
Con motivo del Día Nacional del Libro y la Cultura de la Lectura de Vietnam, que se celebra el 21 de abril, este documento describe un nuevo enfoque para la industria editorial, vinculado a la transformación digital y al desarrollo de la industria cultural, al tiempo que enfatiza el papel del fomento de los hábitos de lectura.
Entre las directrices esbozadas, la implementación de sesiones de lectura como asignatura se considera una solución crucial que debe promoverse. A partir de aquí, el tema pasa a otra etapa: el diseño y la implementación. La cuestión ya no radica en la política en sí, sino en cómo organizar las actividades de lectura en las escuelas para lograr resultados tangibles.
Desde la orientación política hasta los desafíos de la implementación
Todavía recuerdo el ambiente de la conferencia que resumía los 20 años de implementación de la Directiva 42-CT/TW del Comité Central del Partido sobre la mejora de la calidad general de las actividades editoriales, celebrada en agosto de 2025, con la participación de numerosos líderes del Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, el Departamento de Publicaciones, la Asociación de Editores y las unidades editoriales. Se hizo un silencio absoluto cuando el Sr. Le Hoang, exdirector y redactor jefe de la editorial Tre, presentó una cifra en su sincero discurso: en promedio, cada vietnamita lee solo alrededor de 1,3 libros al año, sin contar los libros de texto.
La situación no es nueva, pero las cifras resultaron impactantes para los asistentes a la conferencia, lo que puso de manifiesto la urgente necesidad de encontrar soluciones contundentes para fomentar el hábito de la lectura entre los jóvenes. Desde una perspectiva práctica, el Sr. Le Hoang propuso incorporar dos sesiones de lectura semanales en las escuelas como solución para promover la lectura desde temprana edad.
Estudios internacionales recientes demuestran que el impacto más evidente de la lectura se observa en la competencia lingüística. Un metaanálisis de 2024, que sintetizó 47 estudios con más de 7000 estudiantes, reveló que la lectura independiente en la escuela influyó positivamente en la capacidad de reconocimiento de palabras, la fluidez y las actitudes hacia la lectura, con efectos estadísticamente significativos.
Cuando las actividades de lectura están estructuradas, lo que incluye una selección de libros adecuada, una asignación de tiempo constante y un apoyo adecuado por parte del profesor, la eficacia en la capacidad lectora general aumenta significativamente, especialmente para los alumnos con dificultades.
A nivel sistémico, los datos del programa PISA 2018 de la OCDE muestran que los estudiantes que leían libros impresos con regularidad obtuvieron 49 puntos más en lectura que aquellos que leían poco o nada, tras controlar los factores socioeconómicos . Esto representa una diferencia significativa en los indicadores educativos.
Varios estudios recientes también han señalado una relación entre los hábitos de lectura y la creatividad. Los datos de PISA 2022 muestran que los sistemas educativos con altos resultados en lectura tienden a obtener puntuaciones en pensamiento creativo superiores a las esperadas.
En general, la lectura influye directamente en las habilidades lingüísticas e indirectamente afecta a muchas otras capacidades, desde el aprendizaje hasta el pensamiento crítico.
Durante muchos años, los programas de fomento de la lectura en las escuelas se han limitado a meras campañas: organizar jornadas de lectura, lanzar concursos o construir "estanterías bonitas". Sin embargo, la realidad demuestra que la mayoría de las bibliotecas y estanterías de las aulas permanecen en un estado de "muerto": existen en la forma, pero no se utilizan en la práctica.
La causa principal no radica en la falta de libros, sino en el diseño del sistema. Para cultivar un hábito de lectura sostenible, necesitamos pasar de un enfoque fragmentado a la construcción de un ecosistema de lectura dinámico que funcione de forma continua y cuente con un mecanismo claro.

Ecosistema de lectura
Ante todo, es fundamental integrar la lectura en la estructura formal del sistema escolar mediante sesiones de lectura regulares. Los hábitos se forman con la repetición constante de comportamientos, por lo que dedicar tiempo a la lectura a diario o, al menos, varias veces por semana, es indispensable. Sin embargo, el tiempo es solo una parte de la solución. Sin un contenido adecuado y un mecanismo de funcionamiento específico, las sesiones de lectura pueden convertirse fácilmente en una mera formalidad.
A nivel de implementación, el modelo de "estantería de aula" puede desempeñar un papel fundamental en el ecosistema de lectura, especialmente en la educación secundaria. A diferencia de las estanterías decorativas que se utilizan actualmente, las estanterías de aula deben diseñarse como un sistema verdaderamente funcional.
Cada clase necesita una cantidad de libros equivalente al número de alumnos, garantizando que al menos el 50 % sean nuevos para ellos. La lista de libros no es fija, sino que se actualiza mensualmente con aportaciones de padres, el colegio, las editoriales o mediante intercambios entre clases y cursos. Este sistema de rotación ayuda a mantener la colección de libros actualizada, evitando la repetición y el aburrimiento.
Un aspecto clave es empoderar a los estudiantes con opciones. Las listas de lectura deben ser propuestas y elaboradas por los propios estudiantes mensualmente o semestralmente, con la colaboración de los profesores y la biblioteca, pero sin imponerlas. Cuando los estudiantes participan en el proceso de toma de decisiones, la lectura deja de ser una obligación para convertirse en una elección personal significativa.
Sin embargo, para que el sistema funcione eficazmente, se necesitan reglas de uso claras. Cada estudiante debe leer al menos un libro nuevo cada mes y proporcionar comentarios —como escribir reseñas, compartir o recomendar libros— en una plataforma común para la clase o la escuela.
No se trata de hacer pruebas, sino de crear un ciclo de "leer, compartir y difundir". Un sitio web de noticias o una plataforma digital dedicada a la lectura puede convertirse en un espacio de conexión donde los estudiantes puedan expresarse y aprender unos de otros.
Esto se complementa con un mecanismo de incentivos bien diseñado. Los sistemas de votación y reconocimiento mensuales, semestrales y anuales pueden proporcionar una motivación inicial, pero deben evitar convertirse en una mera competencia. La clave reside en crear un reconocimiento comunitario —desde el nivel de clase y grado hasta toda la escuela—, garantizando al mismo tiempo una participación genuina del profesorado en la evaluación y el seguimiento. Cuando los resultados de lectura de la clase y de cada alumno se vinculan a la evaluación general del rendimiento, el sistema tendrá el impulso suficiente para mantenerse.
Además del fomento de la lectura, existe un sistema de medición. Indicadores sencillos como el número de libros prestados, el porcentaje de alumnos que leen lo suficiente cada mes, el nivel de participación y de intercambio de libros, o la diversidad de libros elegidos, pueden reflejar la salud del ecosistema lector. Estos datos ayudan a las escuelas a ajustar sus políticas de manera oportuna, en lugar de depender únicamente de evaluaciones subjetivas.
Si se implementa de forma sistemática durante los cuatro años de la educación secundaria básica, este modelo puede tener un impacto significativo. Cada estudiante podría leer aproximadamente 10 libros al año, desarrollando simultáneamente el hábito de la autoselección y el autoaprendizaje. Desde la perspectiva del centro educativo, la biblioteca se renovaría continuamente mediante donaciones y préstamos, convirtiéndose en un espacio de conocimiento dinámico y estrechamente vinculado al desarrollo cognitivo de los estudiantes año tras año.
Desde una perspectiva más amplia, el problema de fomentar la lectura no se resuelve simplemente añadiendo libros o lanzando campañas. Requiere un diseño sistémico donde todos los elementos —desde el tiempo, la infraestructura y los catálogos hasta las experiencias, la evaluación y el estímulo— estén interconectados. Cuando este sistema funcione correctamente, la lectura dejará de ser una obligación y se convertirá en una parte natural del aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes.
Desde la cifra de 1,3 libros leídos al año, pasando por la propuesta de dos sesiones de lectura semanales, hasta una disposición en la nueva directiva del Comité Central del Partido, queda claro que el tema de la lectura se está reexaminando en un contexto más amplio. La Directiva 04-CT/TW abre nuevas vías para encontrar soluciones que promuevan la lectura y, en general, impulsen la demanda de la industria editorial.
Sin embargo, la eficacia de este enfoque depende de cómo se implemente dentro del sistema educativo. Si se organizan adecuadamente, las sesiones de lectura pueden convertirse en una herramienta importante para mejorar las habilidades de lectura, pensamiento y aprendizaje de los estudiantes. Por el contrario, sin un diseño y seguimiento apropiados, es poco probable que esta actividad produzca un cambio significativo. Aquí, el objetivo no es añadir otra lección, sino construir un hábito de aprendizaje fundamental y duradero.
Fuente: https://baodanang.vn/lam-sao-de-doc-sach-tro-thanh-tiet-hoc-duoc-lua-chon-3331022.html






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