![]() |
Foto: Psychology Today . |
Según el psicólogo evolucionista Steve Stewart-Williams, la mayoría de las personas malinterpretan el género. Los pensadores tradicionales tienden a exagerar las diferencias naturales de personalidad entre hombres y mujeres. Los progresistas, en cambio, creen que la crianza y la socialización desempeñan un papel más decisivo.
Steve deseaba un diálogo científico más abierto y serio sobre las diferencias de género para poder elaborar mejores políticas.
¿Cuáles son las similitudes y diferencias entre hombres y mujeres?
Steve observó algunas diferencias relativamente marcadas entre ambos sexos, como la atracción general hacia hombres o mujeres, la fuerza de la parte superior del cuerpo, la estatura, las preferencias profesionales o incluso la capacidad de matar.
Muchos otros factores, como la habilidad matemática o una personalidad concienzuda y meticulosa, no son tan diferentes.
Sin embargo, utilizar estos factores por sí solos es insuficiente para distinguir el género. Por ejemplo, los datos básicos indican que las personas más bajas son mayoritariamente mujeres, mientras que las más altas son hombres. La estatura promedio de los hombres también es mayor que la de las mujeres. No obstante, conocer únicamente la cifra de 1,73 metros no proporciona datos suficientes para determinar si una persona es hombre o mujer.
En su libro, Stewart-Williams enumera los prejuicios comunes entre hombres y mujeres. Entre ellos se encuentra el «sesgo gamma»: si se presenta a los hombres de forma positiva, el público percibe lo contrario. Uno de sus artículos recientes demuestra que si se afirma que los hombres dibujan mejor, mienten menos o son más inteligentes, la gente considera estas conclusiones erróneas y condenables. Sin embargo, si estas características se atribuyen a las mujeres, la reacción del público es menos severa.
![]() |
El libro se publicó el 4 de junio. Foto: Amazon. |
Otro sesgo es el “sesgo delta”, que se refiere a la aversión a las diferencias de género tradicionales y la preferencia por lo opuesto. Esto coincide con la tendencia actual de condenar la discriminación de género y argumentar que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres.
Si bien Stewart-Williams sostiene que existen diferencias inherentes entre hombres y mujeres, no sugiere que un género sea superior al otro. En cambio, el autor recomienda que las personas elijan trabajos y estilos de vida que se ajusten a su salud, género e intereses.
Por ejemplo, los hombres tienden a preferir trabajar con objetos, mientras que las mujeres prefieren trabajar con personas. Los hombres se preocupan por el estatus, mientras que las mujeres suelen querer ampliar su círculo social. Numerosos estudios también han reforzado el argumento de Stewart-Williams al señalar muchas diferencias de género, desde las preferencias profesionales hasta los rasgos de personalidad.
Entonces, ¿qué otras evidencias sugieren que los factores naturales, en lugar de la crianza, juegan un papel tan importante como algunos creen? Stewart-Williams plantea el siguiente argumento: Las diferencias de género han existido históricamente y en todas las culturas.
La diferenciación sexual, que se manifiesta muy pronto en la infancia o se acentúa durante la pubertad, parece estar influenciada por la exposición hormonal prenatal y no por la socialización.
Explicación de los roles masculinos y femeninos desde la perspectiva de la psicología evolutiva.
Si bien reconoce la importancia de los factores naturales, Stewart-Williams también comparte muchas perspectivas de la psicología evolutiva. Por ejemplo, la autora afirma que la violencia doméstica se origina en la naturaleza agresiva de los hombres, más que en rasgos de personalidad o la influencia del patriarcado. Por lo tanto, las intervenciones dirigidas a enseñar habilidades de autocontrol a los hombres serían más efectivas que las que buscan modificar sus sistemas de creencias e ideología.
Sin embargo, este resultado solo se observa en sociedades con igualdad de género. La violencia doméstica y la violencia sexual son, de hecho, mucho más frecuentes en las comunidades patriarcales, donde este tipo de comportamiento se tolera o incluso se acepta. Por lo tanto, comprender cómo los factores sociales y culturales influyen en las diferencias de género en cada contexto es fundamental.
Además, Stewart-Williams considera que existe un factor menos reconocido, pero que contribuye a la escasa representación de las mujeres en los campos STEM o en puestos de liderazgo en general: las diferencias inherentes en la ambición y los intereses profesionales. Sin embargo, se necesitan análisis más exhaustivos de la estructura de estas profesiones para comprender los roles y las adaptaciones de las mujeres.
El libro contiene mucha información sorprendente que difiere significativamente de la sabiduría convencional; sin embargo, todavía se necesita una evaluación más completa del papel que desempeñan tanto la naturaleza como la sociedad en la formación de los seres humanos y en la definición de las relaciones de género.
Fuente: https://znews.vn/nhung-nhan-thuc-sai-lam-ve-nam-va-nu-post1654545.html










Kommentar (0)