Mientras tanto, muchos medios de comunicación aún están en proceso de verificación. Esta lentitud ha generado preocupación, ya que muchos temen que el periodismo esté siendo gradualmente desplazado por las redes sociales.
Si consideramos la competencia entre el periodismo y las redes sociales simplemente como una carrera por la velocidad, el periodismo sin duda tendría dificultades para ganar. Millones de usuarios de redes sociales con teléfonos inteligentes en mano pueden convertirse en "proveedores de noticias" en cualquier momento. Un accidente, un incendio o un evento inusual pueden transmitirse en directo por internet en cuestión de segundos.
Pero la rapidez nunca ha sido el único valor fundamental del periodismo. Lo que distingue al periodismo es la credibilidad. Si bien las redes sociales pueden difundir información a la velocidad del rayo, el periodismo tiene la responsabilidad de verificarla antes de publicarla.
![]() |
Reporteros del periódico Tien Phong trabajando en el mar. |
Una fotografía puede volverse viral en internet, pero solo la prensa tiene la responsabilidad de responder a las preguntas cruciales: ¿Qué sucedió? ¿Por qué sucedió? ¿Quién es el responsable? ¿Y qué lecciones debe aprender la gente de este incidente?
Al repasar muchos incidentes sensacionales de los últimos años, queda claro que las redes sociales suelen ser el primer lugar donde salen a la luz, pero la prensa es la fuerza que ayuda a esclarecer la verdadera naturaleza del problema.
Desde casos relacionados con alimentos contaminados, abuso infantil, irregularidades en la gestión de tierras o fraude cibernético, es la prensa la que investiga, analiza y sigue estos temas hasta el final, sacando finalmente la verdad a la luz.
En otras palabras, las redes sociales suelen responder a la pregunta "¿está pasando algo?", mientras que el periodismo tiene que responder a la pregunta "¿cuál es la verdad?".
Lo preocupante no es que las redes sociales se desarrollen demasiado rápido, sino que el periodismo pierda su ventaja competitiva al intentar imitarlas. Cuando el periodismo se centra únicamente en titulares sensacionalistas, explotando las emociones y copiando lo que sucede en línea, se convierte, sin querer, en una versión más lenta de las redes sociales.
Por lo tanto, en esa competencia, el periodismo no puede ganar convirtiéndose en una red social. Al contrario, el periodismo necesita mejorar en aquello que las redes sociales no pueden hacer.
Implica verificar la información, realizar investigaciones independientes, analizar críticamente las políticas, proporcionar análisis multifacéticos, proteger los intereses públicos y contribuir a la formación de una sociedad con valores auténticos y humanos.
Por supuesto, eso no significa que el periodismo pueda permitirse ser lento o conservador. En la era digital, el periodismo aún necesita realizar cambios significativos en la forma en que produce y distribuye contenido.
Las plataformas digitales, los vídeos cortos, los podcasts, los gráficos interactivos y la inteligencia artificial son herramientas que deben aprovecharse para llegar a los lectores de forma más eficaz. Pero la tecnología es solo un medio. Los valores fundamentales del periodismo deben seguir siendo la verdad, la profesionalidad y la responsabilidad social.
Las redes sociales pueden ser rápidas. Los algoritmos deciden qué contenido se vuelve viral. Pero la confianza del público no se puede construir únicamente con "me gusta", comparticiones o millones de visualizaciones.
En un mundo saturado de información, lo que la gente más necesita no es saber las cosas unos minutos antes, sino conocer la verdad. Por lo tanto, el periodismo no debe temer quedarse atrás frente a las redes sociales. Lo que sí debe temer es perder su identidad, perder la confianza y perder su razón de ser.
Al perseguir persistentemente la verdad, servir al interés público y mantener los estándares profesionales, el periodismo no se queda atrás con respecto a las redes sociales. El periodismo está siguiendo un camino diferente: un camino de responsabilidad, verificación y confianza social. Y ese es el objetivo a largo plazo que ningún algoritmo puede reemplazar.
Fuente: https://znews.vn/sao-phai-so-mang-xa-hoi-post1661377.html










