Una misteriosa nebulosa situada a unos 10 000 años luz de la Tierra plantea un nuevo enigma. En concreto, un equipo de investigación de la Western University de Canadá ha obtenido imágenes de alta resolución y datos espectrales sin precedentes de la nebulosa planetaria Tc 1 mediante observaciones realizadas con el telescopio espacial James Webb (JWST).
No solo desentrañaron el misterio de la distribución de las moléculas de carbono conocidas como "buckybolas", sino que también capturaron una extraña estructura que se asemeja a un signo de interrogación invertido, lo que ha atraído considerable atención.

Las últimas imágenes revelan que la nebulosa está compuesta por capas de gas que emiten haces de luz y estructuras filamentosas complejas. Los distintos colores representan variaciones en la temperatura del gas, creando una jerarquía visual distintiva. La característica más llamativa es una estructura curva cerca del centro, que se asemeja a un signo de interrogación invertido. Su origen aún se desconoce y será el principal objeto de los futuros análisis del equipo de investigación.
Lo que realmente sorprendió a los científicos fue la disposición de las "esferas de Bucky". Estas partículas, compuestas por 60 átomos de carbono, tienen una forma similar a la de un balón de fútbol. Sin embargo, las observaciones del telescopio JWST revelaron que no están distribuidas al azar, sino concentradas en una fina capa esférica dentro de la nebulosa, formando una estructura parecida a una esfera hueca gigante, lo que desmiente las suposiciones previas.
El equipo de investigación de la Western University señala que dicha distribución es extremadamente rara, lo que sugiere que el entorno físico y químico dentro de la Nebulosa Tc 1 es mucho más complejo de lo esperado. Gracias a las capacidades espectroscópicas del telescopio espacial JWST, los científicos también pudieron analizar la "huella química" de cada región para comprender mejor la temperatura, la densidad y el movimiento de los gases.
De hecho, Tc 1 es el remanente de una estrella similar al Sol en sus etapas finales de vida. Cuando la estrella agotó su combustible, su gas exterior fue expulsado al espacio, dejando una enana blanca caliente en su centro, que emite una intensa radiación ultravioleta que hace que la materia circundante brille y forme la espectacular nebulosa que vemos hoy.
Los investigadores afirman que el descubrimiento de las moléculas de buckybola ayuda a rastrear la química del carbono en el universo y a comprender cómo cambian las moléculas orgánicas en entornos hostiles, lo que podría incluso vincularlas con los orígenes de la vida.
Fuente: https://khoahocdoisong.vn/kham-pha-bi-mat-trong-tinh-van-tc-1-qua-anh-james-webb-post2149100098.html







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