En declaraciones a un reportero del periódico SGGP sobre este tema, Ha Hai, subdirector del Colegio de Abogados de Ciudad Ho Chi Minh, afirmó que sin legalización, "atreverse a actuar" seguiría conllevando riesgos, lo que dificultaría que los funcionarios actuaran con confianza.

El mecanismo ha allanado el camino.
PERIODISTA: Ciudad Ho Chi Minh está implementando la Resolución 260 con numerosos mecanismos especiales, sobre todo para acelerar los grandes proyectos de infraestructura. ¿Qué opina sobre el objetivo de Ciudad Ho Chi Minh de iniciar rápidamente la construcción de la línea de metro Ben Thanh-Thu Thiem?
* ABOGADO HA HAI : El inicio de la construcción y la colocación de la primera piedra son dos cosas distintas. Para comenzar la construcción, se debe contar con el terreno suficiente y completar los trámites legales. El punto más difícil sigue siendo la expropiación del terreno, que está vinculada a los intereses del Estado, las empresas y la ciudadanía. Actualmente, el mecanismo para determinar los precios del terreno, las responsabilidades en la toma de decisiones y la supervisión aún no están del todo claros. Si no se abordan los intereses de manera armoniosa y el marco legal, especialmente en lo que respecta al terreno, no se perfecciona, será difícil lograr el progreso esperado. Para acelerar los grandes proyectos, no basta con aplicar los mecanismos; también es necesario perfeccionar la ley.
La Resolución 260 ha allanado el camino; según usted, ¿es eso suficiente para tranquilizar a los funcionarios y animarlos a "atreverse a actuar"?
La resolución establece que quienes sigan los procedimientos adecuados y actúen sin interés propio estarán exentos de responsabilidad, pero los criterios para dicha exención no se han codificado claramente en la ley. Mientras tanto, las leyes vigentes estipulan responsabilidades legales muy específicas. En realidad, incluso sin interés propio, las personas pueden ser procesadas por conducta irresponsable con graves consecuencias o por infringir las normas. Los subordinados cometen errores y los superiores siguen siendo responsables. Por lo tanto, las regulaciones actuales son principalmente un incentivo, más que un escudo legal lo suficientemente sólido como para tranquilizar a los funcionarios e incentivarlos a asumir responsabilidades.
Legislación para la acción
¿Por qué muchos funcionarios siguen optando por la "seguridad" en lugar del "avance", señor?
No es que los funcionarios carezcan de competencia o dedicación, sino que la ley aún no los ha protegido.
La política es acertada, pero sigue siendo una directriz y aún no se ha plasmado completamente en leyes específicas. Las autoridades judiciales deben seguir aplicando la legislación vigente. Por lo tanto, la deficiencia radica en que la política no se ha codificado a tiempo, lo que expone a quienes la implementan a riesgos legales.
La Resolución 260 establece muchas políticas decisivas, como el desarrollo orientado al transporte público (TOD, por sus siglas en inglés) y la solución de proyectos paralizados a gran escala... Por lo tanto, exige audacia y responsabilidad por parte de los funcionarios encargados de su implementación.
La reticencia a actuar es comprensible, ya que el marco legal actual no es lo suficientemente claro como para proteger a quienes lo hacen cumplir. Por lo tanto, es erróneo responsabilizar a los funcionarios únicamente por el «miedo a actuar», pues la causa fundamental reside en las deficiencias del sistema.

Sin embargo, cuando prevalece una mentalidad cautelosa, la implementación de mecanismos específicos se ralentiza inevitablemente. Las solicitudes se retrasan constantemente, requiriendo múltiples niveles de aprobación y prolongando los tiempos de procesamiento. Las consecuencias no solo afectan el progreso de los proyectos, sino que también repercuten en el entorno de inversión y en los derechos de los ciudadanos y las empresas. Por lo tanto, la cuestión no radica en exigir a los funcionarios que asuman riesgos a cualquier precio, sino en perfeccionar el marco institucional para brindarles la base legal suficiente para hacerlo.
Según él, ¿qué mecanismos adicionales se necesitan para proteger realmente a los funcionarios que se atreven a pensar y actuar con audacia en modelos piloto como la Resolución 260?
En realidad, no es que carezcamos de mecanismos. De hecho, Ciudad Ho Chi Minh cuenta actualmente con numerosos mecanismos, incluso algunos sin precedentes. El problema radica en la necesidad de plasmar estas políticas en la ley. Esto implica enmendar y complementar las leyes, aclarar las regulaciones superpuestas y contradictorias, definir con precisión los criterios de exención de responsabilidad y, al mismo tiempo, limitar la criminalización de las relaciones económicas y civiles.
Cuando el sistema legal sea completo, claro y unificado, los organismos encargados de hacer cumplir la ley y de la fiscalía contarán con una base sólida para su aplicación. Solo entonces los funcionarios podrán actuar con confianza, atreviéndose a pensar, a actuar y a asumir la responsabilidad. En otras palabras, para que mecanismos específicos como la Resolución 260 entren en vigor, la clave no reside en emitir más políticas, sino en perfeccionar rápidamente el marco institucional. Además, es necesario que la labor legislativa esté más estrechamente vinculada a la práctica. Cuando los legisladores posean tanto una sólida experiencia jurídica como un profundo conocimiento de las realidades prácticas, las leyes que promulguen serán viables y servirán como base para su implementación.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/dam-lam-nhung-can-them-hanh-lang-an-toan-post844214.html








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