Con una maniobra repentina en pleno vuelo, la cigüeña logró que el dron fallara su objetivo. Este breve pero impresionante momento no solo deleitó a los espectadores, sino que también puso de manifiesto la importante brecha entre la tecnología moderna de los drones y las capacidades de vuelo naturales que las aves han perfeccionado a lo largo de millones de años de evolución.
El enfrentamiento entre aves y drones.
Los conflictos entre aves y drones no son nada nuevo. Desde los inicios de la popularización de los drones, muchas especies de aves rapaces los consideraban objetos extraños que invadían su territorio y los atacaban activamente.
Muchos operadores de drones han presenciado cómo águilas, halcones o gavilanes les arrebataban sus dispositivos en pleno vuelo. Algunos de estos incidentes incluso han sido filmados y compartidos ampliamente en las redes sociales.
Debido a su instinto natural de caza, algunas fuerzas de seguridad han intentado utilizarlos como «armas antidrones». El ejemplo más conocido es un programa holandés de 2016 en el que se entrenó a águilas para interceptar drones en pleno vuelo. El ejército francés y otros países también han llevado a cabo pruebas similares.
Sin embargo, estos proyectos fueron cancelados rápidamente. Si bien las aves son muy maniobrables, aún corren el riesgo de sufrir lesiones graves por colisiones con las hélices giratorias de alta velocidad de los vehículos aéreos no tripulados (UAV).
Un ejemplo paradigmático se encuentra en Ucrania, donde un halcón salvaje, posteriormente bautizado como "Shriek", perdió un ala al atacar un dron ruso.
Cuando un dron confunde un pájaro con su objetivo.
Hoy en día, la situación opuesta es cada vez más común: drones cazando aves. Esto se debe a que, en las pantallas de radar, las aves grandes a veces presentan características similares a las de los drones. Ambos vuelan a altitudes de cientos de metros, tienen secciones transversales de radar relativamente pequeñas y se desplazan por el cielo siguiendo trayectorias impredecibles.
La cigüeña blanca es un ejemplo perfecto; con una envergadura que puede superar los 3 metros, es incluso más grande que el UAV ruso Shahed (Geran).
Aunque la velocidad de vuelo real de la cigüeña es de tan solo unos 50 km/h, mucho menor que los más de 180 km/h del UAV Geran-2, su velocidad de movimiento horizontal en ciertas condiciones de viento favorables puede provocar que los sistemas de detección la detecten erróneamente.
La mayoría de los radares de defensa aérea descartan automáticamente los objetivos pequeños y de vuelo lento, confundiéndolos con aves. Solo los radares modernos pueden analizar las señales microscópicas de las hélices giratorias para distinguir con precisión los vehículos aéreos no tripulados (VANT) de las aves. Por lo tanto, aún se producen errores en la identificación de objetivos.
Anteriormente, circuló un video que mostraba un dron FPV ruso estrellándose contra un ave grande. Inicialmente, muchos creyeron que se trataba de una cigüeña, pero posteriormente se identificó como un pelícano dálmata. En el caso de la cigüeña ucraniana, el animal detectó el peligro a tiempo y logró esquivarlo.
¿Por qué las aves siguen siendo más maniobrables que los vehículos aéreos no tripulados?
El vídeo ilustra un hecho innegable: a pesar de la creciente sofisticación de los vehículos aéreos no tripulados (VANT), estos aún no pueden igualar la capacidad de vuelo de las aves. Las aves pueden cambiar la forma de sus alas casi instantáneamente. Pueden extenderlas ampliamente para aumentar la sustentación, plegarlas para reducir la resistencia o cambiar de dirección con extrema rapidez en una fracción de segundo. Estas habilidades les permiten realizar giros bruscos que la mayoría de los VANT actuales tienen dificultades para seguir.
Los científicos llevan mucho tiempo intentando emular esa característica. Se han emprendido numerosos proyectos para desarrollar aeronaves similares a los ornitópteros, pero los resultados han sido limitados.
Uno de los pocos éxitos notables fue el UAV Nano Hummingbird desarrollado por AeroVironment en 2011. Sin embargo, incluso este modelo de UAV solo podía operar durante unos 11 minutos antes de tener que aterrizar.
Otra área de investigación es la tecnología de alas de geometría variable, que permite a los UAV cambiar la forma de sus alas durante el vuelo, al igual que las aves reales. A pesar de su prometedor potencial, esta tecnología aún se encuentra en gran medida en fase experimental.
Las aves no solo son más maniobrables, sino que también superan a los vehículos aéreos no tripulados en capacidad de vuelo de largo alcance. Una cigüeña blanca puede recorrer cientos de kilómetros entre paradas durante su migración. Su secreto reside en su habilidad para aprovechar las corrientes de aire naturales. Las cigüeñas blancas suelen utilizar columnas ascendentes de aire caliente para ganar altitud con apenas aleteo. Las gaviotas aprovechan la diferencia de velocidad del viento entre las distintas capas de aire para planear miles de kilómetros sobre el océano con un consumo energético extremadamente bajo.
Los ingenieros aeroespaciales estudian estos mecanismos con la esperanza de que algún día los vehículos aéreos no tripulados (VANT) puedan realizar vuelos transatlánticos sin repostar. Sin embargo, la tecnología actual aún está lejos de igualar las capacidades naturales de las aves.
Fuente: https://suckhoedoisong.vn/uav-nga-that-the-truc-mot-con-co-ukraine-169260527151935725.htm








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