Sin embargo, la realidad demuestra que la fuga de cerebros persiste, especialmente en los sectores de la salud , la informática y la ciencia y la tecnología. En muchos casos, tras recibir formación financiada por el Estado, las personas se incorporan al sector privado o trabajan en el extranjero, incumpliendo sus compromisos, lo que conlleva un desperdicio de recursos y una disminución de la capacidad del sector público.
Un ajuste normativo destacable es la publicación del Decreto 51/2026/ND-CP, de 2 de febrero de 2026, que modifica y complementa varios artículos del Decreto 143/2013/ND-CP, que regula el reembolso de becas y gastos de formación (vigente a partir del 26 de marzo de 2026). El Decreto amplía el ámbito de aplicación para incluir a los estudiantes nacionales que reciben financiación del presupuesto estatal o que participan en proyectos aprobados por el Primer Ministro . El plazo para el reembolso se ha ampliado a 120 días a partir de la fecha de recepción de la resolución, lo que genera condiciones más favorables para los estudiantes.
En concreto, se han aclarado las normas relativas a la exención o reducción de los gastos de reembolso en casos de fuerza mayor, como problemas de salud, asignaciones laborales o circunstancias especiales; asimismo, se han simplificado los procedimientos administrativos, aumentando la transparencia. Estos ajustes no solo refuerzan la rendición de cuentas, sino que también demuestran humanidad, contribuyendo a generar una sensación de seguridad en los estudiantes al cumplir con sus compromisos.
Sin embargo, si bien es necesario un marco legal, este aún resulta insuficiente para abordar la raíz del problema. Retener a personas talentosas requiere un conjunto integral de soluciones. Ante todo, es fundamental mejorar las políticas de compensación para que sean más competitivas, con mecanismos flexibles que permitan salarios superiores a la media para expertos y científicos destacados.
Esto implica también crear un entorno de trabajo profesional, reducir los trámites administrativos, aumentar la autonomía y fomentar la creatividad. Mejorar el mecanismo del contrato de formación, vinculándolo a la responsabilidad e implementando simultáneamente políticas de incentivos como bonificaciones por desempeño y apoyo para el desarrollo profesional posterior a la formación, es igualmente crucial.
En la práctica, el factor decisivo no reside únicamente en las normativas vinculantes, sino también en la percepción de las personas con talento de que se les valora y se les brinda la oportunidad de desarrollar sus habilidades. Por lo tanto, es necesario pasar de una mentalidad que considera las cualificaciones como una obligación vinculante a una que las valore y aproveche, con el objetivo de transformar la inversión estatal en un motor de desarrollo sostenible que contribuya a la formación de una fuerza laboral de alta calidad para la nueva era.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/giu-chan-nguoi-co-nang-luc-post844203.html






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