La hiperplasia prostática benigna, también conocida como adenoma prostático, hipertrofia prostática benigna o hipertrofia prostática benigna, es una afección común en hombres mayores.
Este artículo fue revisado profesionalmente por el Dr. Tra Anh Duy, médico y doctor en filosofía, del Centro de Salud Masculina.
Razón
Actualmente, se desconoce la causa exacta del agrandamiento de la próstata.
Tasa de incidencia
- La incidencia de la enfermedad aumenta con la edad.
- Es poco frecuente antes de los 40 años; aproximadamente el 50% de los hombres de entre 50 y 60 años y el 90% de los hombres de entre 80 y 90 años padecen esta enfermedad.
Síntoma
Los síntomas se producen porque la uretra está obstruida y la vejiga no puede vaciarse por completo. Por lo tanto, pueden surgir los siguientes problemas:
- Síntomas de irritación:
* Micción frecuente durante el día y la noche.
* Necesidad urgente de orinar.
* Micción frecuente, especialmente por la noche.
- Síntomas de obstrucción:
* Chorro de orina débil.
* Micción intermitente.
* Tienes que hacer fuerza para orinar.
* Sensación de no haber vaciado completamente la vejiga.
* La micción se produce en pequeñas gotas, lo que puede provocar retención urinaria.
Diagnosticar
- El diagnóstico se realiza a través de la capacidad del paciente para informar sobre sus síntomas mediante una escala de puntuación de síntomas y una evaluación de la calidad de vida.
- Los médicos evalúan la glándula prostática de las siguientes maneras:
* Realizar un tacto rectal para evaluar las características de la glándula prostática.
* Prueba cuantitativa de PSA (antígeno prostático específico): Este nivel suele ser elevado en casos de cáncer de próstata y prostatitis.
* La ecografía abdominal evalúa la glándula prostática y todo el sistema urinario.
* Ecografía rectal y biopsia de próstata cuando se sospecha cáncer de próstata.
* La uroflujometría evalúa el flujo urinario y, si es necesario, puede realizarse una cistoscopia.
Tratamiento
Según la gravedad de la afección, el médico determinará el tratamiento adecuado para cada paciente. El tratamiento depende principalmente de la gravedad del trastorno urinario y no tanto del tamaño de la próstata.
- Monitor:
* Los pacientes con trastornos urinarios leves que tienen poco impacto en su calidad de vida solo necesitan un seguimiento regular.
Los cambios en el estilo de vida pueden ayudar a mejorar los síntomas, como reducir o eliminar el alcohol y el café; hacer ejercicio moderado; orinar en cuanto se sienta la necesidad; beber pequeñas cantidades de agua con frecuencia a lo largo del día; evitar las bebidas en exceso antes de acostarse; y evitar el estrés.
- Usar medicamentos:
Actualmente, muchos medicamentos combinados, como los que relajan los músculos del cuello de la vejiga y los que reducen el tamaño de la próstata, ayudan a ralentizar la progresión de la enfermedad y a mejorar la calidad de vida de los pacientes.
- Cirugía:
En casos de trastornos urinarios graves o complicados, es necesario el tratamiento quirúrgico.
* Prostatectomía endoscópica mediante técnicas monopolares, bipolares, láser o fibroquirúrgicas...
* Cirugía abierta.
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