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Carrick aporta algo que a MU le faltaba. |
El Manchester United vuelve a ganar. Dos partidos, dos victorias, ambas contra grandes rivales con una larga historia de rivalidad. Y la reacción natural de cualquiera que haya estado vinculado a este club es la misma: recordar mantener la calma. No dejarse llevar por los sueños. No celebrar demasiado pronto. Pero al mismo tiempo, es difícil negar una cosa con total claridad: este es un Manchester United diferente, en el buen sentido.
La diferencia no está solo en el marcador. Está presente en la forma en que el equipo se mueve, compite, toma decisiones y, sobre todo, en la mirada de los jugadores. Tras un largo periodo de inestabilidad, el Manchester United juega con fe en lo que hace. Para un club que antes vivía del orgullo, esto supone un gran paso adelante.
Del caos a las soluciones “familiares”
Desde el inicio de la temporada 2023/24, el Manchester United ha estado en un limbo. La adquisición por parte de Sir Jim Ratcliffe y el grupo INEOS ofreció una esperanza a largo plazo, pero el período de transición ha llegado en un momento en que el equipo necesita decisiones inmediatas. La estructura de liderazgo está incompleta, la estrategia deportiva no es coherente y la presión por el rendimiento no permite esperar.
Mantener a Erik ten Hag solo para despedirlo en otoño solo agravó el caos. El fichaje de Ruben Amorim a mitad de temporada, sumado a una "revolución" sistémica, fue una decisión arriesgada. El resultado fue claro: un equipo desarticulado, que terminó 15.º y sin rumbo. Cuando Amorim se marchó sin otra opción, el Manchester United se enfrentó una vez más a un vacío de entrenador.
En ese contexto, elegir a Michael Carrick fue más práctico que ambicioso. No porque Carrick fuera la solución perfecta, sino porque era la opción más segura para evitar que el club continuara su decadencia. Entendía el vestuario, la cultura del club y, lo más importante, no necesitaba tiempo para familiarizarse con el Manchester United.
Las dos primeras victorias del Carrick contra el Manchester City y el Arsenal no convirtieron al Manchester United en aspirante al título. Pero frenaron la caída en picado. Y en una temporada caótica, eso por sí solo fue invaluable.
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El Manchester United de Carrick ha ganado dos partidos consecutivos de la Premier League. |
El cambio más notable con Carrick es la estructura táctica más limpia. El Manchester United no busca transformarse en un equipo completamente diferente en tan solo unas semanas. En cambio, juega de forma sencilla, directa y adaptada a sus jugadores. Pero lo más importante es que es la actitud la que está cambiando.
El Manchester United ahora está dispuesto a afrontar retos, dispuesto a asumir riesgos en situaciones de 50-50, incluso de 30-70. Ya no juega con miedo a cometer errores.
Cuando hay espacio, los jugadores se atreven a disparar. Cuando surge la oportunidad, se atreven a atacar. Las jugadas decisivas, algo que había desaparecido en el periodo anterior, están reapareciendo.
Esa confianza es una reacción en cadena. Un disparo valiente crea una atmósfera diferente en el campo. Una defensa proactiva impulsa a toda la defensa a jugar más arriba. Y cuando todo marcha bien, los jugadores empiezan a creer que pueden hacer más de lo habitual.
Lo notable es que este cambio no surgió de discursos floridos, sino de una sensación de familiaridad. Carrick no necesitaba "vender" su filosofía. Simplemente necesitaba recordarles a los jugadores lo que significaba jugar en el Manchester United. En un equipo ya cansado de la experimentación, la simplicidad a veces es el remedio más eficaz.
Se han vuelto a conectar los soportes y las cuerdas de conexión.
El sentimiento positivo no se limitó al campo. Se extendió a las gradas. Old Trafford se volvió más ruidoso, más entusiasta, recordando los primeros días bajo la dirección interina de Ole Gunnar Solskjaer. Fue una reacción muy propia del Manchester United: cuando el club recuperó sus valores tradicionales, la afición estuvo dispuesta a apoyarlo.
La presencia de Carrick es simbólica. Un exjugador, alguien que formó parte de los años de éxito del equipo, ayuda a conectar al club con su afición. En un contexto donde los cambios en la cúpula han dejado a muchos sintiéndose distanciados, esto tiene un claro efecto sanador.
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En la madrugada del 26 de enero, el MU derrotó al Arsenal fuera de casa. |
Por supuesto, las emociones no pueden reemplazar la estrategia. El Manchester United fue rápidamente eliminado de las competiciones nacionales, y la Premier League era su único objetivo restante, siendo el objetivo realista la clasificación europea y los cruciales ingresos por televisión. Pero el hecho de que ya no estuvieran distraídos por tantos otros objetivos le dio a Carrick el espacio para estabilizar al equipo.
Hay que recalcar algo: aún no es momento de entregarle a Carrick el puesto a largo plazo. Aún quedan 15 partidos por delante, con todo tipo de desafíos. El Manchester United se enfrentará a equipos que juegan un juego defensivo y cerrado, lo que les obligará a ser más controlados y pacientes. Esa será la prueba definitiva de la capacidad de Carrick como entrenador.
Pero tampoco deberíamos negar lo que está sucediendo. El Manchester United, después de tanto tiempo, se parece al Manchester United. Un equipo que juega con emoción, con ganas y con una clara conexión entre el campo y la grada.
Puede que esta temporada no traiga ningún trofeo. Puede que solo termine con una plaza para la clasificación europea. Pero si el United realmente redescubre su identidad y su fe, esa será la base necesaria para el futuro.
Tranquilos. No os emocionéis demasiado. Pero admitamos algo: esa sensación ha vuelto y vale la pena disfrutarla.
Fuente: https://znews.vn/thay-doi-lon-nhat-cua-mu-duoi-thoi-carrick-post1622798.html










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