Desde el 15 y el 1 de cada mes lunar hasta ocasiones importantes como ceremonias de culto a los ancestros, inauguraciones de edificios o de casas, la gente quema papel votivo con la creencia de que "lo que sucede en el mundo terrenal se refleja en el mundo espiritual". Sin embargo, las consecuencias de esta práctica son niveles alarmantes de residuos y una grave contaminación ambiental.
Según encuestas realizadas en mercados locales de Hanói , el mercado de billetes y ofrendas está en constante desarrollo. Ya no se limita a billetes, lingotes de oro y plata como antes; ahora, el mercado satisface todas las necesidades de los consumidores, incluyendo: coches nuevos, villas de lujo, ordenadores y teléfonos móviles. Según estadísticas incompletas, los vietnamitas gastan billones de dongs al año en la compra de billetes y ofrendas para el culto y la quema. Este dinero malgastado podría utilizarse para construir numerosas escuelas para niños en zonas montañosas o para ayudar a muchas personas desfavorecidas.
En realidad, la gente usa dinero real para comprar "ofrendas de papel" y luego las quema. Esto representa un desperdicio de recursos sociales. Y lo que es más importante, no solo es un desperdicio de dinero, sino que quemar papel moneda e incienso también causa contaminación del aire.
En realidad, el papel moneda y las ofrendas votivas se fabrican con papel barato, tintes, tinta y productos químicos. Al quemarse, producen muchos gases tóxicos y polvo fino. Especialmente en edificios de apartamentos, zonas urbanas y barrios densamente poblados, quemar ofrendas votivas en lugares no autorizados supone un riesgo de incendio y explosión. Se han producido numerosos incendios y explosiones como consecuencia de la quema de estos objetos. Además, tras la combustión, las cenizas se esparcen por todas partes, ensuciando aceras y carreteras, e incluso llegando a ríos, arroyos y lagos, contaminando así el agua. Las bolsas de plástico que contienen ofrendas votivas también se desechan o queman sin cuidado junto con las ofrendas, contaminando aún más el aire de la capital.
Ante esta situación, los medios de comunicación e incluso la Asociación Budista de Vietnam han aconsejado reiteradamente a la población que limite o deje de quemar billetes y ofrendas votivas. Sin embargo, esta costumbre sigue profundamente arraigada en la mente de muchas personas.
Al ser consultadas, muchas personas afirmaron saber que usar billetes y ofrendas era un derroche, contaminaba el medio ambiente, afectaba la salud y suponía un alto riesgo de incendio. Sin embargo, debido al deseo de "comprar" tranquilidad, los compraban y quemaban a regañadientes como ofrendas. Muchos también creen que cuanto más billetes y ofrendas quemen, más bendecirán a sus antepasados y más buena fortuna recibirán los vivos.
Recordar con respeto a los ancestros y a los difuntos es una hermosa tradición de nuestra nación, pero creo que debemos comportarnos de manera más civilizada. Es hora de que la gente cambie sus hábitos. En lugar de quemar grandes cantidades de billetes y otras ofrendas, deberían usar ese dinero para donaciones caritativas, filantropía y otros fines beneficiosos. Solo así podremos evitar el despilfarro, reducir la contaminación del aire y del medio ambiente, y prevenir otras consecuencias negativas.
Fuente: https://hanoimoi.vn/thay-doi-thoi-quen-dot-vang-ma-737893.html






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