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David Camacho participó en un programa experiencial organizado por la NASA. Foto: ColombiaOne . |
Con tan solo 10 años, David Camacho ya ha logrado hazañas que muchos adultos envidiarían. Este niño mexicano habla cuatro idiomas, ha participado en programas de capacitación de la NASA, ha dado conferencias en universidades y está escribiendo un libro.
Lo más destacable es que también posee un coeficiente intelectual de 162, una cifra que, según se dice, es superior a la del genio de la física Albert Einstein.
Mostró talento desde los 4 años.
Desde los cuatro años, David demostró una notable aptitud para los idiomas, aprendiendo inglés y alemán durante su etapa en el jardín de infancia. Actualmente, además de su español natal, habla con fluidez inglés, francés y alemán, y continúa aprendiendo ruso, portugués e italiano.
En las redes sociales, David se hace llamar "David da Vinci", inspirado en Leonardo da Vinci. Admira especialmente cómo el erudito renacentista conectó diversos campos, desde la ciencia y la tecnología hasta el arte. Para David, el conocimiento no debe dividirse en disciplinas aisladas, sino que debe interconectarse para generar nuevas ideas.
Esa misma mentalidad lo acercó a su sueño espacial. A los 9 años, David fue seleccionado para participar en un programa de experiencias juveniles en la NASA en Houston, Estados Unidos. Allí, participó en actividades que simulaban entornos de entrenamiento de astronautas, experimentó la ingravidez, pilotó aeronaves con asistencia de expertos y realizó ejercicios en un túnel de viento.
Para muchos niños, podría ser la experiencia más memorable de su infancia. Pero para David, la NASA también le ayudó a visualizar el futuro que quería forjar.
El genio mexicano compartió en una ocasión su deseo de combinar la medicina con la tecnología espacial, llegando incluso a soñar con realizar cirugías en entornos extraterrestres. David también aspiraba a estudiar algún día en Harvard o en una universidad de renombre mundial para hacer realidad sus ideas.
Recientemente, la entrevista de David Camacho con BBC News Mundo se viralizó inesperadamente en las redes sociales. Esta entrevista catapultó a la atención mundial al niño con un coeficiente intelectual de 162.
Sin embargo, al chico no le entusiasmaba especialmente la etiqueta de "genio" que le habían puesto los medios. En lugar de ver la inteligencia como un logro del que enorgullecerse, David la consideraba un punto de partida. Creía que el valor del conocimiento no residía en la cantidad ni en los elogios, sino en la capacidad de crear algo útil para los demás.
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David Camacho fue víctima de acoso escolar y aislamiento por ser demasiado diferente. Foto: ColombiaOne . |
No quiero que me recuerden como un genio.
Contrariamente a los elogios de los medios hacia un niño con un coeficiente intelectual de 162, la infancia de David Camacho distó mucho de ser feliz. Desde pequeño, gracias a su excepcional capacidad de aprendizaje, a menudo se aburría en clase. Esto, sin querer, creó una distancia entre él y quienes lo rodeaban.
La madre de David, Claudia Flores, dijo que la familia solo se dio cuenta realmente de las excepcionales habilidades de su hijo durante la pandemia de Covid-19, cuando la educación pasó a ser en línea.
Sentada junto a su hijo durante las sesiones de estudio, la madre notó que David no solo aprendía más rápido, sino que también lo hacía a un ritmo completamente diferente. La rápida repetición de material ya conocido estaba provocando que el niño perdiera el interés rápidamente.
Tras ser evaluado por expertos, se determinó que David era un niño con capacidades intelectuales excepcionales. Esta detección temprana le permitió adaptarse a un modelo de aprendizaje más flexible, acorde a su ritmo de desarrollo individual. Sin embargo, una capacidad excepcional no garantiza una infancia sin dificultades.
David admitió que a menudo le resultaba más fácil conectar con los adultos en las conversaciones que con sus compañeros. Las diferencias en la forma de pensar, los intereses y la manera de abordar los problemas solían hacerlo sentir fuera de lugar en el entorno escolar. De hecho, sus aptitudes académicas fueron la razón por la que sufrió acoso durante muchos años.
Aprender más rápido, saber más y tener intereses diferentes la convirtieron, sin quererlo, en una marginada. Esa experiencia le hizo comprender desde muy pequeña que los niños superdotados también experimentan traumas emocionales, al igual que cualquier otro niño.
En lugar de dejar que los recuerdos negativos moldearan su vida, David optó por transformarlos en motivación para la acción. Así nació Macayos, su primer proyecto empresarial.
Esta aplicación utiliza inteligencia artificial para ayudar a los niños a identificar, comprender y gestionar sus propias emociones. Mediante situaciones reales con las que se pueden identificar, actividades interactivas y respuestas personalizadas, Macayos ayuda a los niños a aprender a comunicarse, empatizar y afrontar las emociones negativas.
Para David, el objetivo del proyecto no era solo frenar el acoso escolar. Más importante aún, quería crear una herramienta para ayudar a los niños a desarrollar habilidades socioemocionales. David no veía el acoso como un problema externo que debía resolverse, sino como un recuerdo personal que lo motivó a actuar para que otros niños no tuvieran que soportar en silencio la soledad que él había experimentado.
A los 10 años, David Camacho seguía disfrutando jugando, explorando y soñando como cualquier otro niño. No quería ser recordado como un genio con un coeficiente intelectual superior al de Einstein ni como una celebridad mediática. Lo que David anhelaba era mucho más sencillo: quería usar sus habilidades para crear algo útil para los demás.
Fuente: https://znews.vn/them-mot-than-dong-co-iq-cao-hon-einstein-post1662025.html








