En una reciente conferencia mundial sobre el empoderamiento de la verdad, organizada por el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ), los expertos se centraron en la lucha contra los deepfakes y otras herramientas maliciosas de IA.
Se han ofrecido consejos sobre cómo los periodistas pueden comprender mejor las amenazas que pueden suponer las tecnologías deepfake y qué se puede hacer para combatirlas.

Foto: IJN
La tecnología y sus amenazas
Las tecnologías en rápido desarrollo permiten a los usuarios editar rasgos faciales, crear retratos animados, añadir movimiento y replicar voces.
Como parte de este ecosistema, el deepfake es un tipo de manipulación audiovisual que permite a los usuarios crear simulaciones realistas del rostro, la voz y las acciones de una persona.
Gracias a la inteligencia artificial, los deepfakes se producen con más facilidad que nunca, por no mencionar lo sencillos que resultan.
Los vídeos falsos de figuras públicas también son cada vez más comunes, a menudo acompañados de audio manipulado. Los deepfakes suponen una carga adicional para periodistas y censores a la hora de verificar la autenticidad de los vídeos.
Según Shirin Anlen, tecnóloga de medios de WITNESS, son la forma de manipulación mediática más comentada. "Los deepfakes son cada vez más frecuentes en las noticias", afirmó.
Si bien los deepfakes son cada vez más comunes, su creación requiere una gran habilidad y conocimientos, lo que dificulta su producción para el usuario promedio. Por lo tanto, muchos videos manipulados no alcanzan la calidad de un deepfake auténtico.
Por ejemplo, los filtros que alteran el cabello, el color de ojos o la voz de una persona son manipulaciones con las que nos topamos a diario, especialmente en las redes sociales. Los diálogos generados por IA y las citas falsas de figuras públicas son otro ejemplo.
"Los deepfakes no se están utilizando a gran escala", dijo Anlen. "La mayor parte de lo que seguimos viendo en el panorama actual de la desinformación son falsificaciones de baja calidad, en su mayoría reelaboradas contextualmente".
Cómo detectar
Toda nueva tecnología tiene fallos, y los deepfakes no son una excepción. Por ejemplo, los usuarios pueden detectar errores como vídeos entrecortados, movimientos de la boca que no coinciden con el audio, etc.
Sin embargo, la tecnología también se adapta muy rápidamente. En una era donde la información abunda en las redes sociales, la detección y respuesta oportunas resultan extremadamente difíciles.
«Las primeras generaciones de deepfakes se detectaban fácilmente mediante el movimiento de los ojos. Ahora, las nuevas generaciones se han actualizado: los ojos parpadean y ya no permanecen quietos. Esta tecnología se actualiza constantemente y cada vez será más difícil de detectar», señaló Anlen.
Soluciones
Entre los métodos para detectar deepfakes, los periodistas pueden examinar el contenido de vídeo en busca de errores y distorsiones, aplicar técnicas de verificación y forenses existentes y utilizar métodos basados en IA para la detección de deepfakes cuando estén disponibles.
También es fundamental mejorar las herramientas de alfabetización mediática y proporcionar formación adicional a los periodistas sobre la manipulación de los medios de comunicación.
"Tenemos que prepararnos ahora", dijo Anlen. "Necesitamos comprender el contexto para poder moldear la tecnología, para poder definir cómo se desarrolla... para no vernos afectados pasivamente por las nuevas tecnologías".
Hoang Ton (según IJN)
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