
En muchas familias modernas, donde los padres aún tienen que trabajar durante todo el verano, los abuelos se convierten en los principales acompañantes de sus hijos y nietos. Algunas familias reciben a sus nietos de la ciudad en el campo durante unas semanas de vacaciones de verano, mientras que en otras, los abuelos se mudan temporalmente a la ciudad para ayudar a sus hijos con el cuidado de los niños. Dondequiera que vivan, la rutina diaria de los abuelos cambia por completo.
Las mañanas comienzan temprano con la preparación de las comidas para los niños. Durante el día, hay momentos para recordarles que estudien, limitar su tiempo frente a las pantallas, controlar sus siestas o llevarlos a dar paseos por el vecindario.
Por la noche, muchos abuelos también se encargan de contar cuentos y acostar a sus nietos. Esta rutina diaria y repetitiva deja a muchas personas mayores agotadas, especialmente a aquellas con nietos pequeños.
Pero en medio de las dificultades reside una alegría innegable. Muchos ancianos creen que un hogar solo se siente verdaderamente como un verano cuando se llena con los sonidos de los niños corriendo y jugando. Las comidas son más completas, el jardín está más animado y los años de la vejez son menos solitarios.
Muchos niños de ciudad también viven experiencias inolvidables con sus abuelos. Se despiertan con el canto de los gallos, acompañan a su abuelo al jardín para regar las plantas, van temprano al mercado con su abuela o juegan a juegos tradicionales que parecían olvidados. Un verano sin demasiadas clases extra, pero lleno de recuerdos.
Sin embargo, tras esa emotiva historia se esconden preocupaciones tácitas. No todos los abuelos tienen la salud y la energía para cuidar a los niños pequeños durante todo el día. La diferencia generacional en los estilos de crianza a veces ejerce presión sobre ellos. Algunos, a pesar del cansancio, dudan en expresar su opinión por temor a dificultarles a sus hijos la tarea de gestionar sus responsabilidades.
Los expertos en familia afirman que la ayuda de los abuelos con el cuidado de los niños durante el verano es encomiable, pero las familias también deben compartir las responsabilidades adecuadamente. Los padres deberían pasar más tiempo con sus hijos en lugar de delegar automáticamente todas las responsabilidades del cuidado infantil en los abuelos.
Al mismo tiempo, se debe prestar atención a la salud y al descanso de las personas mayores para que el verano se convierta realmente en una época de alegría para toda la familia.
Con cada verano que pasa, no solo perdura el ajetreo de los abuelos, sino también recuerdos inolvidables de la infancia para muchos niños. Y para muchas personas mayores, aunque estén más cansadas de lo habitual, sigue siendo la época más memorable del año.
Fuente: https://baovanhoa.vn/gia-dinh/mua-he-cua-chau-la-mua-ban-ron-cua-ong-ba-229832.html










Kommentar (0)