En este contexto, la ciberseguridad ya no es una cuestión puramente técnica, sino que se ha convertido en una condición crucial para proteger la confianza digital y garantizar el desarrollo sostenible de la transformación digital nacional. La serie «Sin seguridad, no hay transformación digital sostenible» analiza los desafíos emergentes de la era de los datos, el papel de la ciberseguridad en la confianza digital y la necesidad de construir un «escudo digital» para el proceso de transformación digital nacional.
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| Según la Asociación Nacional de Ciberseguridad (NCA), los sistemas de información en Vietnam sufrirán aproximadamente 552.000 ciberataques en 2025. (Gráfico creado por Gemini) |
La Resolución n.º 57-NQ/TW del Politburó identificó el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital nacional como un avance estratégico que sienta las bases para un crecimiento rápido y sostenible. En este proceso, los datos y el espacio digital se han convertido en la "nueva infraestructura" de la economía. Sin embargo, junto con la rápida expansión del espacio digital, se produce un aumento considerable, complejo e impredecible de los riesgos de ciberseguridad. Estas amenazas ya no se limitan a incidentes técnicos aislados, sino que se han vuelto sistémicas, organizadas y directamente vinculadas a los datos centrales y la infraestructura digital. Por lo tanto, identificar correctamente la naturaleza de los desafíos de ciberseguridad es un requisito indispensable para garantizar el desarrollo seguro y sostenible de la transformación digital nacional.
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| Un informe sobre ciberataques en Vietnam, elaborado por Vnetwork, registró aproximadamente 2 millones de ataques en 2025. (Imagen: nhandan.vn) |
En los últimos años, el proceso de transformación digital en Vietnam se ha desarrollado a un ritmo y una escala sin precedentes. Desde la creación de un gobierno electrónico y la transición hacia un gobierno digital, hasta el sólido desarrollo de la banca digital, el comercio electrónico, el periodismo digital, etc., la infraestructura digital se está convirtiendo gradualmente en la base operativa de toda la economía .
Además, se están recopilando, conectando y explotando datos a gran escala. Los sistemas de información interconectados entre ministerios, departamentos y localidades; las plataformas de servicios públicos en línea; y los ecosistemas digitales de las empresas están creando un vasto espacio digital, complejo y cada vez más interdependiente.
Sin embargo, esta expansión también conlleva una realidad: una "superficie de ataque" cada vez mayor. Cada nuevo sistema implementado, cada servicio digital puesto en funcionamiento, puede convertirse en objetivo de ciberataques si no está protegido adecuadamente.
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Según la Asociación Nacional de Ciberseguridad (NCA), en 2025, los sistemas de información en Vietnam enfrentarán aproximadamente 552.000 ciberataques, lo que representa una disminución del 19,38% con respecto a 2024. Sin embargo, esta disminución no implica una reducción del riesgo. De hecho, el 52,3% de las agencias y empresas reportaron haber sufrido daños por ciberataques durante el año, un fuerte aumento con respecto al 46,15% de 2024. Esta tendencia demuestra que los hackers están pasando de ataques masivos a campañas dirigidas, con el objetivo de atacar sistemas críticos y datos de alto valor.
Los piratas informáticos suelen emplear una estrategia de doble ataque: no cifran los datos inmediatamente después de la intrusión, sino que permanecen ocultos durante un período prolongado para robar datos críticos y venderlos o explotarlos en el mercado negro.
El Sr. Vu Ngoc Son, Jefe del Departamento de Tecnología de la Asociación Nacional de Ciberseguridad.
Muchos ataques actuales ya no se basan en la táctica de "ataque rápido y retirada inmediata", sino que tienden a permanecer ocultos durante largos periodos para robar datos antes de cifrarlos o extorsionar dinero. El Sr. Vu Ngoc Son, jefe del Departamento de Tecnología de la Asociación Nacional de Ciberseguridad, señaló que los hackers emplean cada vez más una estrategia de doble ataque: no cifran los datos inmediatamente después de la intrusión, sino que permanecen ocultos durante un tiempo prolongado para robar datos importantes y venderlos o explotarlos en mercados negros. Solo cuando ya no hay datos que explotar, proceden a cifrarlos y extorsionar dinero a las víctimas.
Mientras tanto, Vietnam registra el mayor número de amenazas cibernéticas para empresas en el sudeste asiático, con más de 8,4 millones de ciberataques en 2025. Las autoridades señalan que los métodos de ataque más comunes incluyen ransomware, phishing, explotación de vulnerabilidades y ataques a la cadena de suministro de software. Cabe destacar que muchas campañas de ataque han pasado de métodos dirigidos a un solo objetivo a combinaciones de múltiples técnicas, desplegadas por etapas para superar las defensas tradicionales.
Un informe de Vnetwork sobre ciberataques en Vietnam registró aproximadamente 2 millones de ataques en 2025, de los cuales el 46 % utilizó inteligencia artificial (IA). Los hackers están centrando sus esfuerzos en el robo de identidad, el abuso de la IA, el despliegue de ataques multicapa y la presión extrema que ejercen sobre las empresas, paralizando sus operaciones. Los ataques a las credenciales fueron los más frecuentes, con 685.912 incidentes, lo que representa el 25,1 %, indicando que los hackers se enfocan cada vez más en explotar las cuentas de usuario en lugar de interrumpir los sistemas.
Un informe sobre ciberataques en Vietnam, elaborado por Vnetwork, registró aproximadamente 2 millones de ataques en 2025, de los cuales el 46% utilizó inteligencia artificial.
La aparición de la inteligencia artificial también está marcando el comienzo de una nueva fase de riesgo en el ciberespacio. Si bien antes las estafas eran fácilmente reconocibles por su contenido superficial y poco convincente, la IA ahora permite la creación de correos electrónicos, mensajes, voces e imágenes falsas con un alto grado de realismo. Esto dificulta cada vez más que los usuarios comunes distingan entre lo real y lo falso, convirtiéndolos inadvertidamente en un punto débil de todo el sistema de ciberseguridad.
Según un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), los ciberataques a nivel mundial son cada vez más sofisticados, involucran a grupos de hackers organizados e incluso a elementos transnacionales, lo que aumenta el riesgo de inseguridad de la información en todos los niveles.
Los ciberataques actuales no solo causan daños económicos, filtraciones masivas de datos o interrupciones en los sistemas, sino que también afectan directamente la confianza pública en el entorno digital. En un contexto donde las actividades económicas, financieras y de servicios públicos dependen cada vez más del entorno en línea, un incidente de ciberseguridad puede desencadenar una reacción en cadena de consecuencias que impactan las operaciones de agencias, empresas y ciudadanos.
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En la era digital, las fronteras entre la ciberseguridad y la seguridad económica, la seguridad nacional y la estabilidad social se desdibujan. Un ataque a un sistema de datos hoy en día va más allá del daño técnico; puede afectar directamente la gobernanza, las transacciones financieras y la confianza pública en el entorno digital.
Estos avances demuestran que, en la era digital, la ciberseguridad ya no es un asunto exclusivo del sector de las tecnologías de la información, sino que se ha convertido en un elemento fundamental vinculado a la seguridad nacional, la seguridad económica y la estabilidad de la sociedad en su conjunto. Identificar con precisión el alcance, la naturaleza y las tendencias de las amenazas es el primer paso, pero crucial, que sienta las bases para desarrollar soluciones más proactivas, integrales y eficaces para proteger el espacio digital en el futuro.
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Si bien los recursos y el capital fueron factores clave en la economía tradicional, los datos se están convirtiendo en un recurso estratégico en la era digital. Esto también se destaca en la Resolución N° 57-NQ/TW, que considera los datos un fundamento crucial para promover la innovación y el desarrollo de la economía digital. Los datos sobre población, finanzas, salud , comportamiento del usuario, etc., no solo sirven para fines de gestión, sino que también generan un valor económico significativo, contribuyendo a optimizar procesos, mejorar la calidad del servicio y abrir nuevos modelos de negocio.
El teniente coronel Nguyen Dinh Do Thi, subdirector del Departamento de Estado Mayor de la Oficina de Prevención y Control de Delitos Cibernéticos y de Alta Tecnología (Ministerio de Seguridad Pública), destacó que los datos desempeñan hoy un papel fundamental, comparándolos con la "sangre" de la economía digital. Muchos países consideran los datos un activo valioso que requiere una estricta protección.
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Según un informe del Banco Mundial, los datos se están convirtiendo en un insumo crucial para el crecimiento, capaces de generar un valor añadido significativamente mayor que los recursos tradicionales. Sin embargo, este inmenso valor convierte a los datos en un objetivo principal para los ciberataques. A diferencia del pasado, los hackers ya no se centran únicamente en interrumpir sistemas, sino que se concentran cada vez más en robar, explotar y comercializar datos. Las filtraciones de datos, el secuestro de sistemas y el comercio ilegal de información personal se producen a una escala cada vez mayor, volviéndose más sofisticados y difíciles de controlar.
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Según un informe de IBM, el costo promedio de una filtración de datos a nivel mundial alcanzó aproximadamente los 4,45 millones de dólares en 2025, causando daños a largo plazo a la reputación de las organizaciones y a la confianza de los usuarios. En Vietnam, las filtraciones de datos ya no son incidentes aislados, sino que se han convertido en una grave preocupación.
Según los expertos, los datos personales se consideran ahora una mina de oro para los ciberdelincuentes. Incluso una pequeña filtración de datos puede exponer a los usuarios a numerosos riesgos, como la suplantación de identidad bancaria, el robo de identidad o ser víctimas de estafas sofisticadas. Lo preocupante es que muchas víctimas desconocen por completo que sus datos han sido recopilados y utilizados indebidamente.
En el entorno digital, la pérdida de datos no se limita al daño material. Lo que es aún más peligroso, también implica una disminución de la confianza. Una plataforma digital puede ser moderna y estar bien equipada, un servicio público en línea puede funcionar con facilidad, pero si los ciudadanos viven con la constante preocupación de que su información personal se filtre o sus cuentas se vean comprometidas en cualquier momento, entonces el proceso de transformación digital difícilmente podrá avanzar.
A nivel mundial, se estima que los daños causados por el cibercrimen ascienden a unos 10 billones de dólares anuales, superando con creces muchos tipos de delitos tradicionales. Las tendencias actuales de ataque van más allá del robo de datos, incorporando múltiples objetivos como la extorsión, la interrupción de sistemas y la manipulación de información. Esto incrementa significativamente el nivel de riesgo, especialmente para sectores críticos como las finanzas, la banca, la energía, la sanidad y el comercio electrónico.
Esta práctica revela una paradoja: cuanto más valiosos son los datos, más vulnerables se vuelven si no están protegidos adecuadamente. En muchos casos, los sistemas reciben una inversión significativa, pero carecen de mecanismos eficaces de control de acceso, autorización, cifrado y monitorización de datos, lo que conlleva el riesgo de explotación interna.
Por lo tanto, en el proceso de transformación digital, los datos no solo deben considerarse un «activo» para explotar, sino también un «objeto que debe protegerse» al más alto nivel. Desarrollar una estrategia integral de protección de datos —desde la recopilación, el almacenamiento y el procesamiento hasta el intercambio y la explotación— es un requisito indispensable para garantizar la seguridad de la información y mantener la confianza digital en la sociedad.
La transformación digital y la ciberseguridad no son dos procesos separados, sino dos caras de un mismo proceso de desarrollo. Cuanto más rápido avanza la transformación digital, más urgente se vuelve la necesidad de proteger los datos, los sistemas y la confianza social. Si los datos se consideran un «nuevo recurso» de la economía digital, entonces la ciberseguridad es el «escudo» que protege dicho recurso.
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La transformación digital abre oportunidades de desarrollo sin precedentes, pero también convierte el ciberespacio en un nuevo frente para la seguridad nacional. A medida que el espacio digital se expande y los datos adquieren mayor valor, aumenta el riesgo de ataques, que se vuelven más sofisticados e impredecibles.
Por lo tanto, la protección de la ciberseguridad ya no es responsabilidad exclusiva de agencias especializadas o empresas tecnológicas, sino que debe convertirse en un requisito constante a lo largo de todo el proceso de desarrollo digital del país. Este es también el espíritu plasmado en la Resolución N.° 57-NQ/TW: el rápido desarrollo debe ir de la mano de la seguridad, la estabilidad y la sostenibilidad.
Según el periódico Nhan Dan
Fuente: https://baotuyenquang.com.vn/khoa-hoc-cong-nghe/202605/khong-co-an-toan-khong-co-chuyen-doi-so-ben-vung-b193657/


















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