
Intercambiando palabras amables y deseándose buena suerte durante todo el año - Foto: QUANG DINH
Según el Portal de Información Budista , todos anhelamos que la buena fortuna y la paz permanezcan en nuestros hogares por mucho tiempo. Pero si reflexionamos con serenidad, veremos que la buena fortuna no es un regalo que cae del cielo en la víspera de Año Nuevo. Es como una semilla: para que dé frutos dulces, hay que sembrarla y cuidarla.
Por lo tanto, el Tet no es solo un tiempo para rezar, sino también un tiempo para empezar a vivir de una manera que haga que tus oraciones se hagan realidad.
Para encontrar la paz, primero hay que aprender a calmar el corazón. Mucha gente empieza el año nuevo con la mente llena de ansiedad, ira y resentimiento. Queman incienso sin cesar, pero sus corazones arden como fuego. Un corazón así difícilmente puede sentir paz, aunque la tenga al alcance de la mano.
El Tet es un buen momento para hacer una pausa, respirar despacio y soltar. Suelta viejas historias, frustraciones sin resolver y rivalidades de larga data. Cuando tu corazón está ligero, la vida se vuelve naturalmente más ligera. A veces, la buena fortuna comienza ahí.
En segundo lugar, si deseas un año próspero, practica el hablar con amabilidad. No es casualidad que en Año Nuevo los vietnamitas eviten decir cosas que desanimen o regañen. Las palabras son energía. Pueden hacer florecer las flores o marchitar los corazones.
Un saludo sincero, una risa contagiosa, una pregunta amable… a veces, estas son las primeras bendiciones que nos concedemos al comenzar el año. Quienes siembran bondad en el corazón de los demás rara vez regresan con las manos vacías.
Además, si deseas la paz, vive con honestidad. Vivir con honestidad parece sencillo, pero es el fundamento más sólido. No hagas el mal por una pequeña ganancia. No olvides la bondad por las prisas. No pisotees a los demás por tus propios intereses.
La paz no proviene de evitar riesgos, sino de no huir de nosotros mismos. Hay noches en las que, al acostarnos y recordar un día vivido con honestidad, dormimos profundamente. Ese sueño es el más propicio.
El Tet (Año Nuevo vietnamita) es también una época en la que la gente suele hacer buenas obras: dar regalos, ayudar a los demás y compartir. En realidad, no hace falta esperar al Tet para hacer estas cosas, pero hacerlas al principio del año nos da más fe para continuar durante todo el año. Cuando abrimos nuestros corazones a los menos afortunados, conectamos con nuestra esencia más hermosa. De ahí nacen las bendiciones.
Un año de suerte suele empezar cuando nos convertimos en una fuente de suerte para otra persona.
Y quizás lo más importante: la gratitud. Gratitud por estar aquí, por tener una familia, un trabajo y la oportunidad de corregir errores y empezar de nuevo. Las personas agradecidas suelen ver la vida con una perspectiva más serena. Esa perspectiva les ayuda a superar las dificultades sin derrumbarse. La buena fortuna suele visitar los lugares donde hay gratitud.
Pasará la Nochevieja, los fuegos artificiales se apagarán y se servirá el banquete. Solo nuestra forma de vivir determinará el resto del año. Si cada día cultivamos un poco de atención plena, un poco de compasión y un poco de honestidad, entonces, incluso sin clamar, la buena fortuna y la paz nos encontrarán.
Por lo tanto, el Tet no se trata solo de dar la bienvenida al año nuevo. Nos brinda la oportunidad de empezar de nuevo. Y cuando empezamos de nuevo con un corazón puro, cada año es un buen año.
Volvamos al tema.
HOAI PHUONG - PORTAL DE INFORMACIÓN BUDISTA VIETNAMITA
Fuente: https://tuoitre.vn/lam-gi-dip-tet-de-may-man-binh-an-ca-nam-20260219053133171.htm






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