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En la noche de luna llena, las calles del pueblo rebosaban de risas. Los niños se reunían en largas filas, portando faroles. Los grupos de danza del león solían estar formados por niños mayores del barrio que practicaban por su cuenta, con cabezas de león hechas a mano con cartón y retazos de tela. El rítmico tintineo de las latas, aunque rudimentario, era el sonido más bullicioso y alegre. Con solo ver al grupo de danza del león desde lejos, los niños estallaban en vítores.
El primer contacto con el Festival de Medio Otoño en la infancia es el sabor de la anticipación. Es la alegría de sostener una linterna en la mano, ayudar a la madre a tamizar la harina para hacer pasteles de luna, preparar un festín con los sabores del hogar: mermelada de coco, mermelada de calabaza, pasteles de plátano… El Festival de Medio Otoño en el campo no se centra en un plato específico, sino en la presencia plena de los seres queridos.
El Festival del Medio Otoño es una ocasión especial en la que toda la familia, o incluso todo el vecindario, se reúne bajo la luz de la luna. La esencia de la reunión en ese momento reside en las risas alegres de los niños, el cálido abrazo de los abuelos y la mirada amorosa de los padres.
Así es el Festival de Medio Otoño en el campo: una noche de luna brillante, una linterna casera, unos cuantos pasteles tradicionales y cálidos abrazos. Son recuerdos de una infancia humilde pero hermosa, donde la alegría reside en las cosas sencillas.
Juventud
Fuente: https://baolongan.vn/nho-trung-thu-xua-a203570.html







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