Uno de los problemas más acuciantes en la actualidad es la necesidad de clarificar el concepto de "área urbana" dentro del modelo de gobierno local de dos niveles. En muchas localidades, tras la abolición de las unidades administrativas de ciudad y pueblo bajo la administración provincial, quedando solo comunas y distritos, la gestión del sistema urbano requiere urgentemente ajustes legales y de planificación adecuados. Muchos se preguntan si el concepto de "área urbana" aún existe a nivel de comuna y distrito. Y, de ser así, ¿qué criterios y estándares se aplicarán para definir y desarrollar las áreas urbanas?
Otro aspecto que requiere especial atención es la relación entre el desarrollo urbano y las tendencias ecológicas, inteligentes y resilientes al cambio climático. Es necesario que estos criterios se consagren en la legislación, lo que permitirá a las ciudades vietnamitas mantenerse al día en la carrera global y sentar las bases para el desarrollo sostenible. Sin la pronta implementación de estándares técnicos específicos y viables, la situación de "ciudades inteligentes solo en teoría" persistirá, mientras que en la práctica continuarán las inundaciones, la congestión del tráfico y la falta de espacios públicos.
Además, es necesario aclarar el papel de las autoridades locales en el reconocimiento urbano. Según información del Ministerio de Construcción , en el borrador de enmiendas a la ley que se está tramitando, se delegará a los Comités Populares provinciales la facultad de reconocer las zonas urbanas de tipo 2, 3 y 4. Asimismo, se les delegará la facultad de aprobar la planificación detallada según las necesidades prácticas. Se espera que esto impulse la agilización de los proyectos, en contraposición a la situación actual de espera para su aprobación a nivel central.
Sin embargo, es preciso reconocer que la descentralización debe ir acompañada de un control riguroso en el proceso de evaluación y aprobación. La descentralización sin control equivale a otorgar privilegios a grupos de interés, donde una simple firma en un plan puede transformar terrenos agrícolas en propiedades inmobiliarias de primera categoría, con una diferencia de precio de miles de millones de dongs. Además, la digitalización de todo el proceso, la divulgación pública de documentos, el progreso, los costos, etc., deben convertirse en requisitos obligatorios. Solo así la reforma surtirá efecto y restablecerá la confianza de la ciudadanía y las empresas.
En respuesta a necesidades prácticas urgentes, el Ministerio de Construcción y los ministerios y organismos relacionados están modificando y complementando las disposiciones de leyes pertinentes, como la Ley de Construcción y la Ley de Planificación Urbana y Rural. El reto radica en que los organismos encargados de la redacción deben revisar y garantizar la coherencia entre las leyes, evitando un círculo vicioso en el que la modificación de las leyes genere nuevos obstáculos. Además, la modificación de las leyes no se limita a la técnica legislativa, sino que debe centrarse en la gobernanza. Esto significa que la gobernanza urbana no debe limitarse a la concesión de licencias y aprobaciones, sino que también debe abarcar la creación de espacios habitables, la garantía de los derechos de los ciudadanos y la preparación para el futuro.
El éxito de la reforma y la ampliación de las leyes no debe medirse por la cantidad de leyes simplificadas o añadidas, sino por la calidad de vida de millones de residentes urbanos y el atractivo de Vietnam para los inversores internacionales. Es hora de afrontar la realidad: o aprovechamos esta oportunidad para convertir el proceso legislativo en un punto de inflexión que impulse a las ciudades vietnamitas a alcanzar nuevas cotas, o repetiremos el ciclo habitual: reformar leyes, que queden obsoletas y volver a reformarlas. Y el precio de esta demora recaerá, en última instancia, sobre la población urbana.
Fuente: https://www.sggp.org.vn/sua-luat-de-kien-tao-do-thi-moi-post816256.html






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