Según el Decreto 357, el código electrónico de identificación de producto inmobiliario, que incluye tanto las viviendas como la superficie construida de un edificio, es una cadena de caracteres alfanuméricos, con un máximo de 40 caracteres, y se asigna individualmente a cada vivienda y a cada producto inmobiliario de un proyecto. Cada código refleja la estructura de la información, incluyendo: código de identificación del terreno, código del proyecto/construcción, identificación de la ubicación (si la hubiera) y tipo de producto inmobiliario.
La codificación se genera automáticamente en el sistema nacional de base de datos sobre vivienda y mercado inmobiliario, y los Departamentos de Construcción locales adjuntarán el código de identificación a los proyectos de desarrollo de vivienda al mismo tiempo que las autoridades emiten un documento notificando que la vivienda es apta para la venta.
En el caso del inversor, inmediatamente después de que la autoridad competente emita la decisión de política de inversión o la aprobación de la inversión, la entidad gestora vinculará la cuenta de identificación electrónica del inversor al sistema.
El Decreto 357, que no se limita únicamente a los productos inmobiliarios, también estipula la expansión del uso de códigos de identificación electrónica a las entidades relacionadas del mercado, incluyendo: unidades que administran y operan edificios de apartamentos; licencias de corretaje inmobiliario; y personas y organizaciones que se benefician de políticas de apoyo a la vivienda. Esto busca construir un sistema nacional de información y una base de datos centralizados y unificados sobre la vivienda y el mercado inmobiliario, desde el nivel central hasta el local. Esto es fundamental para garantizar la transparencia del mercado, la estandarización de datos y la mejora de la eficiencia de la gestión estatal.
Anteriormente, la naturaleza fragmentada e inconsistente de la información inmobiliaria dificultaba la búsqueda y verificación por parte de compradores, vendedores y agencias de gestión. Los códigos de identificación electrónica ayudan a sistematizar la información de la propiedad, garantizando que cada propiedad tenga su propia tarjeta de identificación única, lo que facilita la búsqueda y el control.
Como resultado, las autoridades pueden acceder rápidamente a registros, información legal y estado de la planificación, lo que ayuda a acortar el tiempo de procesamiento de transacciones, emisión de documentos, préstamos, hipotecas, etc. Esto reducirá la carga procesal tanto para las empresas como para los ciudadanos.
Los datos consistentes y confiables proporcionan a los reguladores una visión completa del mercado, lo que les permite formular políticas más precisas y realistas, identificar riesgos de manera temprana y mitigar fenómenos anormales como aumentos repentinos de precios o especulación.
Es evidente que el Decreto 357 constituye un paso concreto en la hoja de ruta para impulsar la transformación digital nacional, convirtiendo los datos en la base de la gobernanza moderna y el desarrollo sostenible. Cuando la información se digitaliza, interconecta y utiliza eficazmente, el mercado inmobiliario opera con mayor transparencia, contribuyendo al desarrollo de una economía digital integral.
Fuente: https://baothainguyen.vn/xa-hoi/202603/moi-can-nha-mot-ma-so-dien-tu-b753c9e/







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