugar, crea un plan de gastos sensato que sea económico y respetuoso con el medio ambiente.
Una celebración del Tet austera, además de reducir la presión económica, ofrece muchos otros beneficios prácticos. Es una oportunidad para que los miembros de la familia se unan y se comprendan mejor mientras dedican tiempo a limpiar, decorar para el Tet, preparar pasteles y dulces tradicionales, cocinar, etc. También es una ocasión para enseñar a los niños habilidades para la vida, el valor del ahorro, el respeto por las tradiciones y a apreciar las pequeñas cosas de la vida.
En particular, celebrar el Tet (Año Nuevo Lunar) de forma austera nos ayuda a bajar el ritmo, apreciar las cosas sencillas y significativas, y centrarnos en lo importante: compartir, conectar y amar. El Tet no solo se trata de dar la bienvenida al nuevo año, sino también de recuperar los valores tradicionales. En esencia, el Tet es gratitud y respeto hacia los ancestros. Limpiar el altar, preparar la ofrenda de cinco frutas o encender incienso el primer día del año no solo son actos de respeto, sino también maneras para que los descendientes recuerden sus raíces y conecten con los valores tradicionales.
Aunque el Tet (Año Nuevo Lunar vietnamita) ha cambiado considerablemente para adaptarse a la vida moderna, sus valores esenciales deben conservarse. En definitiva, el Tet no se trata de extravagancias, sino de risas, lazos familiares y cosas sencillas. Un Tet sencillo, cálido y significativo es el regalo más preciado para los seres queridos.
Con tan solo un corazón sincero y una cálida sonrisa, podemos brindar alegría y felicidad a nuestros seres queridos y a quienes nos rodean.
Fuente: https://nld.com.vn/dong-cho-that-day-ky-niem-196250122085051126.htm






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