A lo largo de mis muchos años trabajando en asuntos culturales, participando en el parlamento y habiendo tenido la oportunidad de colaborar con numerosos medios de comunicación, he llegado a comprender profundamente que un buen artículo no solo nos proporciona más información, sino que también nos ayuda a comprender mejor nuestro país, nuestra gente y los cambios sutiles pero profundos que se producen en la sociedad.

Recuerdo haber visitado una comunidad local y haber conocido a un funcionario cultural que lidiaba con el tema de las instituciones culturales tras la reorganización administrativa. Me dijo, sencillamente: «No tememos tener demasiado trabajo, solo tememos que la gente no comprenda del todo por qué son necesarios los cambios». Esa frase me ha acompañado durante mucho tiempo. Porque, en tiempos de profunda transformación nacional, la prensa es el puente que conecta las políticas importantes con la vida cotidiana, garantiza que se escuchen las inquietudes de la gente y evita que los esfuerzos de base queden eclipsados ​​por la abrumadora cantidad de información.

Un reportero que visita una comuna, escucha a la gente, observa a los funcionarios en su trabajo y descubre un pequeño cuello de botella en los procedimientos o una buena manera de servir a la población, a menudo puede contribuir a resolver un problema mucho mayor que el que normalmente se aborda en un artículo periodístico.

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El secretario general y presidente To Lam con destacados periodistas. Foto: VNA